El 26 de marzo comienza juicio contra Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores:  y la inmunidad presidencial, posible defensa

Por Alberto García Marrder
Para Proceso Digital, La tribuna y El País de Honduras

El 26 de marzo en Nueva York comienza el esperado juicio contra el ex dictador venezolano, Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, apresados a la fuerza por un comando estadounidense en Caracas en enero.

Si los abogados defensores, Barry Pullack, por él, y Mark Donnell, por ella, piensan usar la inmunidad presidencial como táctica legal, que se la ahorren mejor, la usó sin éxito alguno, el también dictador panameño, el general Marco Antonio Noriega en 1999.

Y además Maduro no es el presidente constitucional de Venezuela, al robarse las elecciones presidenciales de julio de 2024.

La expectación es máxima y no solo en Venezuela. Para América Latina puede crear un precedente. Hay cuatro principales cargos: conspiración para el narcoterrorismo, conspiración para introducir cocaína en Estados Unidos y otros delitos relacionados, como el de pertenecer al cártel de los Soles, desde Caracas. Maduro niega esta acusación.

En su primera comparecencia ante el tribunal federal de Nueva York, precedido por el experimentado juez Alvin Hellerstein, judío ortodoxo de 92 años, Maduro y su esposa se declararon no culpables y , además, “prisioneros de guerra”.

Maduro alardeó de ser un jefe de Estado y como tal debe ser tratado, según él. Y a su esposa, como “la primera combatiente de Venezuela”, ya que no le gusta, por ser burgués, que la llamen  “Primera Dama”.

Ambos han pedido a la Asamblea Nacional de Venezuela que se les incluya en el proyecto de amnistía.

Para fines periodísticos, creo que es más interesante Cilia Flores que Nicolás Maduro. Ella controlaba todo, enigmática y astuta. Elegante y guapa… pero muy paranoica.

Ella asignaba, desde su puesto de presidenta de la Asamblea Nacional los puestos estatales, a unos 40 a 60 familiares suyos. Los de apellidos Flores, era la “famiglia” a la italiana. Y sus dos sobrinos preferidos, Efraín Campo Flores y Francisco Flores de Freitas, fueron detenidos en Haití con toneladas de cocaína hacia EEUU y fueron luego puestos en libertad por un intercambio de presos, durante el gobierno de Joe Biden.

Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores.

Maduro, en cambio, es eso un ex conductor de buses, bonachón y simpático. Falta por ver cómo reaccionará cuando la fiscalía presente pruebas concluyentes, que las habrá.

Los periodistas no podrán tomar fotos ni grabar audio. Por eso, las grandes empresas periodísticas encargan dibujos de los protagonistas.

En este juicio, que no se sabe aún si habrá o no un jurado, habrá -además de los dos acusados- tres protagonistas más—y de gran peso.

El juez y los dos abogados defensores, que cobrarán millonadas por sus servicios. El juez Hellerstern, a sus 92 años es el de mayor de edad en servicio. Tiene experiencia en casos fuertes como los del ataque del 18 de marzo de 2001 a las torres gemelas de Nueva York. Es muy metódico y no va a aceptar payasadas de Maduro. O sus típicos bailoncitos.

La fiscalía ha preparado bien este caso y es posible que convoque a un testigo estrella, como por ejemplo a Hugo “El Pollo” Carvajal, (ex jefe de Inteligencia de Hugo Chávez y Maduro en Venezuela) para que declare contra el acusado. Y este sabe mucho. 

Y será interesante ver en su salsa a dos experimentados abogados defensores. ¿Cómo podrán defender a un dictador como Maduro? Lo harán y ya uno de ellos, Pullack,  ha dicho que fue secuestrado.

En caso que fueran declarados culpables, ella también, podrían los abogados sus mejores habilidades para ver reducidas sus penas, por ejemplo de 45 años, a cambio de información del narcotráfico, rebajado a unos 15 años.

Nos espera un juicio de un año y medio a dos años de trepidante emoción. Cualquier cosa puede suceder.

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