El impacto de la guerra en el diésel, un golpe directo al motor productivo de Honduras

Tegucigalpa – El escenario internacional no es nada favorable, las guerras que se libran en el mundo están impactando los precios de los carburantes, tienen la economía global en alerta y Honduras no es la excepción, la presión ya se siente directamente en el bolsillo de los consumidores y los especialistas alertan de un incremento de la inflación.

Honduras enfrenta estos primeros meses de 2026 un escenario inédito en el mercado de combustibles: el diésel y el queroseno alcanzaron precios récord, superando incluso a la gasolina superior y presionando directamente el costo de vida de la población.

Los precios este 2026.

Registros históricos

El diésel, que en 2022 llegó a un máximo de 126 lempiras por galón, mostró una tendencia a la baja en los años siguientes —106.75 en 2023, 95.13 en 2024 y 91.22 en 2025—, pero en 2026 rompió esa dinámica al escalar hasta los 141.28 lempiras. El salto no sólo revierte la tendencia, sino que marca el nivel más alto registrado.

El queroseno siguió una trayectoria similar, aunque con un repunte aún más pronunciado. Tras bajar de 119.86 lempiras en 2022 a 80.58 en 2025, este año se disparó hasta los 144.33 lempiras, convirtiéndose en el combustible más caro del país y golpeando de forma directa a los hogares de menores ingresos.

El encarecimiento no es aislado. De acuerdo con el informe de importación de combustibles de enero de 2026 del Banco Central de Honduras, el país importó 2 millones 184 mil barriles, un 10.5 % más que en el mismo período del año anterior. El aumento estuvo impulsado principalmente por el diésel, con un alza de 15.4 %, y el queroseno, que registró un incremento de 153.5 %, reflejando una mayor demanda interna.

A la par, el consumo de diésel y bunker para generación eléctrica creció 62.7 % interanual, evidenciando la dependencia del sistema energético de estos combustibles. Este factor, sumado al dinamismo del parque vehicular y la actividad productiva, ha intensificado la presión sobre los precios.

Cabe hacer notar que fue después del mes de enero que se dispararon los precios, lo que según los conocedores para el siguiente informe del BCH, seguramente se apreciará el crecimiento en el valor de la factura petrolera, por el impacto en los precios internacionales.

El galón de diésel se cotiza a L. 141.28, el valor más alto en la historia de Honduras.

Diésel motor de la economía

El impacto del diésel va más allá de las estaciones de servicio. Este combustible es clave en el transporte de carga, la producción agrícola, la construcción, la industria y la operación del transporte público urbano e interurbano, por mencionar las áreas más notorias; es por ello que cada incremento se traslada rápidamente a los costos logísticos y, en cadena, a los precios de alimentos, bienes y servicios.

Expertos coinciden en que el fenómeno responde tanto a factores externos como internos. El exdirigente de la Coalición Patriótica de los Combustibles, Juan Carlos Rodríguez, consultado por Proceso Digital, advierte que la menor oferta internacional de petróleo refinado y la alta demanda de diésel están elevando los precios a nivel global. A su juicio, los subsidios pueden aliviar el impacto, pero deben ser temporales y focalizados.

A diferencia de la gasolina, cuyo impacto se concentra en el consumo individual, el diésel está vinculado directamente a la producción y distribución de bienes. Por eso, su aumento tiene un alcance mucho más amplio, sostuvo.

Kevin Rodríguez, analista energético.

En la misma línea, el economista especialista en temas energéticos, Kevin Rodríguez señala que el uso intensivo de diésel en la generación eléctrica encarece todo el sistema. Según explica, este combustible puede costar hasta el doble que el bunker y tres veces más que otras fuentes, lo que termina trasladándose a la tarifa energética y al costo de vida.

El experto subrayó que este combustible suele utilizarse únicamente en situaciones excepcionales, como emergencias energéticas o en sistemas aislados. Sin embargo, en el caso hondureño, su uso se ha extendido más allá de lo previsto. Según indicó, el gobierno anterior dejó instalados cerca de 500 megavatios de capacidad basada en diésel, lo que actualmente representa alrededor del 15 % de la matriz energética nacional.

“Esto implica un costo elevado para todo el sistema”, señaló, al tiempo que cuestionó que Honduras continúe dependiendo de tecnologías menos eficientes en comparación con otros países de Centroamérica, que han avanzado hacia fuentes más limpias y económicas.

Todo lo que usted compra en el mercado llegó en un vehículo que usa diésel, por ello cualquier variación en este combustible tiene un efecto inmediato en la economía.

En cuanto al comportamiento del mercado, Rodríguez explicó que el diésel tiende a encarecerse durante los meses de verano, entre abril y agosto, debido al aumento de la demanda internacional. Y ahora se suma el contexto bélico geopolítico lo que puede encarecerlo más.

Asimismo, destacó que el diésel es un producto “inelástico”, es decir, con pocas alternativas de sustitución. A diferencia de la gasolina, que puede ser reemplazada en algunos casos por gas licuado (GLP).

El economista Wilfredo Díaz.

Diésel incide directamente en la inflación

El economista Wilfredo Díaz advirtió que, según análisis basados en el comportamiento del West Texas Intermediate (WTI), principal indicador de referencia para la región que incluye a Honduras, el impacto inflacionario dependerá de dos factores claves: hasta dónde escale el precio del crudo y cuánto tiempo se mantenga ese incremento. El especialista señaló que ambos elementos están estrechamente ligados a la incertidumbre generada por el conflicto entre Estados Unidos y su aliado Israel contra Irán que ha provocado el cierre de hecho del estrecho de Ormuz, una de las rutas más sensibles para el comercio energético global. El conflicto no muestra señales de normalidad.

Díaz explicó a Proceso Digital que, bajo un escenario hipotético en el que el precio del petróleo se mantenga entre 90 y 110 dólares por barril –este miércoles el petróleo de Texas subió un 6.95 % hasta 106,8 dólares – por ejemplo hasta septiembre de este año, el impacto sobre la inflación podría ser significativo. En ese contexto, estimó que la tasa inflacionaria podría ubicarse entre 5.5 % y 7 %, e incluso superar levemente, dependiendo de otras variables económicas que se sumen al entorno actual. El economista subrayó que estos cálculos están sujetos a múltiples factores adicionales, lo que mantiene un panorama de alta volatilidad e incertidumbre para la economía.

Efraín Farach, experto en datos.

A nivel doméstico, el encarecimiento del queroseno agrava la situación de miles de familias que dependen de este combustible para cocinar o alumbrarse. Analistas como Efraín Farach advierten que ambos productos se encuentran en máximos históricos, con efectos directos en la canasta básica y el poder adquisitivo.

El efecto ya se siente con fuerza en sectores clave. El transporte urbano reporta incrementos abruptos en sus costos operativos. En los últimos meses, el galón de diésel pasó de 84 a 141.28 lempiras, obligando a los transportistas a advertir sobre posibles ajustes en la tarifa del pasaje. El servicio de taxi colectivo cobra desde esta semana cinco lempiras más.

El resultado es claro, advierten los distintos sectores: cuando sube el diésel, sube todo. Y en 2026, ese impacto ya se siente en cada rincón y en cada carretera del país. LB

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