
Tegucigalpa. – En una reciente comparecencia en televisión, el abogado y experto chileno en cultura asiática, Marcos Jaramillo, expresó que Honduras necesita aprovechar la ventana de oportunidad que se ha abierto a raíz del enfrentamiento geopolítico entre las tres grandes potencias mundiales del momento —Estados Unidos, China Continental y Rusia—, para avanzar en la industrialización del país y lograr mejorar el bienestar de todos los hondureños.
La sugerencia específica del académico chileno Jaramillo, consistió en recomendar acercarse a las empresas de tamaño mediano del Japón, para incentivarlas a invertir y producir en Honduras, ya que los negocios de ese país están amenazados con perder sus mercados asiáticos y africanos, debido a las presiones y competencia ejercida por China Continental. Además, Jaramillo también planteó que America Central debería actuar en bloque, porque con ello aumentarían las posibilidades de ser escuchados, y también sugirió, que su acercamiento al Japón fuera bajo el patrocinio de Estados Unidos, porque bajo tal apoyo su gestión sería más eficaz.
Estimo que en la actual coyuntura internacional, el país con mayor peligro de intervención estadounidense es Nicaragua, especialmente por sus estrechos vínculos con Rusia y China Continental, pero también, por la conducta cuestionable asumida por la dictadura Ortega-Murillo, que no respeta derechos humanos ni a las entidades educativas y religiosas.
En igual sentido, considero que el país con la mejor situación para aprovechar la relación con los norteamericanos es Honduras, como lo demuestra el trato preferencial que recientemente le brindaron al presidente electo Nasry Asfura, catalogado como un gran aliado regional.
Hace poco un excompañero del INCAE Business School, me hizo llegar el discurso pronunciado en Davos el pasado 20 de enero de 2026, por el primer ministro canadiense Mark J. Carney, quien aboga por que las potencias medias como Canadá se unan estratégicamente, para lograr defenderse y enfrentar los cuestionamientos y la posible agresión de las grandes potencias.
El primer ministro canadiense sostiene que las potencias medias como Canadá, no están indefensas. “Tienen el poder de construir un nuevo orden que integre nuestros valores, como el respeto de los derechos humanos, el desarrollo sostenible, la solidaridad, la soberanía y la integridad territorial de los Estados”. Según Carney: “El poder de los menos poderosos comienza con la honestidad”.
Carney agrega que: “Cada día se nos recuerda que vivimos en una era de rivalidad entre grandes potencias. Que el orden basado en normas se está desvaneciendo. Que los fuertes hacen lo que pueden y los débiles sufren lo que deben”.
En America Latina naciones como México, Brasil, Colombia, Chile y Argentina, no solo tienen capacidad para defenderse por sí mismas, sino también, condiciones para aliarse y erigirse como un bastión importante para hacer prevalecer sus intereses comunes, lo cual en el caso de países latinos más débiles, es muy difícil lograr.
Lo anterior nos obliga a preguntarnos: ¿Cuál debe ser la estrategia geopolítica que se debe adoptar en América Central, frente al desafiante y peligroso acontecer mundial?
De acuerdo con la inteligencia artificial Gemini, el panorama geopolítico en enero de 2026, indica que Centroamérica se encuentra en el epicentro de una competencia renovada entre grandes potencias. Por un lado, Estados Unidos ha adoptado una postura más asertiva bajo lo que algunos analistas llaman el «Corolario Trump a la Doctrina Monroe», buscando limitar la influencia de China en el hemisferio. Por otro, China continúa siendo un socio comercial e inversionista clave para el desarrollo de infraestructura bajo su narrativa del Sur Global.
Para el istmo, la mejor estrategia no es elegir un bando de forma absoluta, sino implementar una «Neutralidad Activa y Pragmática», siguiendo los pilares de posicionamiento detallados a continuación:
1. Capitalizar el Nearshoring y Friendshoring: La mayor ventaja competitiva de la región en 2026 es su proximidad con el mercado estadounidense. Ante las tensiones comerciales entre Washington y Pekín, Centroamérica debe posicionarse como un «puerto seguro». • Especialización en Nichos: No intentar competir con China en manufactura masiva, sino en sectores de alto valor como semiconductores (aprovechando el éxito de Costa Rica), dispositivos médicos y servicios digitales. • Modernización Logística: Consolidar corredores interoceánicos que complementen al Canal de Panamá, convirtiendo a países como Guatemala y Honduras en hubs logísticos críticos.
2. Autonomía Estratégica, El «Bloque del Istmo»: Negociar como siete naciones pequeñas —incluidas Panamá y República Dominicana— es ineficiente frente a economías gigantes. La clave es revitalizar el SICA (Sistema de la Integración Centroamericana) para: • Negociación Colectiva: Presentar un frente unido ante los tratados de libre comercio y las exigencias de seguridad de EE. UU. • Mercado Eléctrico Regional (SIEPAC): Fortalecer la integración energética para ofrecer costos de electricidad más bajos y de origen renovable, atrayendo inversión que busca sostenibilidad (ESG).
3. Manejo Pragmático de la Inversión China: Evitar la exclusión total de China, pero manteniendo los «ojos abiertos». • Infraestructura de Conectividad: Aceptar inversiones chinas en áreas no sensibles (puentes, carreteras) bajo estándares de transparencia estrictos para evitar la «trampa de la deuda». • Líneas Rojas: Ser cauteloso en sectores estratégicos como telecomunicaciones (5G) y puertos críticos, donde la presión de EE. UU. será máxima.
4. Estabilidad Institucional como Activo Económico: En 2026, el capital global huye de la incertidumbre. El país centroamericano que logre garantizar seguridad jurídica y control de la criminalidad ganará la carrera por la inversión. • Combate a la Corrupción: Es el principal requisito de las agencias de desarrollo occidentales. • Seguridad y Migración: Utilizar estos temas como moneda de cambio para obtener asistencia técnica y financiera, convirtiendo un desafío social en un punto de cooperación estratégica.
Resumen de la Estrategia Ideal

En conclusión, la mejor estrategia para Centroamérica ampliada con Panamá y República Dominicana, consiste en establecer un equilibrio pendular, con el propósito de aprovechar la urgencia de Estados Unidos por asegurar su «vecindario» para exigir mejores condiciones comerciales y de inversión, mientras se mantiene una puerta abierta a la cooperación económica con Asia en sectores que no generen fricciones de seguridad nacional.





