
Tegucigalpa. – La Copa Mundial de la FIFA 2026 está por concluir con un nuevo vencedor. Millones de personas han estado pendientes de un acontecimiento que por primera vez cuenta con la participación de 48 selecciones de fútbol jugando en tres países: Estados Unidos, Canadá y México. Eso lo hizo novedoso, como novedosas fueron también las trabas que puso la FIFA para su cobertura periodística.
Mientras la gran prensa se acoplaba a las nuevas reglas del juego, pagaba los derechos y se preparaba para ofrecer su mejor cobertura, el resto de los medios y periodistas se las ingenió para cubrir un mundial sin derechos. Y vimos entonces como la creatividad, la observación, la pesquisa y los relatos que caracterizan el buen periodismo nos ofrecieron hermosas crónicas más allá de los derechos de una imagen.
Y en su afán de control de la narrativa, la FIFA quiso impedir el uso en las ruedas de prensa del idioma español. Ante el nivel de críticas recibidas, retrocedió y permitió el uso del español en las conferencias de prensa, incluso en aquellos países que no son hispanohablantes.
Para quienes no somos futboleras, el mundial lo vivimos desde las anécdotas de los amigos compartiendo la impresión de los partidos, el retorno a casa de selecciones icónicas, el buen sabor que dejaron las selecciones africanas, entre ellas la de Cabo Verde. Escuchamos sus valoraciones de la representación latina y los desafíos para CONCACAF.
Y mientras oía los comentarios de mis amigos, me sumergía también en esos otros detalles que rodean un mundial de fútbol: la historia de los países, de los jugadores que salieron del anonimato, de los que juegan su ultimo mundial en esta copa de fútbol, los personajes como Michel Kuka Mboladinga, conocido como “Lubumba”, el hincha estatua que acompañó a la selección de la República Democrática del Congo. Esta selección causó furor en el aeropuerto por la elegancia de sus trajes y maletas con el distintivo del leopardo que representa el poder, el coraje y resiliencia de ese pueblo.
Conocido como «Lumumba Vea”, este personaje se volvió viral en el mundial por permanecer completamente inmóvil durante los 90 minutos de los partidos. El aficionado rindió un profundo homenaje a Patrice Lumumba, primer ministro y líder de la independencia congoleña, transformando su presencia en las gradas en un símbolo de la historia, identidad y lucha de su país. Antes la República Democrática del Congo era conocida como Zaire, el país del dictador Mobutu Sese Seko. A partir de 1997, pasó a llamarse oficialmente República Democrática de El Congo.
Y en este mundial sin derechos, supe que el color lila de la camiseta de la selección de Corea del Sur está inspirado en la Mugunghwa o rosa de Sarón, la flor nacional de ese país, que representa la resiliencia, la perseverancia y la belleza del pueblo coreano.
Otra de las facetas de este mundial fue el retorno de los vikingos—la selección de Noruega—tras 28 años de no estar en un mundial luego de su participación en Francia 1998– Y regresaron con todo: con una cultura donde impusieron su ritual del remo para celebrar sus victorias, la foto con sus trajes vikingos; llevaron sus propios chef y comida y tuvieron que pedir más, pues no esperaban estar más allá de tres partidos.
La realeza no podía faltar para dar ese toque mágico a los mundiales, pues el fútbol como el deporte rey que une pasiones, también une a los pueblos, a los nobles y a sus reyes, todos ellos conjugados en un estadio, alrededor de 22 jugadores y un balón en espera del grito de gol. Son las otras historias que se dan alrededor de un mundial de fútbol.
Historias que tienen también el lado conmovedor como la del portero de Cabo Verde, Josimar José Évora Dias, más conocido como Vozinha, y el relato sobre su madre que finalmente pudo estar con él en el mundial. Vozinha hoy es todo un personaje y Cabo Verde también. Se ganaron el corazón del mundial.
Pero también trascendieron injusticias que la FIFA toleró y obvió como fue el trato otorgado a la selección de Irán, un país que logró concitar la simpatía de los aficionados por la presión y maltratos sometidos previo a sus partidos.
De otro lado, la selección de Japón mostró su nobleza y señorío con la reverencia hecha en el estadio al despedirse del mundial, la lección de educación de su afición recogiendo la basura en el estadio, sus mensajes de agradecimiento en los sitios que les tocó jugar; igual lo hicieron los iranies y muchas otras selecciones. Vimos, para el caso, como en los camerinos los reyes de Países Bajos llegaron a festejar con la selección de Curazao por su notable participación.
El mundial que se va también deja nostalgias. Tres grandes jugadores como el argentino Lionel Messi, el portugués Cristiano Ronaldo y el croata Luka Modrić, dicen adiós a los mundiales. Mis amigos hablan de la calidad de su juego, de su aporte al deporte rey y de las historias detrás de la fama del estrellato. Con ellos se cierra el ciclo de una generación que ha dado glorias al fútbol.
Muchas son las añoranzas que dejará este mundial, extrañaré las conversaciones en la sala de prensa con mis colegas sobre esas selecciones y esas historias de sus países que cobran fuerza cuando se ponen en el foco del mundo en un evento como estos. En una de esas conversaciones salió a relucir el jugador noruego Erlin Haaland, de las sorpresas del mundial, un joven de 25 años que ha sabido manejar su vida privada lejos de los reflectores.
Uno de los colegas, Gabriel Ortíz, me dice: ¡Pero a Haaland nosotros lo hicimos Lic.! ¿Cómo así? Y me responde: nos metió 8 goles en una eliminatoria de la Sub20, o sea, nosotros lo lanzamos a la fama…Las carcajadas no se hicieron esperar.
Esas cosas extrañaré, pero disfrutaré con mis amigos sus valoraciones finales, quién ganó en sus apuestas, el romanticismo que mantienen hacia selecciones icónicas, mientras me preparo para adentrarme dentro de cuatro años en seguir la cobertura de un mundial que espero no sea tan restringido en sus derechos como el que está por finalizar. Al final entendí que un Mundial no sólo se juega en la cancha; también se escribe en las historias de quienes llegan a ella.








