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Expresidente del BCIE recomienda abrir la economía hasta que se controle la pandemia del COVID-19

Tegucigalpa– A juicio del expresidente del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), Federico Álvarez, Honduras debereorientar su presupuesto, reducir sustancialmente los gastos y renegociar los créditos con los organismos de financiamiento externo para mitigar la crisis generada por la pandemia del COVID-19.

Álvarez detalló que hasta el momento el país tiene buen crédito porque no ha caído en procesos moratorios de pago, sin embargo, en vez de pensar como primera opción endeudarse se debe recurrir a dinero fresco por parte de los organismos multilaterales.

Es decir, recoger todos los recursos no desembolsados y reorientarlos hacia programas de crédito mediante un programa bien diseñado, sugirió.

Álvarez dijo que la situación económica de Honduras es crítica, sin embargo, por encima de eso está la salud de las personas.

En ese sentido, recomendó seguir las medidas de la Unión Europea de volver a la normalidad hasta que finalice por completo la pandemia, ya que la apertura de algunos rubros de la economía en estos momentos es un riesgo, pues Honduras no ha llegado al pico de la pandemia.

“La apertura de negocios es una decisión que tienen que tomar los expertos en salud y el gobierno”, sostuvo en declaraciones a la radioemisora capitalina HRN.

Asimismo, planteó que el gobierno tiene la obligación de hacer el doble esfuerzo para apoyar a las familias que lo necesitan durante la crisis sanitaria. 

“Yo tengo una impresión de que esto va para largo, yo no creo que tenga solución de corto plazo y ciertamente el efecto va a ser muy grave, no sólo sobre Honduras, sobre el mundo entero, el Fondo Monetario Internacional está proyectando una caída del Producto Interno Bruto mundial de más de menos tres por ciento o sea que, vamos a estar con un crecimiento negativo en el mundo, y esto es en general”, arguyó.

Es muy difícil aislar a un país y decir bueno, este país va a seguir produciendo, va a seguir trabajando y no va a tener un efecto por todo lo que ocurre alrededor del mundo, arguyó.

Para ser muy concreto, en el caso de Honduras, los desempleados en Estados Unidos crecieron de tres millones a 13 millones los que aplicaron a la ayuda que da el gobierno, señaló.

“Yo me pregunto ¿cuántos de esos serán hondureños? ¿cuántos hondureños que trabajan en la construcción y que no tienen acceso a ese beneficio están sin empleo? eso significaría que caerían las remesas hacía Honduras y esas remesas representan casi un 20 por ciento del PIB, si caen a la mitad, significarían una pérdida del 10 por ciento”, estimó.

Señaló que a Honduras es muy difícil aislarla, aunque reabriera su actividad económica, la apertura de la actividad económica en este momento pone en riego la vida de muchos hondureños, y él personalmente, cree que por encima de todo está la vida.

“Luego nos preocuparemos de la economía y luego veremos cómo salimos adelante, pero creo que hay que seguir la recomendación de la OMS de mantener el confinamiento, de mantenernos aislados”, recalcó.

Refirió que la Unión Europea dictó unas directrices de cuándo es que se puede abrir la economía y creo que esas directrices son las correctas que habría que seguir en Honduras también, y la Unión Europea dice:  primero, tiene que haber empezado a bajar la curva de infectados y de muertos, y Honduras no ha llegado ni siquiera al pico todavía, recomendó.

Asimismo, sugirió que tiene que haber una capacidad de hacer suficiente muestreo en toda la población para saber cuál es el grado de contagio en la población, y Honduras no tiene esa capacidad todavía.

Acotó que tiene que haberse dotado de equipo y de facilidades a los hospitales y a todos los servicios sanitarios para que al abrir la economía, evitar que haya una cantidad de contagios mayor y que el sistema sanitario no estará en condiciones de poderlos atender a todos.

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