Familias hondureñas en EEUU inician a preparar su retorno, alerta Fundación

Tegucigalpa – La Fundación 15 de Septiembre con sede en Miami, alertó que familias enteras de hondureños iniciaron a preparar su regreso a Honduras.

Un fenómeno que hasta hace poco parecía impensable comienza a tomar forma: hondureños que han residido por décadas en los Estados Unidos están planificando su retorno voluntario a Honduras, indicó la Fundación.

No se trata de casos aislados, sino de núcleos familiares completos -hasta cinco miembros por familia- que, ante la incertidumbre y la situación migratoria actual en EE.UU., han decidido regresar al país que dejaron atrás en busca de oportunidades.

Dicho fenómeno provoca que se plantee la pregunta ¿está Honduras preparada para recibirlos?

A continuación Proceso Digital reproduce la reflexión que la Fundación 15 de Septiembre ante esta interrogante:

Durante años, la economía nacional ha descansado en gran medida sobre las remesas enviadas por nuestra diáspora. Esos ingresos han sido un sostén para miles de hogares y un pilar macroeconómico que ha amortiguado crisis internas. Pero si familias enteras regresan, el impacto será doble: disminuirán las remesas y aumentará la presión sobre un mercado laboral que ya enfrenta una alta tasa de desempleo y subempleo.

El país no solo deberá absorber mano de obra adicional, sino también garantizar acceso a vivienda, salud, educación y oportunidades productivas. Muchos de los que regresan vienen con hijos nacidos en Estados Unidos, con otra cultura, otro idioma y otras expectativas. La reintegración no será automática ni sencilla.

Este momento exige visión de Estado. No basta con discursos; se requieren políticas públicas concretas de reinserción laboral, incentivos al emprendimiento, homologación de estudios, acceso a crédito y acompañamiento psicosocial. El retorno masivo, si no es planificado, puede profundizar las brechas sociales y económicas existentes.

Pero también puede representar una oportunidad. Quienes regresan traen experiencia, conocimiento técnico, cultura de trabajo y, en muchos casos, algún capital acumulado. Bien canalizado, ese potencial podría dinamizar sectores productivos y generar desarrollo local.

La migración ha sido durante décadas una válvula de escape para la falta de oportunidades en Honduras. Si ahora esa válvula comienza a cerrarse, el país tendrá que enfrentar sus desafíos estructurales con mayor urgencia que nunca.

El retorno de nuestros compatriotas no debe verse como un problema, sino como un llamado de atención. Honduras necesita prepararse, planificar y actuar. Porque detrás de cada estadística hay familias enteras que regresan con esperanza, pero también con incertidumbre sobre el futuro que les espera. (RO)

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