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“La politiquería nos mantiene como dormidos y drogados”, cuestiona cardenal Rodríguez

Tegucigalpa – Durante la homilía correspondiente al primer domingo de adviento, celebrada en la Basílica Menor de Suyapa, el cardenal Óscar Andrés Rodríguez llamó este domingo a estar vigilantes y a vivir de una manera lucida sin dejarse arrastrar por la superficialidad al tiempo que cuestionó que “la politiquería nos mantiene como dormidos y drogados”.

Los que piensan que con la vacuna contra el Covid-19, se volverá la normalidad están equivocados, la nueva normalidad no es volver atrás, a la misma indiferencia, a la misma mediocridad, a los mismos pecados, señaló.

-El prelado pidió no ser mediocres ni indiferentes ante el sufrimiento que viven las personas que fueron afectadas por el paso de las recientes tormentas tropicales Eta y Iota.

Advirtió que de la politiquería no viene ninguna salvación, la verdadera salvación viene de Cristo y si verdaderamente lo recibimos y abrimos nuestro corazón y nuestras vidas es que Honduras puede cambiar.

El purpurado se refirió al evangelio según San Marcos 13, 33-37, en donde Jesús nos pone de relieve cuál tiene que ser la actitud ante el momento de su venida, permanecer despiertos, vigilantes, respecto a ese momento, de qué momento se trata.

Explicó que en griego hay dos palabras que se refieren al tiempo, cronos que significa el tiempo astronómico que son los meses, los años, los días, las horas de reloj y Kairós que es otra cosa, es un momento oportuno, tiempo de salvación, el Kairós es la venida del Señor, ante lo que tenemos que tomar una decisión.

Advirtió que un día, el Señor vendrá de una manera definitiva, pero sigue viniendo cada día, cada momento y si estamos dormidos, no lo vamos a ver y si huimos no lo encontraremos, solo el que permanece en vela, despierto, vigilante, no encuentra, por eso el adviento comienza así, necesitamos estar despiertos para aceptar su venida cada día para reconocerlo cuando viene a nosotros.

Aludió que el texto, nos recuerda eso, el evangelio presenta a alguien que se marcha lejos y confía en sus criados el cuidado de sus bienes, no tanto en los bienes cuál es la actitud, estar alertas, estar despiertos porque el regreso del dueño puede ser improviso. El evangelio recuerda el verbo velar, vigilar, que es todo lo contrario a estar dormido, es una llamada a estar despiertos, con los ojos bien abiertos, lúcidos de lo que vivimos de nosotros mismos, lúcidos de lo que pasa alrededor nuestro.

“Lo primero es despertar, nos decía el papa Francisco esta mañana de dos problemas que nos pueden mantener dormidos, la mediocridad y la indiferencia, despertar de la mediocridad porque el sueño puede embotar nuestra vida y ya no nos importada nada, ni el poder del mal en el mundo, ni la injusticia ni el sufrimiento que hay a nuestro alrededor”, apunto el líder espiritual.

Velen entonces dice el evangelio porque no saben cuándo vendrá el Señor, si al atardecer o a la medianoche, o al canto del gallo o al amanecer, Jesús insiste que hay que permanecer siempre, pero tendemos siempre al sueño, a la indiferencia.

“Lo que hemos vivido queridos hermanos, con estos dos huracanes, la devastación, la destrucción, no nos puede dejar indiferentes y vuelvo a decir, gracias a todos los que han sido tan generosos, aquí en esta basílica, al pie de nuestra Señora de Suyapa, cuánta ayuda, cuánta generosidad, pero pasada la primera emergencia corremos el riesgo de caer en la indiferencia, ya eso pasó, no, no ha pasado”, señaló.

Refirió que el padre Carlo Magno Núñez le informó de cuanta generosidad, de tantos fieles en la basílica que se ha compartido con las diócesis de San Pedro Sula y El Progreso para poner un granito de arena a ellos que sufren más que todos nosotros, pero también aquí y se está precisamente en esa actitud, “no para sonar bombos y platillos y estar poniendo simplemente propaganda de lo que estamos haciendo, de ninguna manera, eso es permanecer vigilantes y salir al encuentro del Señor con las obras de misericordia”.

Recalcó que adviento, es un tiempo de esperanza, qué espero yo en este adviento, muchos están diciendo ojalá que salga la vacuna contra el Covid-19, claro que sí, claro que es muy lícito esperarlo, pero esa no va a ser ninguna salvación, la salvación viene del Señor Jesús, si lo que se espera es que pronto salga la vacuna para que volvamos a atrás y pensemos que eso es volver a la normalidad, estamos equivocados, porque ya la normalidad no es volver atrás, a la misma indiferencia, a la misma mediocridad, a los mismos pecados.

“Salir al encuentro del Señor es esperar una venida de salvación, me atrevo salir al encuentro de Jesús que viene, estoy dispuesto a dejar lo que me obstaculiza el encuentro con Jesús en este adviento, velen, todos los discípulos de todos los tiempos para que podamos descubrir su presencia en nuestro mundo, corremos el riesgo de pasarnos la vida entera enrollados en tantos intereses superficiales ajenos al reino de Dios y al sentido profundo de nuestra vida”, enfatizó el cardenal.

Cuestionó que tantos caminan la vida sin rumbo, sin sentido, con el riesgo de no descubrir nunca una fuerza interior que los despierte de la indiferencia, de la mediocridad. Ya han pasado más de dos mil años de cristianismo, qué ha sido de esa invitación de Jesús, no es verdad que necesitamos sacudirnos la mediocridad con la que se vive la fe cristiana, consultó.

Se refirió a tanta gente está que está sufriendo en el Valle de Sula, en La Lima, limpiando su casa de tanta cantidad de fango, de barro, de lodo, con la idea de que pueden volver a empezar y es la esperanza de Jesús que quiere también tocar los corazones de todos, que nos ayudemos unos a otros y ese es el espíritu del adviento, salir al encuentro del Señor que viene con las obras de misericordia.

Recalcó que durante este tiempo de adviento va a resonar siempre la oración “ven Señor Jesús y nosotros hoy le decimos ven para los más pobres, para los indefensos, para los hambrientos de pan, para los hambrientos de justicia, ven para los que están en los refugios esperando la caridad, ven para los que no tienen trabajo, para los que están heridos por la vida, ven para los que están sufriendo para la pandemia y sus secuelas, ven para tu iglesia, ven para los que somos frágiles, sólo tu Señor Resucitado con tu venida puedes devolverle a este mundo la esperanza que tanto necesitamos y el papa nos dijo no nos dejemos robar la esperanza, que ninguna dificultad nos robe la esperanza”.

“Señor Jesús, en ti esperamos, no esperamos en ninguna de esas maniobras y de la politiquería que nos mantiene dormidos y como drogados, de ahí no viene ninguna salvación, la verdadera salvación viene de cristo y si verdaderamente lo recibimos y abrimos nuestro corazón y nuestras vidas es que Honduras puede cambiar, si permanecemos encerrados, en lo mismo y en los mismos, de ahí no podemos esperar nada más que más de lo mismo, por eso esta invitación del adviento es para todos, salgamos al encuentro de Cristo que viene con el amor y la misericordia”, puntualizó el prelado.

(om)

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