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La especialización: del pasado al presente

José S. Azcona

«El que mucho abarca, poco aprieta», dice el dicho popular. Este refleja una creencia de que el rango de acción o conocimiento va en proporción inversa de su profundidad. Con el paso del tiempo, el grado de especialización que la sociedad y el mundo laboral exigen es mayor, con el beneficio de permitir un mayor crecimiento, pero con el desafío de limitar el espacio individual.

En la prehistoria, el conocimiento humano era muy limitado, y cada persona debía ser capaz de realizar las tareas comunes para poder sobrevivir. El desarrollo de la familia (y después de la tribu y el estado) es posible gracias a esta especialización, creando divisiones en el trabajo que permiten una capacidad mucho mayor de acción colectiva que la que tendría cada quien individualmente.

El conocimiento general era de un solo tipo, y el ser educado era una forma general de especialización (contrapuesto a ser agricultor o artesano, por ejemplo). En su educación, la sociedad solo distinguía entre personas más o menos educadas (a excepción de algunos conocimientos técnicos especiales como religiosos o medicina). La filosofía griega abarcaba todas las esferas del conocimiento humano y los romanos definían como «Litterae» (letrada) las sumas de su cultura intelectual, la cual definía el espacio y los términos de sus carreras públicas.

Con la llegada del renacimiento, la acumulación de conocimiento humano se fue volviendo muy grande, lo que hacía imposible la existencia de un cuerpo general de conocimiento o un solo espacio que abarcara las artes, la ciencia y la técnica. La personalidad de artista, filosofo, científico y técnico comenzaron a coincidir menos en la misma persona. Como cada una de estas áreas iba avanzando, para poder ser productivo en las mismas se iba volviendo necesario estudiar y practicar más.

Llegando a tiempos más recientes, las especializaciones de cada una de las ramas se han ido volviendo mayor. Usaré ejemplos a alto nivel porque son fáciles de visualizar, pero de un proceso que se ha dado a todo nivel en las sociedades. En el siglo XVI, Leonardo todavía podía ser un técnico, científico y artista de alto nivel. En el XVII, Descartes todavía podía ser filósofo y científico, siendo ya excepcional. Ya para finales de este siglo, Newton ya se dedicaba primariamente a la física para poder ser líder en ese campo. Desde el siglo XVIII, son raras la figuras (aunque siempre las hay) que logran sobresalir en varias áreas. Ya en el siglo XX, excepcionalmente Marie Curie ganó el premio Nobel en física y química, y Winston Churchill fue líder político sobresaliente y premio Nobel de Literatura. Estas son excepciones que confirman la tendencia por su escasez.

Los avances de la ciencia iban promoviendo este fenómeno en todas las áreas. La revolución industrial fue volviendo cada vez más especializado el trabajo de cada operario, llegando a inicios del siglo XX a desarrollarse la producción en serie a través de la línea de ensamblaje. La culminación práctica en las fábricas de automóviles (la Ford fue la pionera) y teórica a través del trabajo de Frederick Taylor, hizo que esta especialización minuta se volviera en un ideal. Los regímenes comunistas fueron los que intentaron llevar esta teoría hasta sus límites, modelando su sistema educativo a todo nivel para producir personas capacitadas técnicamente para trabajos específicos. 

En nuestro país, este proceso también ha ido avanzando, aunque en menor grado. Hasta la década de 1970, en Honduras un ingeniero civil tenía que cubrir lo que ahora cubren las carreras de ingenierías eléctricas, industriales y mecánicas, arquitectura, y administración de proyectos (y así las demás carreras, cosa ya superada en economías más avanzadas). Las personas líderes empresariales, políticas y formadoras de opinión han sido polifacéticas desempeñando múltiples funciones en secuencia o paralelo. Igualmente, el historial laboral de muchas personas mayores refleja una amplia experiencia en muchas disciplinas.

Están por verse los efectos de la tecnología actual (y futura) en este proceso. La tendencia es que la excesiva especialización ha llegado a su pico, y que más bien ahora se busca que las personas tengan una experiencia más amplia y capacidades versátiles. Sin embargo, en nuestro país este efecto irá de la mano con que no se ha culminado el proceso primario (que ya están concluyendo países mas avanzados), por lo que la especialización deberá ser un valor estimado por más tiempo.

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