Las multicrisis rocían a Nasry Asfura en cuatro meses de gobierno

Tegucigalpa (Proceso Digital) – El gobierno del presidente Nasry Asfura heredó una multicrisis que ha empezado a rociar su administración en un lapso de cuatro meses cuando apenas calienta la silla presidencial y continúa reconfigurando un gabinete que no ha rendido un informe sobre el país que encontraron y la ruta trazada para llevar el barco a un buen puerto. La incertidumbre sigue siendo el talón de Aquiles del gobierno.

La Salud—una de sus principales promesas de campaña y cuya crisis se ha echado a cuestas autodesignándose “secretario temporal” del ramo—fue el primer rocío de las multicrisis que ha enfrentado el presidente Asfura con paros y reclamos salariales de los médicos, exigencia de plazas para los galenos,  irregularidades y oscuras prácticas en los hospitales en construcción, mientras el abastecimiento de medicinas y la mora quirúrgica han disminuido en la agenda mediática ya que de a poco empiezan a ser suplidas.

La Cámara Legislativa, de entrada, aprobó un decreto declarando emergencia en salud, luego vino otro para atender la otra crisis sanitaria: la del Instituto Hondureño de Seguridad Social. Se espera que en los próximos días entre en vigencia el fideicomiso en salud para agilizar procesos y aligerar las prioridades en el ramo.

La emergencia sanitaria no es nueva, la administración saliente se dedicó a apagar fuegos pero sin respuestas estructurales, optó por la confrontación con los médicos y a entregar gran parte del sistema a sus colectivos y a última hora endosar al nuevo gobierno jugosos contratos laborales que generaron el primer roce del gremio médico que paralizó las  emergencias en los hospitales, suspendió citas y cirugías hasta lograr arrancar los primeros acuerdos que al primer incumplimiento volvieron las protestas para  colapsar un sistema sanitario ya colapsado.

Recién concluidas las negociaciones con el gremio médico, Asfura empieza a afrontar reclamos ciudadanos y de la oposición política, en especial del partido Libre, que dejó el poder, por el alto precio en los combustibles—producto del conflicto en Medio Oriente–, el incremento en la tarifa eléctrica y los precios en la canasta básica.

La crisis en Medio Oriente se perfila como un actor inesperado que vino a agitar a un gobierno recién estrenado que al apagar una dificultad, se ve sumergido en otra mientras busca un paraguas en su socio aliado, los Estados Unidos, para  negociar acuerdos comerciales que le permitan generar incentivos para la producción, el empleo—que sigue siendo la principal demanda ciudadana–, además de poner en el plató de la agenda del presidente Donald Trump el tema migratorio, cuya política migratoria empieza a desatar enormes preocupaciones en el país por su impacto en las familias y en la economía.

Imágen elaborada con IA.

(LEER) Maestros y médicos abren junio cargado de reclamos

La crisis del conflicto en Medio Oriente es quizá una de las que más está sacudiendo al gobierno del presidente Asfura en sus primeros cuatro meses, al tiempo que asoman los conflictos del transporte por tarifas, el conflicto del cemento, y las protestas por los despidos. Asfura intenta aplacar esas tormentas, pero los nubarrones no desaparecen. Los maestros, luego de receso de casi cuatro años donde muchos de sus dirigentes se fueron a cargos públicos, han alzado la voz exigiendo aumentos salariales, luego de haber tenido un último aumento hace seis meses.

El gobierno del presidente Asfura ha indicado que recibió una administración en números rojos con millonarias deudas por pagar, al grado que, durante los primeros tres meses, dinero que caía, dinero que iba a pagos pendientes. Y así va fluctuando su administración. A nivel macroeconómico, Nasry Asfura ha encontrado un equipo técnico en su gabinete que intenta enrumbar la gestión de la economía y las finanzas en un contexto adverso, logrando por ahora, arrancar un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional que le puede abrir puertas a un poco más de 200 millones de dólares.

Una conflictividad social permanente

Pero Asfura ha encontrado una crisis mayor de la esperada. Se trata de la estatal eléctrica, una empresa que agoniza con un poco más de 44 mil millones de lempiras en pérdidas por contingencias, al margen de la deuda con los generadores de energía, las demandas, las pérdidas técnicas y una alta carga laboral que alarga la agonía de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica, cuyas nuevas autoridades buscan medidas de rescate que impidan que ese agujero negro toque fondo arrastrando las finanzas del país.

El arranque del gobierno no ha sido lo esperado y cuando se apresta a agarrar impulso, la conflictividad social y las multicrisis se juntan para recordar que la institucionalidad es vulnerable y las respuestas deben ser rápidas, atinadas y pertinentes. Desde que asumió el poder Asfura enfrenta casi un conflicto diario según el último informe de la conflictividad social del IUDPAS de la UNAH.

En cuatro meses de gestión, la actual administración ha enfrentado 148 acciones de conflictividad social, siendo los departamentos de Cortés y Francisco Morazán los que encabezan las mayores protestas. Los tipos de conflicto son de orden laboral, ambiental y defensa de los territorios, tomas de carreteras, protestas sociales, entre otros.

Esa conflictividad social responde en gran parte a la multicrisis que vive el país, pero es a su vez, una alerta sobre el abandono e indiferencia estatal a problemas relacionados con el medio ambiente, la defensa de los territorios y el acceso a la tierra y la justicia.

La reciente masacre en la comunidad de Rigores, en Tocoa, Colón, es una muestra de ese abandono y un rostro de una multicrisis compleja dado los escenarios ahí prevalecientes. En tanto, la otra multicrisis que enfrenta el gobierno se relaciona con la seguridad y la violencia, la reconfiguración del crimen organizado, el escándalo de la Dipamco infiltrada hasta el tuétano y su desarticulación y las presiones de sectores interesados por querer sembrar y generar desestabilización amparados en el miedo y el caos.

Ilustración creada con IA

(LEER) Honduras frente a histórica sequía que amenaza cosechas y salud de población

A esos desafíos que enfrenta el país otra multicrisis se asoma en el horizonte: la del cambio climático y los climas extremos: sequías y lluvias, hambre, deslizamientos e inundaciones, que obligan al gobierno a prepararse para esas otras emergencias.

El gobierno de Asfura deberá generar confianza y capacidad de gestión para afrontar estas crisis y multicrisis que le recuerdan que heredó un país donde este tipo de rocíos podrían ser más frecuentes si el rumbo del país lejos de dar señales claras se ensombrece y sigue bajo la incertidumbre. Son los riesgos políticos que debe asumir. (PD)

spot_img
spot_img

Noticias recientes

spot_img
spot_imgspot_img