
Si el Gobierno de Estados Unidos no se involucra directamente en las elecciones generales en Honduras el pasado 30 de noviembre del 2025, las probabilidades que el Partido LIBRE hubiesen continuado en el poder de la nación eran altísimas.
LIBRE en su plan continuista llegó a tener casi toda la institucionalidad del país, incluido al Poder Judicial, la cúpula de las FFAA y Fiscalía y la empezó a utilizar de manera directa e indirectamente para favorecer a la candidata oficialista Rixi Moncada, además de contar con el apoyo de la izquierda internacional.
Las instituciones y dependencias estatales empezaron a conspirar para que no existiese alternabilidad en el ejercicio del poder, utilizando todos los medios habidos y por haber, imponiendo el temor, utilizando las redes sociales para ganar adeptos y para intimidar a la oposición política.
Durante décadas los Estados Unidos de Norteamérica ha tenido una influencia política en Centroamérica y no digamos en Honduras. La historia señala que a inicios y mediados del siglo XX, empresas bananeras estadounidenses como United Fruit Company y Standard Fruit tuvieron un poder enorme produciendo banano, pero también controlando puertos, ferrocarriles y tierras, influenciando la economía nacional y presionando algunas decisiones del Estado.
Las transnacionales apoyaron gobiernos que protegieran sus intereses, y en algunos casos influyeron, señala la historia, hasta apoyaron golpes de Estado, cambios de gobierno o sostenimiento de regímenes afines.
De ahí nace el término “República Bananera”, que lamentablemente Honduras ayudó a popularizar.
Hoy, bajo la nueva política de Seguridad Nacional de Los Estados Unidos que prioriza a la gran nación del Norte por sobre todas, la seguridad regional, la lucha contra el narcotráfico y el control de la migración, los norteamericanos ya quitaron a Nicolas Maduro en Venezuela, como parte de este tipo de políticas estadounidenses.
En la práctica, EE. UU. no decidió con votos en las pasadas elecciones hondureñas, pero sí emitió advertencias con pronunciamientos públicos sobre respaldando a la democracia y el Estado de derecho y sobre la transparencia electoral y el respeto a la institucionalidad que dirigió las elecciones en Honduras.
EE.UU. amenazó con cancelar visas o sancionar al país y a actores políticos señalados por corrupción o quienes estaban boicoteando el proceso electoral, además de apoyar a misiones de observación internacional (OEA, UE).
Pero el batacazo final lo puso el presidente de EEUU, Donald Trump, cuando en días previos al cotejo electoral, en su red social apoyó abiertamente al hoy presidente nacionalista Nasry Tito Asfura y cuestionó a la excandidata de LIBRE Rixi Moncada y Salvador Nasralla por ser personas no confiables y por no tener una ideología afín al Capitalismo.
Este involucramiento del presidente Trump y sus principales funcionarios, cambio la historia electoral en Honduras, pero también cambió la imposición de un gobierno de izquierda en base a la fuerza y el atropello de la institucionalidad por sobre el pueblo.
No me queda más que apreciar que Washington intervino directamente en las elecciones generales, frente a la cobardía de algunos lideres y personas con algún grado de liderazgo quienes ya miraban al país perdido y en brazos de Venezuela y Cuba.
Si el Imperio no ayuda a sacar a la izquierda del país, hoy estaríamos lamentando y aguantando un régimen que terminaría de destruir a la empresa privada y la economía, llevándonos a más pobreza y desesperanza.
Gracias Washington por ayudarnos y ojalá que respalden con dinero, asistencia técnica y tecnología al Gobierno de Tito Asfura, porque los índices de pobreza son alarmantes y se podría iniciar una convulsión social si esta administración no responde a las expectativas nacionales.
Millones de hondureños agradecen esta intervención gringa, respaldan este apoyo y aplauden que LIBRE no logró su objetivo, el resultado electoral fue evidente y contundente diciéndole a la izquierda que deben salir del poder de la nación de manera incuestionable.





