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Que nos quedamos haciendo Que nos quedamos haciendo aquï?



Otto Martin Wolf 2015Algunos funcionarios del gobierno -de medio nivel- (los funcionarios, no el gobierno)  están colocando anuncios y dando declaraciones tendientes a detener una nueva caravana hacia los USA que supuestamente se está organizando.

Claro que la ruta está llena de peligros y la incertidumbre, de si al final de la dura travesía podrán entrar o no.

Pero, seamos sinceros, qué se quedan haciendo aquí?

Aquellos que toman la decisión de “jugársela” obviamente no tienen ninguna esperanza en Honduras, nada que los haga quedarse.

Quién puede creer que alguien va a dejar un empleo digno, abandonar una casita de su propiedad o alejarse de su familia si lo tiene todo aquí?

Se van porque no tienen nada, ni empleo, ni propiedades, ni negocios, ni futuro, nada!

Esos funcionarios -y cualquier otro que trate de disuadirlos- obviamente no tienen la menor idea de lo que es carecer de esperanzas.

No pueden saber lo que es vivir en una casa ajena, de cartón y latas, en barrio marginado, tener que salir todos los días a ver cómo consigue para comer (y quizá para alimentar dos o tres bocas).

Pero, además, enfrentarse a la rampante delincuencia que campea en esas calles olvidadas de la policía y el mundo.

Para ellos Honduras es más peligroso que el viaje clandestino.

Qué se van a quedar haciendo aquí?

Esas caravanas son la última esperanza que tienen los que carecen de ella en Honduras y, también de los 8 ó 10 mil dólares para pagar un coyote, como lo hacen cincuenta o más cada semana.

Esa esas son caravanas más pequeñas que desde hace años viajan por las mismas rutas de peligro en busca de una nueva vida.

Quién es el culpable?

El actual gobierno, en parte.

Pero, sigamos siendo sinceros, es culpa de todos los gobiernos. La pobreza actual se viene construyendo desde hace muchos años, lo que sucede es que sólo ahora, recientemente, nos damos cuenta de cuántos se van, cuántos mueren en el camino y cuántos regresan deportados cada semana.

Se estima que al menos un millón y medio de hondureños vive en los Estados Unidos.

Hace algunas décadas el destino era New Orleans, donde residen centenares de miles  de descendientes de esos primeros peregrinos hondureños, ya ninguno vuelve a ver hacia Honduras, se fueron para siempre.

Esos no marcharon en caravanas como las actuales.

Ha sido a través de los años, en líneas angostas, como hormigas, que han dejado su patria para no volver.

Por qué irse si aquí lo tienen todo?

La verdad es que aquí no tienen nada, ni siquiera esperanzas.

Qué se van a quedar haciendo aquí? 

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