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Despenalizar los delitos contra el honor es una lucha inclaudicable del CPH: Ninfa Arias

Tegucigalpa (Especial Proceso Digital) – Ninfa Arias es una gremialista y luchadora por la libertad de expresión. Lleva un recorrido importante en el servicio de sus colegas desde el Colegio de Periodistas donde sus luchas van en la búsqueda de despenalizar los delitos contra el honor y acortar la abismal brecha de impunidad en los crímenes contra periodistas.

Ella es parte de los altos cargos en el diario capitalino La Tribuna, una trinchera en la que ha destacado.

Ha recibido reconocimientos por su trayectoria periodística y entre sus galardones está el premio nacional de prensa Álvaro Contreras que otorga el CPH.

Para ella el reto más grande del periodismo frente a los cambios es ser creíble. “No podemos dejar que las redes sociales sustituyan al buen periodismo o que la veracidad de los hechos pase a segundo plano” apostilló.

En medio de su demandante trabajo y de los delicados problemas de salud que han golpeado a su familia en las últimas semanas, dejó un espacio para responder las consultas formuladas:

Ninfa Arias en sus tiempos de reportera en Diario La Tribuna.

Proceso Digital (PD) -Usted lleva varias décadas haciendo periodismo, ¿cómo nos detalla ese recorrido, experiencias y los momentos mejores y más difíciles que ha vivido?

Ninfa Arias (NA) – Ese recorrido comenzó haciendo reportajes desde que era estudiante universitaria y rápido fui “capturada” en diario La Prensa para un medio tiempo en sociales, que fue mi primera experiencia en un medio de comunicación, a Covadonga Lastra le agradezco la oportunidad; de ahí pasé a Radio América junto a Carolina Fuentes, Carlos Téllez (QEPD) y Yarelli Romero, radio revista y fue mi experiencia en la radio. Para volver a la Escuela de Periodismo, trabajé en el Instituto Salesiano San Miguel, hicimos el primer periodico estudiantil con el apoyo del padre Roberto Paiz y antes, estuve Fides. Al fin, quería parar en algo más estable y Ramón Nuila me ayudó con el director del periódico Adán Elvir Flores y desde entonces, hice de La Tribuna mi casa.

Los mejores momentos siempre son ver una buena publicación mía en la portada y que encienda la polémica y sacuda la opinión pública. Y, en mis peores momentos, poner en riesgo a mi familia o a mí misma, producto de mi trabajo. En esta carrera, unas son de cal y otras de arena, pero me falta poco para decir: ¡misión cumplida!

De ser reportera hace tres décadas casi, ahora ocupo un alto cargo en el diario, por mi desempeño profesional y eso me llena de orgullo. Le agradezco a Lizzy Flores, quien me propuso en mi actual cargo en la jefatura de Redacción y a Adán Elvir Flores, la confianza y sus enseñanzas.

En los últimos dos años me he desempeñado como docente en la Universidad Católica y me siento muy cómoda con los muchachos.

PD – ¿Cómo valora los cambios en el tiempo en el ejercicio del Periodismo?

 NA – El reto más grande del periodismo frente a los cambios del tiempo es ser creíble. No podemos dejar que las redes sociales sustituyan al buen periodismo o que la veracidad de los hechos pase a segundo plano. Los periodistas debemos cumplir con los principios éticos y valores profesionales a la sociedad, a la cual le debemos un periodismo objetivo y verás, aunque cueste mucho.

Desde muy joven ha sido una apasionada por el periodismo.

 PD – Cómo dirigente gremial, desde el Colegio de Periodistas, ¿cuales son los desafíos de la organización de cara a la libertad de expresión y las dificultades que encara en el país?

 NA – Limitar el poder de diversos sectores que pretenden minar el periodismo, proteger a los periodistas que arriesgan su vida por dar a conocer información que afecta grandes intereses y lograr que los delitos contra el honor sean pasados al ámbito civil. En esto último, mi familia y yo hemos sido objeto de injurias, dirigidas por frustrados o arriados por otros intereses, pero, ni porque lo he vivido en carne propia me atrevería a pedir cárcel para estos difamadores, porque creo en una libertad de expresión sin cortapisas, ni limitantes.

PD – ¿Qué hacer frente a las limitaciones a la libertad de expresión que se refleja en el nuevo Código Penal?

NA – Luchar por lograr una reforma a todo aquellos que limita la libertad de expresión, aunque ciertos políticos se oponen. Tristemente, hay casos en los cuales ponen la “espada de Damocles” en el cuello de los periodistas y eso es es una jugada que está ahí. Hoy en día, cualquiera lo denuncia a uno sin fundamento y las cosas caminan – ¿por qué? – porque hay interés de tener del “pico” a ciertos colegas. El sistema actúa contra la libertad de expresión, pero, también, tenemos la otra cara de la moneda, de gente que abusa de esa libertad de expresión, como si los demás no nos diéramos cuenta de qué intereses tejen en la telaraña.

PD – ¿Cómo lograr respuestas a las interrogantes sobre asesinatos de periodistas en el país?

NA –   Estamos trabajando con el Ministerio Público, la Corte Suprema de Justicia y la Secretaría de Seguridad un proyecto que ayude a disminuir los casos de impunidad. Las reuniones están pendientes de fijar un mecanismo interesante, pero no quisiera anunciarlo por respeto con quienes tenemos reuniones pendientes para impulsar una unidad potente que investigue los casos. La impunidad está en un 95 por ciento de los casos contra colegas y buscamos reducirla apoyando esas investigaciones y trabajando por el fortalecimiento institucional de quienes pueden hacer mucho.

PD – Durante la pandemia las restricciones a la libertad de expresión han sido visibles, ¿qué comentarios le merecen?

NA – Ha sido duro trabajar en esta pandemia, ver morir a colegas ha sido doloroso, así como realizar nuestras labores sabiendo que podiamos contaminarnos y perder la vida. La primera restricción la impusimos nosotros mismos porque nos da miedo perder la vida. Las reformas del Poder Ejecutivo fueron fuertes, pero luego se flexibilizaron gracias a la sinergia entre la Asociación de Medios de Comunicación y el CPH. No hay que tolerar que se coarten libertades y nosotros hemos demandado respeto y tolerancia, en ese sentido.

PD – Los periodistas además encaran realidades duras, ¿cómo lograr trabajos dignos, capacitaciones profesionales inclusivas y respeto a sus derechos?

 NA – En la medida que la sociedad avance y haya respeto y tolerancia lograremos lo demás. La pandemia nos ha dejado “en la calle”, es un reto salir adelante. Necesitamos una vacunación masiva para activar la economía y en esa medida que se abran los trabajos dignos para la prensa. No podemos obviar que la pandemia “demolió” los medios y a los emprendimientos periodísticos. La educación y la salud necesitan una transformación total para mejorar nuestra sociedad. Los periodistas somos vulnerables como trabajadores y tampoco hay tantos puestos de trabajo. (PD)

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