Especial Rusia 2018 / Jorge Sierra

Comienza la fiesta mundial, que esperamos los que amamos el fútbol, esa misma que cada cuatro años hace que se nos olviden los problemas cotidianos e incluso que hay deudas y otras obligaciones que honrar. Todo al carajo.

Nos disgustamos si algún familiar nos agenda un evento para un horario que hay una buena potra -de esas que nos ofrece un Mundial-, y qué decir si al maestro del centro escolar de nuestros hijos se le ocurre una reunión “aburrida” de esas que ahora le llaman Escuela para Padres.

La Rusia de Putin nos abre los brazos por 32 días y aunque no esté nuestra querida H (Selección de Honduras) igual se disfruta, se siente y se transpira.

Ya pasó la antesala de llenar el álbum de vistas (cromos), de leer previas y ver cualquier cantidad de reportajes de los llamados eruditos del deporte. Ahora lo que esperamos, es que ruede el balón.

Por ahora no hablaré de mis favoritos para campeonizar u otros detalles que abordaré en próximas columnas. Lo que quiero decirles a todos los hondureños es que disfrutemos este Mundial, que nos volvamos locos por el balón y que hagamos nuestras quinielas. Todo se vale durante este mes.

(La elección del fiscal, altos precios de los combustibles, golpe bajo a la MACCIH, corrupción en todos sus sentidos, violencia generalizada… ¿qué más da seguir afanados por estos temas? Si al final SIEMPRE NOS METEN GOL de la forma que sea).

Mejor estos 32 días que nos ofrece 64 partidos, 5 mil 760 minutos de fútbol (96 horas), ¿Les parece poco? Pues hartémonos de fútbol, cansémonos de gritar gol y apreciar este deporte llamado el más hermoso del mundo.

Un mes paralizado por el fútbol, por el amor a esa redondita que tanta felicidad nos causa. ¡Qué importa si un jefe se nos pone ruso! ¡Qué importa que la doña también se las quiera tirar de rusa! Este mes aguanto todo lo que huela a Rusia, que me lleven los rusos, total vale la pena hacerse el ruso.

¡Que se venga Rusia porque yo ya me estoy haciendo el ruso!