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La falta de agua alerta al megadiverso reservorio de Latinoamérica

Bogotá – La dificultad de abastecer de agua potable a una población cada vez más demandante, un fenómeno conocido como estrés hídrico, ha comenzado a alertar paradójicamente a América Latina, uno de los reservorios más megadiversos del mundo.

La situación más compleja, de acuerdo con fuentes consultadas por Efe a propósito del Día Interamericano del Agua este sábado, la viven en la actualidad países de la región como Argentina, Brasil, Chile, México y Perú, que han presentado episodios de alto desabastecimiento y enfrentan un panorama desalentador para 2040.

«Latinoamérica es una región de alto riesgo a futuro. Esto porque hay un incremento de la demanda de agua, y riesgos en la oferta del líquido», explicó a Efe Silvia Benítez, gerente de Seguridad Hídrica en Latinoamérica de la ONG ambientalista The Nature Conservancy.

Si bien América Latina es relativamente rica en agua, esta se distribuye de forma desigual, con muchas zonas que están en alto riesgo de enfrentar escasez de agua, ahondó la experta.

En esa línea, proyecciones de organismos internacionales como la ONU indican que la demanda de agua, energía, y alimentos aumentará de forma significativa en las próximas décadas en América Latina, una de las regiones de mayor crecimiento poblacional en el mundo.

En particular, se han identificado que varias ciudades de la región enfrentan riesgos de abastecimiento de agua, especialmente en las temporadas de sequía, o bien en la época de lluvias cuando las crecientes e inundaciones afectan la calidad del líquido disponible.

«Unas 28 grandes ciudades en Latinoamérica tienen el riesgo de tener déficit de agua en la estación seca», estimó Benítez, entre las que destacó centros urbanos «como Lima, Sao Paulo, Río de Janeiro o Santiago».

«América Latina pasó de ser un continente rural a uno urbano. Más del 80 % es urbano. Las ciudades demandan mucha agua y no se está entregando de manera segura», alertó Benítez.

Para completar el panorama, la situación tiende a empeorar. Según un estudio de World Resources Institute, se espera que para 2040 Perú y Chile formen parte del grupo de 33 países que enfrentarán estrés hídrico severo, junto a EE.UU., Sudáfrica, Australia, India y regiones como Medio Oriente o la costa norte de África.

Esto significa que las empresas, las granjas y las comunidades en esos países, en particular, pueden ser más vulnerables a la escasez de lo que son hoy en día.

En tanto, de acuerdo con el informe, países como Colombia, Venezuela, Bolivia, Paraguay, Uruguay y la región de Centroamérica hasta ahora no dan indicios de estrés hídrico, aunque pide políticas públicas para vencer las condiciones que lo producen.

Este fenómeno de desabastecimiento «tiene múltiples factores: el principal es la deforestación o el cambio de uso del suelo en las áreas de recarga hídrica», dijo a Efe la bióloga colombiana Dalila Camelo, máster en Ciencias Biológicas con énfasis en Ecología.

«Al momento de perder la vegetación, se inician procesos erosivos ya que el agua no puede infiltrarse y por el contrario arrastra el suelo», explicó, y dijo que «actividades agropecuarias con malas prácticas, la minería o la construcción en áreas de recarga hídrica generan menor disponibilidad y estrés».

Otro factor importante, resaltó, «es la falta de tratamiento de los vertimientos, ya que se puede contar con suficiente volumen de agua, pero no en la calidad para su uso».

En el caso de América Latina, la experta consideró que uno de los principales inconvenientes es «la contaminación del recurso hídrico superficial y subterráneo, por el mal manejo de las aguas residuales» y dijo que «es más costoso tener que restaurar, que conservar las áreas que de manera natural».

Otra situación que no ayuda a Latinoamérica es el hecho de que también se calcula que cerca del 50 % del agua disponible en la región se concentra en la cuenca del Amazonas, mientras que cerca de 125 millones de personas (23 %) vive hoy en cuencas donde existen problemas de escasez.

Para vencer el estrés hídrico, Benítez recomendó «promover políticas y medidas para reducir la demanda de agua. Esto incluye buscar eficiencias en el uso de agua. Un sector muy importante para trabajar en esto es el sector agrícola, que es responsable del 70 % del consumo de agua en la región».

«Adicionalmente, hay que trabajar en reducir el consumo de agua en el sector doméstico e industrial», este último uno de los que más impacto tiene en la disponibilidad del recurso, añadió.

«Otro tema importante a considerar es el riesgo creciente que enfrenta la región derivado del cambio climático. Este se manifiesta en sequías prolongadas, como el caso reciente de Sao Paulo, así como de la presencia de lluvias extremas y otros fenómenos que aumentan la vulnerabilidad de las personas en todo el mundo», concluyó.

Según Naciones Unidas, la escasez del líquido vital afecta a más del 40 % de la población global, y se prevé que esta cifra aumente, ya que más de 1.700 millones de personas viven actualmente en cuencas fluviales donde el consumo de agua es superior a la recarga.

El «ciclo urbano del agua», uno de los principales retos de Latinoamérica

Latinoamérica cuenta con la mayor calidad del agua en el mundo, que más que un privilegio representa un reto por la alta tasa de urbanización y las gestiones para que la población pueda acceder a este recurso, dentro del llamado «ciclo urbano del agua».

«La principal característica de la región es su alta tasa de urbanización, del 80 % de las más altas del mundo, lo que implica que la zona enfrenta grandes riesgos para el suministro de servicios de agua municipales, a la vez que para el tratamiento del agua residual», dijo en una entrevista a Efe Blanca Jiménez Cisneros, directora de la División de Ciencias del Agua de la Unesco.

Por eso, afirmó Jiménez, consultada con motivo del Día Interamericano del Agua que se celebra este sábado, que «no es de extrañar que la gestión del agua urbana en la región sea un problema que a veces se resuelve satisfactoriamente, pero no siempre es así».

Otros factores que representan un reto diario son «la mala gestión y la falta de conciencia por parte de los Gobiernos sobre el papel que tienen que jugar para el manejo del recurso, el suministro de los servicios de agua y el control de los desastres hídricos, ya que por la complejidad y costos de estas tragedias esto es algo que no se puede atender de forma individual», añadió.

Según datos de la Unesco, 750 millones de personas en el mundo no tienen acceso a agua potable y en otros casos el servicio es insuficiente, situación que se agrava con el aumento de la población en las ciudades, a donde se prevé que lleguen 800.000 habitantes más por semana en los próximos 40 años.

Además, más de 1.700 millones de personas viven en cuencas fluviales donde el consumo de agua es superior al liquido disponible.

Para la también secretaria del Programa Hidrológico Internacional (PHI) de la Unesco, la actual situación del agua en el mundo es compleja, debido a que «existe un uso mucho más intenso».

«No solo por el crecimiento poblacional, sino también porque para el desarrollo industrial y mejorar la calidad de vida de la población en general se requiere mucha más agua», explicó Jiménez.

«La población mundial se incrementa aproximadamente en 80 millones de personas por año y solo para abastecer a la nueva población se requieren 64 billones de metros cúbicos por año. Pero, cerca del 35 % de la población mundial carece del servicio y para dotarla del mismo se requieren muchos billones más», aseveró.

Otro problema que señala «es la competencia por el recurso ya que coexisten diferentes usuarios del agua (ciudades, agricultura e industria) en una misma zona. Se espera que para el 2030 el 47 % de la población mundial sufra de estrés hídrico».

Un tercer inconveniente es la contaminación del agua, ya que «más del 80 % de las aguas residuales municipales de países en desarrollo son descargadas sin tratamiento alguno al ambiente. Contaminar las fuentes de agua las deshabilita para su uso», indicó la directora.

Recientemente, el PHI detectó que muchos países «comparten el recurso hídrico» y «a futuro el agua se plantea como un elemento de interés geopolítico, no solo entre países, sino entre regiones y dentro de las mismas naciones», señaló la experta.

Estudios de la ONU revelan «que en zonas de guerra o inestabilidad política, el único sector en el que se continúa cooperando es en el agua», por ser «un medio de vida».

Según un censo reciente del PHI, existen «592 acuíferos transfronterizos que son compartidos entre 140 países, muchos de los cuales desconocían este hecho».

Sobre la relación entre la tecnología y cuidado y acceso al agua, Blanca Jiménez destacó «la escasez económica o tecnológica del agua».

«En algunos países aún cuando cuentan con el recurso, la gente carece del servicio simplemente por no contar con la tecnología o los recursos económicos», sostuvo.

Para la conservación y el buen manejo del agua se ha desarrollado el concepto de la «ecohidrología», que es el empleo de soluciones naturales para manejar el líquido, y cuyo ejemplo es «el uso de humedales para almacenar y depurar agua en ciudades», detalló Jiménez.

Garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y el saneamiento para todos hace parte de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que se basan en los logros de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Según cifras de la ONU, 2.600 millones de personas desde 1990 han logrado acceder a mejores fuentes de agua potable, pero 663 millones todavía carecen de ese beneficio.

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