El cierre del Estrecho de Ormuz por parte de Irán complica la situación militar a EEUU y descoloca a Trump 

Análisis de Alberto García Marrder  
Para Proceso Digital, La tribuna y El País de Honduras 

Al presidente norteamericano Donald Trump le gusta actuar con intuición e improvisación, pero el cierre del Estrecho de Ormuz por parte de Irán, lo ha dejado descolocado sin saber cómo reaccionar. 

El Estrecho de Ormuz (Hormuz en inglés) entre el Golfo Pérsico y el de Omán es un cuello de botella con apenas 39 kilómetros de ancho. Es la travesía marítima más vital y congestionada del mundo, por el que suele pasar el 20 por ciento de petróleo, especialmente de Arabia Saudí. Irán tiene una jurisdicción marítima de 12 millas. 

Su cierre con minas es una obra maestra de Irán en su larga confrontación, más de cuatro semanas, con Estados Unidos e Israel. Hay, actualmente, más de 500  petroleros esperando el permiso de Teherán para poder atravesarlo. 

Trump ha pedido a los aliados europeos (Francia, Alemania y Reino Unidos) -precisamente a los que ha ignorado últimamente-que lo ayuden a mantener el Estrecho de Ormuz abierto. La respuesta de esos países: “Esa no es nuestra guerra”. 

Reacción europea que ha enfadado a Trump y les ha recordado que Estados Unidos siempre ha acudido a ayudar a Europa, en referencia a la Segunda Guerra Mundial. Trump, muy vengativo, no olvidará esta afrenta. 

Buques tankeros esèrando poder cruzar el Estrecho de Ormuz.

Según el diario “The Wall Street Journal”, en una reunión del asesor militar, el general Dan Caine, le alertó a Trump de que los ataques masivos a Irán podrían causar el cierre del Estrecho de Ormuz. Y el presidente respondió que el régimen iraní podría rendirse antes de cerrar el estrecho. Estaba equivocado y el precio del petróleo ha subido en más de un 40 por ciento. 

En un editorial, el prestigioso diario “The New York Times» escribe que el presidente Trump fue a la guerra con Irán, “sin explicar al pueblo americano o al mundo, cuál era su estrategia. Ahora parece que no tenía una estrategia”. 

“Ha fallado en detectar como efecto previsible de una guerra en Medio Oriente: la interrupción del suministro de petróleo que causaría un aumento de los precios que afectaría a la economía global”, dice el editorial. 

El mismo periódico publica lo que le pasó a Trump, por hablar mucho con los periodistas. En un reciente encuentro con estos en la Casa Blanca, les dijo que un ex presidente que no podía identificar, le había dicho que él también hubiera atacado Irán y matado al líder Ayatola Jamenei. 

Preguntado si se refería al único ex presidente republicano vivo, George W. Bush, Trump respondió que no. 

Y solo hay tres ex presidentes demócratas vivos (Bill Clinton, Barak Obama y Joe Biden) de quienes se burla constantemente Trump y no se habla con ellos, ya que dice que los odia. 

(La “mitomanía” es un trastorno que implica una tendencia a mentir de forma sistemática y sin necesidad aparente). 

 Yo añadiría un refrán popular… ”Se pilla más fácil a un mentiroso que a un cojo”. 

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