Tegucigalpa – La criminalidad muta y se actualiza en Honduras y tras el establecimiento de poderosos transportistas de droga, la sostenida producción de arbustos de coca, ahora se agrega un nuevo problema: el microtráfico de drogas se apodera de todo el país y nuevos actores criminales surgen en regiones del interior del país, mientras los grandes centros urbanos ven la consolidación de mercados y rutas de drogas tradicionales y nuevas.
Tras la oleada de desmantelamientos de los primeros cárteles de transportistas, cuyos líderes terminaron en los tribunales y cárceles estadounidenses, las siguientes generaciones continuaron con el negocio, transformándolo al cultivar y procesar en laboratorios artesanales la droga que luego era exportada a los mercados del norte.
Pero ahora los expertos señalan que el microtráfico de drogas, marihuana, cracks y otras, pasó de pequeños grupos urbanos a nuevas organizaciones criminales que se asentaron en ciudades y municipios del interior, donde cultivan, transportan y comercializan la droga, además de proveerla a los tradicionales centros urbanos, como Tegucigalpa y San Pedro Sula.

A lo anterior se suma, señalan expertos en el tema como Gonzalo Sánchez, que muchos mexicanos por el llamado “efecto cucaracha”, que trabajaron para cárteles poderosos cuyos líderes fueron detenidos y extraditados a Estados Unidos o muertos en operaciones gubernamentales, se trasladaron a Honduras y dirigen grupos nuevos en zonas del interior como Yoro, donde operan nuevos grupos criminales como el Cártel del Diablo.
Por lo que el microtráfico se convirtió con los nuevos actores en otro generador de violencia, pero está vez extendiendo el territorio a cubrir, al agregar capitales regionales y otras ciudades. Es un cáncer cuyas raíces se extienden por todo el país.
Las estructuras criminales diversificaron su oferta cotidiana, a la marihuana y cocaína, le suman ahora sustancias sintéticas como el fentanilo, un potente y devastador opioide que ya circula en varias zonas del territorio hondureño.
El avance del microtráfico en Honduras no solo evidencia la debilidad estructural y limitaciones del Estado, donde las redes de distribución de drogas encontraron terreno fértil para expandirse, alimentando un círculo vicioso de violencia, exclusión y deterioro social que golpea con mayor fuerza a niños y jóvenes.
(Leer): IHADFA advierte sobre la inminente circulación de fentanilo en Honduras

La droga se mueve sin filtro
Proceso Digital conoció sobre denuncias que retratan cómo la droga se está moviendo sin filtro, sin control y sin miedo en los diferentes barrios y colonias de la capital hondureña, solo por mencionar un caso.
Según denuncias expuestas, en diferentes zonas de la capital las estructuras criminales utilizan el servicio de transporte para destruir los paquetes de la droga –llámese marihuana–.
“Aquí ya no se esconden, se entregan los paquetes a la vista y paciencia de la población en sectores aledaños a los mercados, las autoridades deben de hacer más para evitar que la droga llegue a niños en las escuelas”, escribió a través de redes sociales una cibernauta que asegura no aguantar más la inseguridad que todo esto provoca en su sector.
Este fenómeno del microtráfico está presente en decenas de barrios y colonias, donde una parte de la niñez y la juventud son rehenes de estos grupos de hampones que distribuyen la droga.
En muchas de estas zonas –incluso– estos grupos tienen el control del tráfico vial, muchas vías son cerradas para evitar el paso de patrullas policiales y en otros casos colocan túmulos para evitar que los automotores circulen libremente.
El 25 de marzo del presente año, el Ministerio Público ejecutó la segunda fase de la Operación Trueno, orientada a debilitar y desarticular a la estructura criminal MS-13, organización de alcance internacional que mantiene el control del microtráfico de drogas en este país centroamericano.
(Leer): Ejecutan segunda fase de «Operación Trueno» contra red de microtráfico de drogas de la MS-13

No hay municipio, ni aldea donde no se mueva la droga
Ante las denuncias, Proceso Digital consultó con una alta fuente del Ministerio Público, que afirmó que las zonas donde más se mueve o se reportan decomisos son las ciudades grandes, pero hoy no hay municipio, ni aldea con una población mayor de mil personas donde se mueva la marihuana y en algunos casos crack en el mercado.
Detalló que las nuevas tácticas que utilizan estas redes son las diversasmodalidades del transporte para trasladar la droga. Igualmente, en más de alguna oportunidad se ha reportado que vía encomiendas en buses se mueve el alucinógeno.
Las drogas más comunes que se mueven en el microtráfico son: marihuana, crack y cocaína. Sus precios están al alcance en comparación a otros alucinógenos.

Cocaína en cápsulas
El entrevistado explicó que las cantidades que se decomisan oscilan en el caso de la marihuana entre 150 y 200 carrucos, en el crack entre 80 y 120 envoltorios. Esto sólo evidencia un microtráfico activo y cada vez más creciente.
Sostuvo que en las ciudades grandes como Tegucigalpa, San Pedro Sula, La Ceiba, Santa Rosa, Choluteca, entre otras, han implementado la cocaína en cápsulas.
“Hacen una dosis en una cápsula y terminan vendiendo el blíster de 10 cápsulas, también lo hacen con algún tipo de marihuana”, afirmó el también experto en drogas.
(Leer): Yoro, lucha de territorio por un cóctel de bandas y el narco disparan la violencia

Grupos criminales detrás del microtráfico
La fuente aseveró que este es un negocio lucrativo de las estructuras criminales, es por eso que surge la pelea de territorios que derivan en matanzas.
En ese sentido, dijo que han surgido nuevos grupos que consumen la droga y otros que la comercializan como La Kleivona y el Cartel del Diablo. Esto en el norteño departamento de Yoro.
LEER: Desempleo se extiende en todas las regiones del país

Niños y jóvenes, el mercado
En tanto, la directora del Observatorio de la Violencia de la UNAH, Migdonia Ayestas, es del criterio que existe una clara relación entre las muertes violentas y el narcotráfico.
“Cuando en barrios y colonias existe el microtráfico o narcomenudeo es un problema mayúsculo porque se inducen a niños y jóvenes a que usen este tipo de drogas lo que hace es volverlos adictos para que sigan comprando el producto”, analizó.
La funcionaria indicó que “la venta, consumo, tránsito de drogas hace que se incrementen las muertes violentas”. Este año el país registra un incremento del 6 % de los homicidios.
Ayestas dijo que en los escenarios de homicidios múltiples es evidente el fenómeno de peleas por control de territorios. “Las drogas son el principal detonante para quitarle la vida a otra persona”, concluyó la funcionaria de la UNAH.

Cannabis y cocaína
En septiembre de 2025, un estudio realizado por investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) a nivel nacional con 3 mil 309 participantes reveló que el tabaco es la sustancia legal más consumida en el país, mientras que entre las ilegales destacan el cannabis y la cocaína.
El análisis encontró que la percepción de consumo problemático se relaciona con factores sociales y de conducta, como antecedentes de violencia, uso reciente de cannabis, incumplimiento de responsabilidades y preocupaciones expresadas por familiares o amigos. En contraste, contar con educación universitaria se asoció con una menor percepción de problemas vinculados al consumo de drogas.
De los participantes, el 44.9 % reportó consumo de tabaco en los últimos tres meses y un 8.5 % de cannabis. Asimismo, un 11.7 % indicó la presencia de problemas derivados del uso de drogas y un 10.1 % señaló que el consumo afectó el cumplimiento de responsabilidades.
Los investigadores concluyeron que el consumo de sustancias en Honduras está marcado por determinantes sociales y educativos, y destacan la necesidad de reforzar las estrategias de prevención, así como integrar la atención en salud mental y programas comunitarios que respondan a esta problemática creciente. IR
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