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Italia cesa al responsable de la sanidad de Calabria en plena crisis de COVID

Roma – El Gobierno italiano cesó hoy, menos de diez días después de nombrarle, al responsable de Sanidad de la sureña Calabria, la región más pobre del país y una de las siete actualmente cerradas en la lucha contra el coronavirus, después de que se conociera un vídeo en el que dice que la mascarilla es inútil.

El ministro italiano de Sanidad, Roberto Speranza, telefoneó este lunes al responsable de la Sanidad calabresa, Giuseppe Zuccatelli, para pedirle que dejara todos sus cargos, lo que él ha aceptado tras días de polémica, según medios locales.

El Ejecutivo italiano había nombrado el 7 de noviembre a este directivo de empresas sanitarias de 76 años como comisario de la sanidad calabresa, intervenida por el gabinete desde 2010 por su ruinosa situación económica y por las infiltraciones de la mafia.

Zuccatelli ha estado desde el primer momento en el centro del huracán, tras asegurar en una conversación privada grabada en vídeo que las mascarillas «no sirven para nada».

«Las mascarillas no sirven para nada, os lo digo si queréis en inglés ¿Sabes qué es útil? La distancia. Para contagiarte con el virus, si yo soy positivo, debes besarme durante quince minutos con la lengua en la boca; si no, no lo pillas», decía en la grabación.

Los partidos de la oposición habían reclamado insistentemente su salida, a pesar de que él se defendió afirmando que eran unas declaraciones sacadas de contexto y pronunciadas al principio de la crisis: «No soy un negacionista», se disculpó en televisión.

Así, Zuccatelli ha durado solo diez días en un cargo al que llegó para sustituir al exgeneral de los Carabineros (policía militarizada)Saverio Cotticelli, que en la televisión pública admitió no tener un plan contra la segunda ola de la pandemia.

Ahora el Gobierno deberá nombrar un nuevo comisario para dirigir la sanidad de Calabria y entre los nombres que se barajan está el de Gino Strada, médico de reconocido prestigio, activista y fundador de la organización humanitaria Emergency.

También se habla de Eugenio Gaudio, exrector de la Universidad de La Sapienza de Roma.

Calabria, en la punta de la «bota» de la península italiana, es una de las siete regiones que actualmente permanecen confinadas por el Gobierno central para contener el avance de la pandemia y evitar el colapso de sus hospitales.

Si bien, al contrario que el resto de territorios en «zona roja», no lo está por sus datos de contagio, muy reducidos (unos 10.000 de los más de un millón de todo el país), sino para proteger su sistema sanitario de una posible hecatombe en caso de aumento de las cifras.

La sanidad calabresa está intervenida por el Gobierno desde 2010 por su ruinosa situación contable -aún hoy la deuda es de unos 200 millones de euros- y la de su capital, Reggio Calabria, tuvo que ser controlada en 2019 porque era presa de la mafia local, ‘Ndrangheta.

A esto hay que sumar una alarmante falta de personal, como médicos y enfermeros, pero también la precariedad de sus hospitales y sus medios, lo que hace que una quinta parte de los calabreses en 2016 migrara a otras regiones para su hospitalización.

Calabria es una síntesis de la desigualdad en Italia, dividida en un sur depauperado y un norte industrializado y próspero, con regiones como Lombardía o el Véneto.

JS

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