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Di María, entre la brillantez y la enfermería

Madrid.- El argentino Ángel Di María está protagonizando una temporada marcada por la brillantez como goleador y asistente del Real Madrid, y las continuas lesiones musculares que están lastrando su mejor año en España. Su último percance muscular le deja viendo la Liga de Campeones en casa. De nuevo inquieto.
 

«Di María nos aporta aspectos del juego ofensivo y defensivo que no tenemos sin él», aseguró el técnico portugués José Mourinho nada más acabar el encuentro ante el Racing de Santander. Entre la satisfacción del brillante regreso del extremo argentino y la preocupación por la forma en la que acabó el partido.

Dos meses después regresaba Di María a los terrenos de juego. Una vuelta que Mourinho ha cuidado al detalle. Aprendió la lección en el clásico copero. El argentino era la baza oculta del portugués para sorprender a Pep Guardiola en el Santiago Bernabéu. Forzó en entrenamientos y recayó de su lesión muscular.

Ahora, ya estaba en condiciones de jugar hace una semana ante el Levante. Mourinho optó por no citarle y aumentar su ritmo de entrenamientos. Hacerle mejorar el tono físico y ante el Racing volvió como un cañón. Sustituyó a Mesut Özil a media hora del final y enchufó un partido que se apagaba. Pegado a la banda derecha dejó el gol de la jornada. Un zurdazo a la escuadra. Todo era felicidad tras meses de sufrimiento hasta la última jugada del partido. Se marchaba en velocidad cuando pisó el balón en un mal gesto que se agravó con el choque ante el rival.

Tendido en el césped, el ‘Fideo’ se quedó inmóvil. Se marchó a su domicilio preocupado y con malas sensaciones. Y hoy no pudo entrenar en la ciudad deportiva de Valdebebas. Fuera de una convocatoria para un viaje a Moscú donde iba a tener protagonismo, ahora espera un estudio radiológico que aporte el alcance exacto de su nueva lesión.

Su calvario comenzó en el único partido que el Real Madrid jugó en horario matinal. Era el máximo asistente del equipo, cuando tras dar tres pases de gol ante Osasuna, se rompió por su generosidad en la ayuda defensiva. Era el 6 de noviembre de 2011. El parte informaba de una lesión muscular grado I en la unión miotendinosa de cabeza larga del bíceps femoral asociado a hematoma interfascial.

Regresó en el derbi madrileño ante el Atlético de Madrid. El 27 de noviembre. Recuperando de golpe el protagonismo. Marcó al Atlético y al Sporting. Llegó a Sevilla, tras 25 horas de avión por un viaje urgente a Argentina por el fallecimiento de un familiar, y volvió a lesionarse. Era el 17 de diciembre y lo que se anunció como una «contusión muscular» se agravó convirtiéndose en «desgarro» en el último entrenamiento del año. Ayer, disfrutaba de sus primeros minutos del 2012 tras muchas semanas de trabajo de recuperación.

Sus ausencias le han hecho perderse la Copa del Rey entera. No ha jugado ni un minuto en esta edición tras ser decisivo en la pasada, dando el pase del gol de la final de Mestalla a Cristiano Ronaldo en la prórroga. Y en Liga de Campeones no ha disputado dos de seis partidos. Y a la hora de la verdad se queda en Madrid, cuando aparecen los octavos de final y un partido duro en Moscú ante el CSKA. Con los dedos cruzados para que todo quede en un susto.

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