La Enmienda Platt y la soberanía de Cuba

Ricardo Puerta

Tegucigalpa. – «Sí. En 1906 Estados Unidos intervino militarmente en Cuba por segunda vez, tras la primera ocupación que comenzó en 1898 luego de la guerra contra España. El 29 de septiembre de 1906, tras un aumento de las inversiones estadounidenses y un contexto de crisis política en Cuba, el presidente Tomás Estrada Palma —reelegido fraudulentamente y enfrentado a alzamientos de oposición— prefirió solicitar la intervención militar de EE. UU en la Isla.

El presidente estadounidense envió una flota y tropas, que ingresaron a La Habana y ocuparon el país bajo el pretexto de la Enmienda Platt, un apéndice a la Constitución cubana que otorgaba a Washington el derecho de intervenir militarmente cuando, a su juicio, peligraran la vida, propiedad o libertades de los cubanos”

 “El secretario de Guerra estadounidense, William H. Taft, asumió el cargo de gobernador provisional, suspendió las funciones del Congreso y disolvió las fuerzas insurrectas. Luego, el gobierno interino fue asumido por Charles Edward Magoon, quien dirigió la isla hasta 1909. Esta intervención se prolongó hasta 1909, cuando se celebraron elecciones y el general José Miguel Gómez accedió al poder. La segunda ocupación reforzó la influencia estadounidense en Cuba, permitiendo el control de recursos, la instalación de bases navales (como la bahía de Guantánamo) y una limitada soberanía cubana”. Son los registros que existen de la época, válido de cara a los acontecimientos que impactan actualmente la situación de Cuba.

 En resumen, sí hubo una invasión y ocupación militar estadounidense en Cuba en 1906, como parte de una política de intervención que buscaba proteger intereses económicos y políticos de EE. UU. en la isla.

 Desde entonces, la Enmienda Platt es un lastre permanente en la legalidad reinante, que impide que Cuba, como nación, tenga una soberanía plena, supuestamente cuando pretende ser un Estado-República, libre, soberana e independiente.

Es significativo que Don Tomás Estrada Palma, el primer presidente electo en Cuba, sea al mismo tiempo el primero que quiso perpetuarse en el poder como un presidente reelecto, basando su próximo mandato en un  probado fraude electoral.

 Desde entonces también se ha demostrado que la política exterior de los Estados Unidos en Cuba no tiene como el atractivo objetivo de fomentar la «ejemplar» democracia norteamericana, sino,  por encima de todo,  proteger los intereses norteamericanos en la Isla, en concreto, sus  inversiones y el dominio que representa la base militar de Guantánamo, que aún hoy coexiste como parte del actual gobierno comunista de Cuba, cuya democracia está  basada en un régimen político de elección unipartidista. Por eso hoy la Presidencia norteamericana se siente más cómoda visitando y apoyando al régimen político unipartidista de Pekin, en vez de la democracia multipartidista de Taiwán. 

 Cuba ha aceptado los 100 millones de dólares de ayuda humanitaria que le ofreció el Gobierno de Estados Unidos, léase, la administración del presidente Trump. Los dueños reales de las empresas cubanas son los militares cubanos convertidos en empresarios, porque no rinden a nadie cuentas sobre las empresas que administran. 

 Durante las celebraciones realizadas celebrando la llegada de Trump a Cuba se destaca ahora que el primer ministro chino tiene  la misma estatura física que tiene el presidente Trump, cuando es sabido, desde antes, que el primer ministro chino se destacaba por ser inferior en corpulencia y estatura física de Trump. 

 El pueblo hambriento sale a las calles protestando por las carestías existentes que cada día empeoran más. Y para expresar su descontento golpean cazuelas de metal en las protestas públicas que realizan. Algo impensado antes en la Cuba Comunista del comandante Raúl Castro. 

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