Tegucigalpa – Para el académico y analista nacional, Matías Funes, el informe difundido este día por Transparencia Internacional (TI) y que ubica a Honduras entre los países más violentos del mundo “no debe molestar a nadie” porque es una buena oportunidad para mejorar.
 

– Instituciones como el CNA que son llamadas a vigilar el fenómeno de la corrupción en el país, deben autoanalizarse, dice Funes.

Para el también miembro de la Comisión de Reforma a la Seguridad Pública (CRSP), el informe es altamente preocupante porque de nuevo nos ubican como uno de los países más corruptos del mundo y de América Latina.

La edición de 2013 del ya tradicional Índice de Percepción de la Corrupción (CPI) de TI ofrece un ranking regional en el que, pese a la estabilidad de los resultados, destacan las caídas generales en América Central.

En una escala del 0 (sumamente corrupto) al 100 (muy transparente), la tabla de transparencia muestra entre las naciones más corruptas de la región a Venezuela (20 puntos), Paraguay (24), Honduras (26), Nicaragua (28) y Guatemala (29).

Ante esa situación, Funes señaló que “siempre hemos dicho que la corrupción es uno de los flagelos que más afecta al pueblo hondureño, en tanto que por esa vía se escapan los recursos que deberían servir para programas sociales y de otra índole”.

Agregó que “este es un reto que tiene el nuevo gobierno, pero también la sociedad civil, los partidos políticos y el pueblo hondureño en general, de enfrentar de manera frontal la corrupción que tanto daño nos hace”.

Explicó que la antítesis de la corrupción es la transparencia; “en la medida que haya mecanismos que garanticen la transparencia, así se irá contrarrestando la corrupción”.

Criticó que si los poderes del Estado continúan con la forma caprichosa sin rendir cuentan en qué se invierte el dinero del pueblo, ese es un asidero de este terrible flagelo.

Funes calificó como “un gran aliado” de la corrupción a la impunidad que campea en Honduras. “Si no se castigan a los grandes corruptos, la corrupción no sólo se va a mantener, si no que se va a incrementar”, argumentó.

Citó que el Consejo Nacional Anticorrupción (CNA) ha pasado por una crisis institucional muy profunda; “Sabemos los escándalos que hubo al interior de ese organismo, entonces la pregunta es ¿quién vigila al vigilante? Los propios organismos llamados a vigilar la corrupción deben revisarse a sí mismos”, demandó.

Puntualizó que “la corrupción es un fenómeno de vieja data, que se manifiesta en distintas esferas… nadie rinde cuentas, no se sabe el origen del financiamiento de las campañas políticas, de tal forma que no es un fenómeno nuevo, pero que se ha incrementado en los últimos años”.