Tegucigalpa (Proceso Digital /Alejandro García) – El parque La Concordia, uno de los espacios más emblemáticos y antiguos de la capital hondureña, comienza finalmente un proceso de recuperación después de décadas marcadas por el abandono, el deterioro y la inseguridad. Este sitio, reconocido por sus esculturas que rinden homenaje a la grandeza de la civilización Maya, busca recobrar el esplendor que lo convirtió en un referente cultural y turístico durante buena parte del siglo XX.
Un espacio histórico con identidad propia





Ubicado en el casco histórico de Tegucigalpa, La Concordia destaca por su singular colección de esculturas y réplicas de monumentos mayas, una de las civilizaciones más influyentes del continente americano, cuyo territorio abarcó desde el sur de México hasta el occidente de Honduras.
El parque fue fundado en 1883 bajo el nombre de Parque Bográn, en honor a su impulsor, el entonces presidente Luis Bográn Barahona, quien gobernó el país entre 1883 y 1891. Se cuenta que el propio mandatario disfrutaba de momentos de descanso y reflexión en este espacio, que también servía como punto de encuentro para los capitalinos, quienes acudían a caminar bajo la sombra de los árboles o a contemplar la fuente donde convivían peces y tortugas.
(LEER): Parque La Concordia resurge como icono de la capital hondureña
El nacimiento del “Jardín Maya”




En 1935, durante el gobierno del general Tiburcio Carías Andino, se impulsó una transformación profunda del parque. El arquitecto y escultor mexicano César Augusto Morales fue contratado para diseñar un conjunto de réplicas de templos, estelas y figuras mayas con el propósito de difundir el valor cultural de esta civilización. Así nació el llamado “Jardín Maya”, cuyos trabajos concluyeron en 1939.
Las esculturas fueron talladas en piedra extraída de las canteras de Tegucigalpa y reproducen con notable precisión detalles de piezas originales de Copán. Entre ellas destacan la réplica de la Estela C, escalinatas con iconografía simbólica, una monumental tortuga que representa la piedra de los sacrificios y el célebre Altar Q, con las figuras de los últimos gobernantes de Copán.





El parque también, ya renovado por el arquitecto mexicano, albergaba un pequeño puente sobre el estanque, conocido como el “puente de los suspiros”, donde generaciones de parejas disfrutaron de paseos románticos. Jaguares, serpientes, murciélagos, cocodrilos y colibríes —todos elementos esenciales de la cosmovisión maya— se distribuían en columnas, muros y senderos, creando un ambiente armónico y educativo.
El golpe del huracán Mitch y el inicio del abandono
Hasta 1998, La Concordia era uno de los parques más visitados por capitalinos y turistas. Sin embargo, el paso del devastador huracán Mitch provocó el desbordamiento del río Choluteca y destruyó gran parte de su infraestructura. Desde entonces, el parque no logró recuperarse.


A la destrucción física se sumó el progresivo abandono del centro histórico de Tegucigalpa. La falta de mantenimiento, la acumulación de basura, la inseguridad y la presencia de personas que utilizaban el espacio para actividades ilícitas deterioraron aún más el lugar. Varias esculturas quedaron cubiertas por suciedad, los portones se dañaron y partes del muro perimetral —erigido desde 1883— colapsaron, incluso una sección completa tras la caída de un árbol durante una tormenta.
(LEER): Alcalde capitalino destinará fondos para recuperar el centro de la capital
Un nuevo intento de recuperación



La revitalización del centro histórico es una de las promesas del alcalde capitalino Juan Diego Zelaya, quien ha anunciado acciones específicas para rescatar espacios emblemáticos como La Concordia.
Una de las principales impulsoras de este proceso es la regidora Silvia Sosa, quien ha expresado públicamente su compromiso con la recuperación del parque.
“Nuestro propósito es recuperar esta joya histórica para que los capitalinos y visitantes puedan disfrutar de esta riqueza natural y cultural en un ambiente limpio y seguro”, afirmó en sus redes sociales.
Actualmente, equipos municipales han iniciado labores de limpieza y evaluación del estado de las esculturas y estructuras. La intención es restaurar las piezas dañadas, rehabilitar la antigua fuente y convertir el parque en un espacio que también funcione como refugio para aves, tortugas y peces.
Además, se contempla la participación de especialistas, como antropólogos, para contextualizar y explicar la riqueza cultural del sitio, fortaleciendo así su valor educativo.
Un patrimonio que busca renacer
El estado actual del parque sigue siendo crítico, pero las acciones emprendidas abren una ventana de esperanza para su recuperación. Trabajadores involucrados en la renovación han confirmado que el lugar llevaba años completamente abandonado.


La Concordia, con su historia, su simbolismo y su belleza arquitectónica, representa una parte fundamental de la memoria cultural de Tegucigalpa. Su rescate no solo implica restaurar un espacio físico, sino también recuperar un punto de encuentro comunitario y un símbolo de identidad para la capital hondureña. (PD/ag)









