Los infortunios del poder

Dr. Ignacio Alonzo

Las formas antiguas y actuales de hacer política, no tienen muchas variaciones, lo que cambia tal vez son los contextos y los actores. No obstante, son en esencia, las mismas prácticas enredadas, maliciosas, desatinadas, y nefastas. Dichas manifestaciones, nos han llevado a lo largo de la historia republicana en nuestro país al decaimiento, desvalorización, descrédito y a una situación de periferia y casi de absoluto mutismo y de conformismo social, político, económico y demás. En este artículo veremos algunas formas y como se ejerce el poder desde las miradas de algunos teóricos, sociólogos y politólogos, concluyendo y señalando algunos infortunios del poder.

Michel Foucault uno de los teóricos que mejor ha trabajado la categoría Poder, destaca que el poder se ejerce y circula en red por todo el cuerpo social. No es solo represivo, sino que es también relacional, productivo, progresivo y configura saberes y verdades. Además Foucault, desarrolla conceptos como biopoder que es la gestión política de la vida biológica y sociedad disciplinaria, que son los mecanismos que se emplean en los lugares como escuelas, cárceles y fábricas para hacer dócil a las personas.
El biopoder hace vivir a las personas, mientras que las viejas formas de la política dejaba vivir o morir. Uno de los ejemplos del biopoder, es por ejemplo, las grandes exigencias que tienen los hombres y las mujeres por el lucimiento de cuerpos esculturales, sometidos a dietas, pastillas y operaciones. Además, las campañas de vacunaciones, regulaciones de la natalidad, las políticas sobre los migrantes y refugiados. Algo más notorio, es o son los usos de relojes y móviles inteligentes que monitoreas niveles de azúcar y ritmos cardiacos. En fin, y lo que veremos en los próximos 25 años, será aún más asombroso, no sabemos si para bien o para mal.

Por su parte Max Weber, ve el poder, como como un elemento esencial en las relaciones sociales, explica como la burocracia y la administración dominan las sociedades modernas. Weber afirma que el poder se legitima a través de tipos ideales: tradicional que es la costumbre, carismático para el liderazgo personal y racional-legal entendido como opera el burocratismo. Hannah Arendt, Politóloga alemana de origen judío define el poder de manera distintiva: no es la imposición de una voluntad sobre otra, sino la capacidad humana de actuar de concierto, es decir, de actuar en común acuerdo. Para Arendt, el poder es el resultado de la acción colectiva y se diferencia radicalmente de la violencia, la cual, según ella, aparece cuando el poder se pierde, que es el caso de muchos de nuestros políticos rurales, urbanos marginales, regionales y mundiales. Por su parte el politólogo estadounidense, Robert Dahl, principal exponente de la teoría pluralista. Dahl definió el poder en términos de influencia: «A tiene poder sobre B en la medida en que puede conseguir que B haga algo que de otro modo no haría». Analizó empíricamente cómo el poder se distribuye en las comunidades democráticas, argumentando que no se concentra en una sola élite, sino que está disperso entre diversos grupos. A esta lista de teóricos se une, Pierre Bourdieu, quien explica el poder desde el que se ejerce sobre los agentes con su complicidad implícita. Para Bourdieu, el poder está intrínsecamente ligado a la posesión de capitales (económico, cultural, social, simbólico) y se manifiesta en la capacidad de imponer la visión legítima del mundo social, lo que llamó «violencia simbólica».

Los abusos que se cometen en las redes sociales, publicando el despido de un alto funcionario de gabinete hasta el hecho de exponer fotos o videos por parte de los que ostentan el poder, se ha vuelto una práctica común. Los golpes de estado que tanto en el Siglo XX y XXI se han dado, provocando atrasos e inestabilidad política, económica y social, el caso de Honduras, Brasil, Perú, y Paraguay. La polarización de la sociedad y los odios maquillados de los políticos, los cuales desembocan en muerte de los que de manera sincera creen en una ideología o en un color. La Primera y Segunda Guerra Mundial, que no ha sido más que división de territorios, hegemonía, asentamiento de imperios, falsos nacionalismos, militarismos, desgracia y depresión económica. Las dictaduras por parte de los militares en todas partes del mundo, trayendo como aparejada consecuencia los desaparecidos, torturas, entierros, destierros y encierros de miles de individuos. La herencia de regímenes totalitarios como el Nazi, soviético y maoísta. Todos estos infortunios cometidos, desde el poder, hacen ver que hemos venido de desgracia en desgracia, de tumbo en tumbo y de situaciones incómodas en donde gobernantes y gobernados, opositores y oficialistas, pobres y ricos, han sido víctimas y victimarios de las nefastas decisiones, caprichos, arrogancias, soberbias y desgracias humanas en cada hito histórico de siglo pasado y de este que ya cumplió la mayoría de edad y un poquito más.

¿Será que la política mundial necesita una recomposición? ¿ El Liderazgo mundial ha fallado? ¿ Los gobernantes terminaron desplazando la diplomacia e impera la fuerza? ¿ Las instituciones estatales pierden credibilidad y con ello la administración pública no llena las aspiraciones de las mayorías? ¿ Cómo se debe ejercer el poder, si es desde la colectividad o desde liderazgos absolutos? ¿ Las economías del mundo a quién benefician en este momento? ¿ A cuántos más infortunios del poder estaremos expuestos? ¿ por qué la decencia, la libertad y los derechos de los individuos se ven vulnerados cada vez más?. ¿ Qué mundo heredaremos a las generaciones presentes y futuras? ¿ A quién le sirve un mundo dividido, en guerra y radicalizado?. Hay muchas más preguntas, estas nos pueden ayudar a reflexionar por un buen tiempo.

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