Tegucigalpa – La matanza de cinco agentes policiales en “una operación irregular” en Corinto, Cortés, norte de Honduras, la semana anterior todavía deja muchos cabos sueltos en torno a la integridad de los operadores de justicia. Conocedores del tema de seguridad apuntan en una depuración en el cuerpo de seguridad pública, pero así también en otras instituciones como el Ministerio Público, las Fuerzas Armadas y la Corte Suprema de Justicia.
– El presidente Asfura prometió que los resultados de las evaluaciones a la Dipampco serán dados a conocer oportunamente, como parte de las decisiones estratégicas en materia de seguridad pública.
– “De Dipampco desde hace muchos días vengo escuchando muchas quejas. Ojalá que las nuevas autoridades no quiten el dedo de la llaga en las diferentes direcciones de la Policía porque sí hay corrupción y en Dipampco mucho más, allí se juega mucho dinero, al caletas, joyas y un montón de cosas, todo esto se presta para la corrupción”, expresó el criminólogo Gonzalo Sánchez.
La Dipampco es la Dirección Policial Anti Maras y Pandillas Contra el Crimen Organizado de Honduras. Se trata de una unidad especializada de la Policía Nacional cuya función principal es el combate de delitos cometidos por estructuras criminales de alto impacto, enfocándose en la extorsión, el narcotráfico, el lavado de activos y los homicidios.
En los últimos años la extorsión ha crecido de forma flagrante en el país, donde muchos mueren casi a diario víctima de este flagelo que mantiene de rodillas muchos rubros de la economía.
El asesinato con saña de cinco agentes de la Dipampco la semana pasada disparó los alarmas por tratarse de una operación que no contó los principios de legalidad y la inobservancia de requisitos mínimos establecidos para llevar a cabo diligencias de esta índole.
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DIPAMPCO, ¿qué hay detrás?
El Gobierno de la República informó que actualmente se encuentra en proceso de análisis la situación de la Dirección Policial Anti Maras y Pandillas contra el Crimen Organizado (Dipampco), como parte de una revisión más amplia del sistema de seguridad nacional.
Durante declaraciones este lunes, el presidente Nasry Asfura explicó que el tema de la Dipampco “se está estudiando” y que, en su debido momento, se tomarán decisiones concretas orientadas a fortalecer la operatividad y efectividad de las instituciones encargadas de la seguridad en el país.

Las autoridades aseguraron que estas acciones forman parte de una estrategia integral que involucra tanto a la Policía Nacional como a las Fuerzas Armadas, con el objetivo de hacer frente a los principales problemas de criminalidad que afectan a Honduras.
En ese contexto, reiteró el compromiso del Estado de combatir estructuras delictivas, incluyendo maras, pandillas y otras formas de crimen organizado que han persistido durante décadas. Asimismo, se destacó que se están incorporando equipos tecnológicos y tácticos para mejorar la capacidad de respuesta de los cuerpos de seguridad.
El Gobierno subrayó que cualquier medida relacionada con la Dipamco estará orientada a garantizar mayor eficiencia en la lucha contra el crimen, así como a reforzar la protección de la ciudadanía en todo el territorio nacional.
Finalmente, Asfura enfatizó que los resultados de estas evaluaciones serán dados a conocer oportunamente, como parte de las decisiones estratégicas en materia de seguridad pública.

Infiltrados por el crimen
Fuertes cuestionamientos sobre fallas operativas, posibles infiltraciones criminales y la necesidad de una depuración efectiva dentro de la Policía Nacional surgieron tras la matanza de policías ocurrida en Corinto, Cortés, considerado por expertos como un hecho que “deja mucho que desear” en materia de seguridad.
El comisionado policial en condición de retiro, Danilo Orellana, señaló que el operativo en Corinto, donde murieron cinco agentes policiales, presenta múltiples inconsistencias, entre ellas la ausencia de fiscales en la coordinación, falta de supervisión adecuada y deficiencias en la planificación. “El operativo no llenaba todos los requisitos. No había un fiscal que coordinara y eso genera dudas sobre qué estaban haciendo realmente en la zona”, expresó.
El exdirector de centros penales, subrayó que cualquier proceso de depuración dentro de la institución debe enfocarse en identificar “manzanas podridas” y no repetir errores del pasado, cuando —según indicó— se separó a elementos competentes, afectando la operatividad policial. En ese sentido, planteó la necesidad de una intervención estratégica, acompañada de un fortalecimiento institucional.
Entre las principales debilidades mencionadas destaca la falta de presupuesto, lo que limita la creación de unidades especializadas, el fortalecimiento de la Dirección de Asuntos Disciplinarios Policiales (DIDADPOL) y el papel de la Inspectoría General.

El caso también abre la posibilidad de que exista infiltración del crimen organizado dentro de las instituciones, una situación que —según el comisionado en retiro— no solo afectaría a la Policía, sino también a otros entes del sistema de justicia. “Hay personas que por dinero se involucran y eso es lo que debe erradicarse con supervisión constante”, afirmó.
Sobre la gravedad del hecho, lamentó la muerte de los agentes policiales y calificó el caso como “nefasto”, sugiriendo incluso la posibilidad de una traición interna. “Da la impresión de que estos muchachos fueron vendidos”, aseveró, al tiempo que pidió una investigación exhaustiva que no deje cabos sueltos.
“Infiltrada está la Policía como lo está el Poder Judicial, también el Ministerio Público”, concluyó.
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Corrupción tremenda
De su lado, el exjefe de Investigación de la Policía Nacional, Gonzalo Sánchez, reflexionó que urge una depuración en el cuerpo de seguridad pública. “Lo ocurrido en Corinto nos da la pauta de que hay corrupción y eso no se puede negar que hay una corrupción tremenda”, afirmó.
Acentuó que “ese allanamiento jamás pudo llevarse a cabo tal y como lo hicieron los policías”.
Desvirtuó la teoría que los agentes acribillados iban para Colón, pero que se desviaron para Corinto. “Eso nunca se ha visto. La Policía y el Ejército son instituciones que son verticales. Los agentes que salen de la academia de Policía van con un cúmulo de experiencia, saben lo que tienen que hacer y las instrucciones a seguir”, esbozó.
Sánchez describió que cuando un equipo policial sale a misión fuera de Tegucigalpa, se va informando por los lugares transitados. “Ellos son organizados, no hay excusas. Son monitoreados desde la base y siempre se reportan, entonces no es cierto que salieron desde Tegucigalpa y se desviaron, eso no lo pueden hacer definitivamente”, añadió.

“A todas luces se ve que ellos iban a otra cosa. Dipampco hay en varias ciudades del norte del país, entonces por qué tendrían que ir desde Tegucigalpa. Ellos iban con otra finalidad, por eso es que el ministro (Gerzon Velásquez) ordenó una investigación y separó inmediatamente a los altos cargos de la Dipampco”, manifestó.
El criminólogo aseveró que “de Dipampco desde hace muchos días vengo escuchando muchas quejas. Ojalá que las nuevas autoridades no quiten el dedo de la llaga en las diferentes direcciones de la Policía porque sí hay corrupción y en Dipampco mucho más, allí se juega mucho dinero, caletas, joyas y un montón de cosas, todo esto se presta para la corrupción”.
Gonzalo Sánchez clamó por una depuración apegada a derecho y no se cometan los errores de la pasada depuración que llevó a cabo una comisión interventora y que apartó a más de seis mil miembros de la carrera policial.
Sugirió investigar el patrimonio de los miembros policiales porque “existe un grupito en la Policía que tienen una corrupción de alto nivel”. Igualmente, los responsables deben ser presentados ante la justicia hondureña.
Puntualizó que el brazo de la investigación debe abarcar a oficiales de las FFAA, jueces de la República y fiscales del MP.
Los cuerpos de investigación y contralores del Estado tienen mucho trabajo por ejecutar en los diferentes operadores de justicia. Solo mediante una reestructuración transparente y sin impunidad, la Policía Nacional logrará extirpar las manzanas podridas y transformar este oscuro episodio en el punto de partida hacia una verdadera policía de inteligencia, confiable y estrictamente apegada a la ley y sobretodo que haga honor a su lema: servir y proteger. PD











