spot_img

INP capacita a privados de libertad en emprendimiento

Por:

Compartir esta noticia:

Tegucigalpa –  Eliminar la vida de ocio y mantener la mente de las personas privadas de libertad, ocupada en actividades educativas, recreativas y ocupacionales es el reto a seguir cumplimiento por parte de las autoridades del Instituto Nacional Penitenciario (INP), con el apoyo de distintas organizaciones.

En el presente año, las autoridades penitenciarias anunciaron un reforzamiento en los programas y proyectos que se realizan en los distintos centros penales, con la finalidad de que los privados de libertad puedan adquirir capacidades y conocimiento para su posterior reinserción a la sociedad. 

Según las autoridades, se  buscan que al recuperar su libertad puedan iniciar su propio negocio con los diferentes oficios que han aprendido o encuentren un trabajo porque ya han culminado su educación secundaria, “se trata de darles oportunidades para que no reincidan en la comisión de delitos”. 

Hermes Márquez, coordinador de los Consejos Técnicos Interdisciplinarios (CTIs) del INP declaró, que para la reinserción social  es muy importante la rehabilitación y reeducación de los internos, mientras cumplen su sentencia o prisión preventiva.

“El ocio es uno de los principales enemigos en el proceso de rehabilitación y la única manera de atacarlo es, enseñándoles a ellos a través de todos estos proyectos educativos y ocupacionales que les ayuda a cambiar su vida”, explicó.

El abogado mencionó, que la finalidad de estos proyectos es que al quedar libres, estas personas puedan demostrar su desarrollo individual a su familia y, a la sociedad, la cual debe integrarse al proceso de reinserción al igual que las diferentes instituciones  y organizaciones.

Emprendimiento

Actualmente, las personas privadas de libertad cuentan con la oportunidad de aprender hasta 23 oficios que imparten los instructores del Instituto Nacional de Formación Profesional (Infop), sostuvo Claudina Riera, coordinadora de Talleres Populares.

La funcionaria explicó que por medio de estos talleres buscan que los privados desarrollen capacidad para desempeñar un empleo. “Los privados tienen actitudes muy positivas cuando están recibiendo este tipo de capacitaciones, nos piden más capacitaciones, están pendientes y participan mucho. Son muy accesibles”.

Riera sostuvo que los talleres se imparten en los 25 establecimientos penitenciarios y los mismos van conforme a la necesidad expuesta por los privados de libertad, es decir “ellos nos dicen que talleres son los que necesitan y en base a eso los programamos durante el año”.

Al respecto, Omer Castro instructor de Panadería y Repostería comentó que los alumnos de estos talleres en su mayoría piensan en iniciar su propio negocio en el lugar donde reside su familia y así comenzar un emprendimiento familiar.

“A veces uno tiene un estigma por el lugar donde están ellos (en un presidio), pero ya cuando uno los trata se da cuenta que son personas que desean aprender, que tienen toda la voluntad, que cometieron un error pero ya no son las personas que entraron, ya son distintos y demuestran ese cambio”, reveló.

Durante el tiempo que ha capacitado a los internos, el instructor ha descubierto que “ellos se han dado cuenta que las manos que usaron para cometer algo incorrecto por lo que llegaron al presidio, esas mismas manos son capaces de hacer muchas cosas buenas, ellos han descubierto las maravillas que pueden hacer”.

Castro mencionó que con la capacitación que reciben estas personas pueden iniciar su propia panadería ya que han aprendido a producir todo tipo de pan, galletas, postres, pasteles, pizza y hasta boquitas para eventos especiales.

Manos que Construyen 

En todos los centros penales del país se desarrollan distintos proyectos, para el caso en la Penitenciaría Nacional Femenina de Adaptación Social (Pnfas), las mujeres producen pan y realizan trabajos de sastrería, bordados y otras artes.

Mientras que en la Penitenciaría Nacional de Támara, los internos fabrican hamacas, juegos de muebles, sillas mecedoras y otro tipo de artículos de madera, así como bordados, manualidades en aluminio y otros.

Mientras que en el interior del país, estas personas a parte de trabajar la carpintería, ebanistería, zapatería y diferentes manualidades, también trabajan en proyectos agrícolas, porcinos, caficultura, avícolas, entre otros.

El abogado Márquez afirmó que con las destrezas que las personas privadas de libertad han desarrollado a través de estas capacitaciones ya pueden desempeñar un trabajo digno, pero hay que vencer la discriminación de la que son objetos cuando se enteran que permanecieron en algún centro penal.

spot_img
spot_img

Lo + Nuevo

spot_imgspot_img