Tegucigalpa – La directora del Consejo Nacional Anticorrupción (CNA), Gabriela Castellanos, señaló en las últimas horas que el populismo de la izquierda política se ha infiltrado en las filas del proletariado.
A través de su cuenta de red social “X”, se refirió a la captura política de la lucha obrera durante la conmemoración del Día Internacional del Trabajador, que se celebra cada 1 de mayo.
Expuso que la marcha del 1 de mayo ha dejado de ser una conmemoración de la lucha obrera para convertirse en una vitrina de intereses electorales.
“El populismo de izquierda se infiltra en las filas del proletariado, no para liberarlo, sino para capitalizar su energía histórica en beneficio de una casta burocrática”, posteó Castellanos.
Indicó que los caudillos operan con un discurso de transformación calculada que vacía el contenido de la lucha de clases y la sustituye por una retórica del victimismo.
Añadió que estas figuras populistas se presentan con facilidad como obreros, pero no conocen la jornada extenuante de trabajo, solo la lógica del poder y del cálculo electoral.
Castellanos subrayó que las personas que se presentan en el país como parte de la izquierda política, en realidad son un “híbrido funcional”, en la que su modo de operar es parecido a la derecha y termina reduciendo al trabajador a una herramienta política.
Aseveró que hay una evidente contradicción en estas figuras, porque marchan con banderas rojas, son los mismos que llegan al poder a activar dinámicas que paralizan la producción.
“La izquierda populista no genera empleo ni promueve la emancipación del trabajador. Por el contrario, consolida su dependencia mediante el subsidio, convirtiéndolo en un instrumento de control político”, externó.
La directora del CNA remarcó que estos grupos gobiernan, aumentan el desempleo, dejan una economía sin incentivos y subordinada a un dogma que se contrae, y el obrero termina enfrentando una realidad distinta a la prometida.
Acentuó que la verdadera marcha del 1 de mayo es la que buscaba derechos concretos y transformaciones reales, pero que ha sido desplazada por un populismo que se ha apropiado de la memoria de las luchas obreras, incluyendo la Huelga de 1954, para convertirlas en recurso político.
La distorsión es profunda, pues se invoca al “pueblo” para evitar hablar de clase y se utiliza la palabra “revolución” para encubrir proyectos estrictamente electorales, lamentó.
Castellanos esclareció que no todo lo que se autodenomina izquierda lo representa realmente e implica un análisis serio de la realidad y compromiso con la generación de riqueza social, no con la administración de la escasez.
Denunció que de estas figuras emergen estructuras familiares que capitalizan el discurso político. “Son los “familiones” de la izquierda de membrete: redes que han convertido la representación del trabajador en una plataforma de acumulación de poder”, reveló.
Seguidamente, reprochó que el populismo hondureño radica en élites que, sin vínculo real con la experiencia laboral que dicen representar, se posicionan como jueces de la moral proletaria mientras operan bajo las mismas lógicas que critican.
Finalmente, sentenció que estas figuras populistas regresan a sus espacios de privilegio protegidos cuando concluyen los actos del 1 de mayo y se desmontan las tarimas. AG










