Tegucigalpa – El Gobierno de Honduras se encuentra en una encrucijada financiera pocas veces vista, donde la planificación fiscal choca de frente con la volatilidad de los mercados internacionales con el precio de los combustibles que impacta en todos los rubros y esencialmente en sectores como la energía, sin visos de soluciones en la guerra del Medio Oriente.
– Recién el gobierno ratificó que se mantendrá el subsidio del 100% en la factura eléctrica para los hogares con consumo mensual entre 1 y 150 kilovatios hora (kWh).
– El gas LPG que estaba congelado en su valor desde diciembre de 2020, pero esta semana registró un incremento de más de siete lempiras aunque el gobierno asegura que lo subsidia con un porcentaje.
El alto costo de los carburantes ha llevado al gobierno hondureño a extender subsidios a los derivados del petróleo, pero lo que inicialmente se proyectó como un alivio temporal para contener la inflación, se ha transformado en una carga pesada para el Tesoro Nacional.
La factura por subsidios eléctricos y de combustibles ha pulverizado las previsiones presupuestarias originales. Este excedente en el gasto no sólo presiona el déficit fiscal, sino que limita el margen de maniobra del Estado para cumplir con otros compromisos de inversión pública, obligando a las autoridades a buscar fuentes de financiamiento adicionales en un escenario de endeudamiento ya complejo.
Otro de los rubros que goza de subsidios o bono compensatorio, es el servicio de transporte urbano. Sin embargo, el alto costo de los combustibles ha obligado a los transportistas a emplazar al gobierno para que se apruebe “una tarifa real” o se ensanche el margen de los subsidios, pero esta última opción es poco probable por la incapacidad estatal de cumplir esos acuerdos.
Este mismo miércoles, el comisionado presidente del Instituto Hondureño de Transporte Terrestre (IHTT), Emilio Maldonado, informó que siguen en la mesa técnica analizando la situación que presentaron la dirigencia del transporte urbano en torno a un ajuste a la tarifa.
Señaló que tras concluir una reunión con los dirigentes del transporte urbano se establecieron varios puntos entre ellos que la próxima semana se volverán a reunir para seguir tratando el tema de la tarifa.
Indicó que con base a lo propuesto por la dirigencia del transporte, la tarifa técnica sería de 21 lempiras, en este momento está en 13 lempiras más los cinco que se pagan en subsidios la tarifa técnica es de 18 lempiras, por lo que los transportistas esperan que se haga un ajuste de seis a siete lempiras.

El gobierno ha pagado alrededor de 230 millones de lempiras a los transportistas a nivel nacional y hacen falta por cancelar alrededor de 70 millones.
Pero, el “dilema” adquiere un matiz político crítico, retirar o focalizar estos subsidios para sanear las finanzas públicas podría ser el detonante de un estallido social. En un contexto de creciente descontento popular y con sectores claves como el transporte y la clase trabajadora en alerta, cualquier intento de ajuste en el precio de la energía es percibido como un ataque directo a la economía familiar.
Así, el Estado hondureño queda atrapado entre la urgencia de mantener la sostenibilidad macroeconómica y la necesidad de sostener una «paz social» que, hoy por hoy, depende directamente de una chequera estatal cada vez más comprometida.
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L. 750 millones en subsidios

Este miércoles, precisamente cuando se cumplen 100 días de la administración de Nasry Asfura, el secretario de Finanzas –Emilio Hernández Hércules– informó que los subsidios energéticos en Honduras superan los 750 millones de lempiras, lo previsto para todo el año.
“Si no me equivoco andábamos por los 750 millones de lempiras ya de subsidio, lo que estaba previsto para un año en vista de la escalada a los precios de los combustibles, del diésel, de la gasolina, pues tenemos que ver cómo hacemos los ajustes necesarios”, declaró el funcionario.
En ese sentido, enfatizó que el problema energético es un tema de país y requiere del compromiso de todos los sectores.
Cabe señalar que el Gobierno de Honduras anunció la continuidad de subsidios a la energía eléctrica, los combustibles y el gas licuado de petróleo (GLP) para proteger la economía de las familias, especialmente las de menores ingresos.
La administración Asfura confirmó que seguirá cubriendo el 50 % del incremento en los precios internacionales de la gasolina regular y el diésel, medida vigente del 1 de mayo al 2 de agosto de 2026.
Asimismo, el Gobierno mantendrá el subsidio del 100 % en la factura eléctrica para los hogares con consumos entre 1 y 150 kWh, priorizando a las familias en condición de pobreza mediante mecanismos de focalización.
En otro tema, Hércules también se refirió a la reducción del plazo de pago del servicio de energía eléctrica de 28 a 15 días, señalando que esta decisión busca darle liquidez a la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE), aunque reconoció posibles efectos.
“No vamos a dejar solo al pueblo hondureño, vamos a ir de la mano con ellos, pero actuando con responsabilidad fiscal”, aseguró.
En el mismo orden, señaló que no se puede dejar sola a la estatal eléctrica ya que pertenece a todos los hondureños.
“No podemos dejar a la empresa por sí sola, es una empresa de los hondureños, tenemos que apretarnos la faja todos, el pago de los proveedores es abismal, que supera los 15 mil millones de lempiras”, enfatizó.
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Subsidios deben ser temporales
De su lado, el ministro de la Secretaría de Desarrollo Económico, Eddy Ordóñez, consultado sobre la situación del alza en los precios de los combustibles y el gas LPG, aseguró que es un problema que se trata de algo externo que impacta directamente al país.
En “este tema de los combustibles, nosotros no tenemos manera como país de poder definir el precio, esto está afectando no solo a Honduras, sino a toda Latinoamérica”, expresó.
En cuanto al tema específico del subsidio al cilindro de gas, aclaró que este se mantiene vigente para evitar un impacto mayor en la población.
A renglón seguido añadió “se mantienen congelados esos subsidios, si no subiría muchísimo más”, afirmó, aunque advirtió que, “esto puede ser temporal, porque si no, las arcas del Estado van a colapsar”.

Subsidios no son sostenibles
El vicepresidente de la Cámara de Comercio e Industria de Tegucigalpa (CCIT), Enrique Jaar, advirtió hace unos días que no es sostenible en el tiempo que el gobierno mantenga los subsidios
“Es algo inevitable, no es sostenible estar dando estos subsidios, estamos viendo incremento en las tarifas, esto es algo que tiene que pasar, se sale de las manos del gobierno y de los empresarios”, dijo Jaar.
Argumentó que el gobierno necesita optar por los tributos necesarios para invertir en infraestructura.
Exhortó a que todos los sectores deben poner su “grano de arena”, buscar las soluciones y ser creativos ante esta problemática.
Jaar indicó que los empresarios deben ser creativos, buscar la forma de cómo generar estabilidad y confianza en la inversión en momentos de adversidad.
Sostuvo que el país necesita empleos, y que para eso es importante que haya inversión para generar estabilidad en las familias. PD











