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Chilenos y argentinos recuerdan con pena el día que casi tuvieron que enfrentarse



Monte Aymond (frontera argentino-chilena) - Ciudadanos chilenos y argentinos recordaron con dolor hoy en el paso fronterizo de Monte Aymond el mes de diciembre de 1978, cuando civiles y soldados de ambos lados que compartían el día a día estuvieron a punto de enfrentarse por orden de sus cúpulas militares.
 

"Teníamos una tristeza tremenda, iba a ser una guerra entre hermanos, porque aquí hay mucha sangre unida, familias que iban a sufrir mucho", relató a Efe Germán, un argentino de 51 años que vive en Río Gallegos, a 70 kilómetros de Monte Aymond, y que como otras personas de ambos países acudió hoy al punto fronterizo.

En la zona más austral del continente americano, a unos 2.400 kilómetros de Santiago, se desplegaron en diciembre de 1978 tropas de ambos países, preparadas para comenzar una guerra larvada en el conflicto por la soberanía del canal de Beagle, paso estratégico entre los océanos Atlántico y Pacífico.

La mediación del Papa Juan Pablo II logró evitar el enfrentamiento entre los Gobiernos militares de ambos países, que discutían desde sus despachos mientras sus soldados, desplegados en las trincheras, "compartían la comida y jugaban a las cartas", cuenta Germán.

"Uno siempre andaba con miedo y no conversaba mucho, pero gracias a Dios no pasó nada", explica Fidelia Mayorga, una ciudadana chilena de 60 años, quien afirma que, al contrario de lo ocurrido en Argentina, el Gobierno de Augusto Pinochet "no decía nada para no alarmar a la población, pero algo se sabía".

Su amiga, Rosa Cárdenas, de su misma edad, recuerda que los habitantes de Punta Arenas, a 190 kilómetros de ese paso, iban "a la Iglesia a rezar", angustiados por la "pena de que Chile y Argentina tengan esos problemas, porque son países hermanos".

Pero el conflicto no sólo dejó una huella profunda en el recuerdo de todos los habitantes de la Patagonia, sino también secuelas en muchos de los soldados que participaron en aquellos movimientos militares que hacían prever una guerra.

Es el caso de Daniel Gómez, de 49 años, quien entonces era soldado del Batallón Logístico número 5 de Magallanes, y que denuncia las torturas y los trabajos forzados a los que fueron sometidos por parte de sus superiores.

Gómez, miembro de la Agrupación de Reservistas de la Defensa Nacional, exige reparaciones para los soldados que en aquella época fueron "golpeados, humillados y lesionados", y quedaron "con secuelas físicas y psicológicas" difíciles de superar, asegura.


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