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La neurotoxina de unos gusanos marinos con alto potencial médico

Un equipo internacional de investigadores ha secuenciado por primera vez el ADN del veneno que producen los gusanos de la familia Glyceridae, una neurotoxina con un elevado potencial médico.

El estudio, en el que han participado investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC), se ha centrado en la familia de anélidos Glyceridae, unos gusanos cilíndricos con cuerpo blando y sin esqueleto, que pueden llegar a medir medio metro.

Los investigadores sabían que son venenosos porque los pescadores, que los usan como cebo de pesca, sufren sus dolorosas mordeduras cuando los manipulan.

Y es que estos gusanos generan un cóctel de veneno basado en una “potente neurotoxina” que hasta ahora no se había podido secuenciar, explica Christoph Bleindorn, investigador del MNCN.

Durante el estudio, los científicos localizaron la ubicación exacta del veneno en estos gusanos que poseen cuatro mandíbulas conectadas a estructuras similares a las glándulas y que usan para paralizar sus presas y para defenderse.

Sorprendentemente, estas glándulas no segregan el veneno, sino que la neurotoxina se localiza en unos tejidos interconectados entre sí, lo que demuestra “que el sistema venenoso de estos gusanos es mucho más complejo de lo que nadie suponía”, afirma el primer autor del estudio, Sandy Richter, del Natural History Museum de Londres.

Medicinas de origen animal

Las toxinas de muchos animales son una fuente rica para el desarrollo de nuevos fármacos.

En la naturaleza existen miles de especies animales y vegetales venenosas cuyos sistemas evolucionan muy rápidamente.

Algunos, como los de los escorpiones, las serpientes o las arañas están muy estudiados, mientras que el sistema venenoso de los anélidos no había llamado la atención de los investigadores.

Los investigadores que han secuenciado la neurotoxina de estos gusanos explican que este veneno actúa de una forma única, ya que afecta a canales específicos de la unión neuromuscular.

Es un compuesto muy potente y específico que actúa en dosis dependientes y reversibles, es decir, si aumentas la dosis aumenta su efecto y, si se corta el suministro deja de actuar, unas características de un potencial farmacológico muy alto.

“Secuenciar el ADN nos ha allanado el camino para convertir esta neurotoxina en una herramienta médica muy útil”, contextualiza el investigador del Natural History Museum.

“Futuros estudios comparativos de especies relacionadas no sólo ayudarán a desentrañar el origen evolutivo de la neurotoxina, sino también a la identificación de nuevos compuestos que podrían ser útiles como medicamentos”, concluye. EFE

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