
El país experimenta un inusitado halo de optimismo. Sucede en general cada cuatrienio, quizás debido al candoroso sentimiento de triunfo que experimenta la gente al comprobar por fin que hubo elecciones, que discurrieron más o menos de manera normal y, sobre todo, por la ingenua y repetida esperanza de que el ejercicio político nos traerá por fin al esperado mesías, al salvador que derrepente generará prosperidad y, por ende, felicidad y gratía.
Lo de 2025, al igual que lo de 2009, fue superior en incertidumbre, violencia y dudas sobre nuestra democracia. Tal vez por ello hoy, al saber que la pesadilla pasó, nos sentimos relajados y con alguna esperanza. Pero, transcurrido el trauma y hechas las cuentas de lo acontecido hace ya casi cien días, es justo que despertemos del sopor y exijamos lo que de verdad concierne si es que queremos estar mejor.
Empecemos por lo bueno: El retorno al Centro Internacional de Arreglo de Diferencias relativas a la Inversión (CIADI), es sin duda, el mejor paso que dio la administración Asfura en torno a la normalización de condiciones para generar más empleo. Todavía suena a dislate la decisión que algún mal asesor, peor amigo o pésimo marido le aconsejó a doña Xiomara.
La sola intención de denunciar el tratado era sinónimo de echar por la borda cualquier intento de atracción de nuevos negocios al país. Por el contrario, era un invitación a los pocos que ya existen, a irse con sus empleos a El Salvador, Guatemala o Nicaragua. ¿Cómo se les pudo haber ocurrido?
Hay dos temas más: una es la voluntad de flexibilizar el mercado laboral mediante la discusión y nueva aprobación de la Ley de Empleo Parcial; la otra es la manifiesta idea de retornar al mercado interbancario de divisas. ¡Que bien por ambas iniciativas. Ojalá y se cumplan.
No habrá desarrollo ni esperanza para los millones de desempleados y subempleados, si persistimos en mantener las reglas actuales con que funciona el mercado laboral hondureño. Permitir que las personas que así lo deseen puedan trabajar en horario flexible mediante acuerdos bilaterales entre factores de la producción, es la puerta de entrada a la solución de los problemas de ingreso para las familias. La “Ley de empleo por hora” es un primer paso pero hay que ir más allá.
Por su lado, el Banco Central comenzó a dar pasos en la dirección correcta. El directorio aprobó destrabar el enredado mecanismo que tenían los usuarios de moneda extranjera para facilitar el acceso a ésta. Es una buena señal de que se quiere volver a la racionalidad. Respetar las reglas de mercado es siempre aplaudible y parece que, por ese lado, esa es la intención.
El problema es que tenemos prisa y ya pasaron 6 semanas (45 días) de gobierno. ¿Qué le impide al Congreso aprobar la llevada y traída ley de empleo parcial si liberales y nacionalistas se pasaron casi cuatro años alegando que su derogación fue un error? ¡Aprueben eso ya por favor!
Y al Directorio del BCH, ¿Qué le impide dar el primer paso en la flexibilización del mercado cambiario? ¿Por qué pasamos los cuatro anteriores años denunciando la problemática de no actuar de forma consecuente con la evolución de los “fundamentals” para darle efectividad a la política monetaria? ¡Vamos, adelante! Esperar más solo nos dejará atrás en la carrera al desarrollo.
Recordemos además que estas medidas solo son una parte de lo que necesitamos para estar en el punto donde estábamos en enero del 2022 y no es que entonces el país estuviese bien. Falta también revertir las malas decisiones tomadas en el sector eléctrico, así como retomar la regla fiscal, la reforma a la seguridad social y otras cosillas.
Hay, además, un par de acciones realizadas, que siembran más dudas sobre este sentimiento esperanzador:
Una es la repartición de cargos con la excusa de una supuesta alianza con el Partido Liberal, nombrando a personas sin experiencia ni formación demostrada. ¡Como siempre! Esto puede ser un primer valladar en la buena intención de generar gobernanza.
Finalmente, la excesiva prisa por declarar emergencia para resolver cualquier problema. Esto solo nos trae malos recuerdos, sobre todo si consideramos que los que ahora gobiernan, fueron eyectados del poder en 2021, debido a sus manifiestos actos de corrupción.
Pongamosle ojo a estas cositas porque si no, en 4 años vamos a tener de vuelta el resurgir de la pesadilla vivida hace poquito. ¡Que Dios nos ayude!




