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La constitución del genio de la lámpara



PG NietoPor: Pedro Gómez Nieto
Asesor y Profesor CISI

“Mil leyendas” es el nombre de un libro persa, compilación de antiguos relatos traducidos al árabe en el siglo IX, que llegó a Europa por una traducción del árabe al francés durante el siglo XVIII con el nombre de “Las mil y una noches”. Allí encontramos la historia de un genio que vive en el interior de una lámpara de aceite que termina en poder de Aladino. Cuando Aladino la frota el genio sale de su interior y le concede un deseo.

 

En la clase política hondureña y adláteres pulula una caterva de “Aladinos” que, con su verborrea de timadores de feria, engañan al pueblo prometiéndoles que frotando la lámpara llamada “Constituyente” aparecerá el genio en forma de nueva Constitución de la República, que les concederá todos sus deseos en materia de salud, vivienda, trabajo, seguridad, en definitiva, bienestar social. “Aladinos” que manipulan las emociones de una sociedad ignorante, frustrada y machacada por la pobreza, sin pensamiento crítico para detectar el fraude emocional al que son sometidos, en beneficio de políticos fracasados de la oposición.

La crisis político-social de Honduras tiene su génesis en el gobierno liberal de Manuel Zelaya, quien junto a su equipo diseñó una estrategia para mantenerse en el poder despreciando la Constitución. Cuestionaron a los otros dos poderes del Estado debilitándolos frente a la sociedad, intentaron sin éxito el apoyo de las FFAA, inyectaron petrodólares bolivarianos en el populacho, para terminar pergeñando una consulta popular prescindiendo del TSE, única institución facultada para hacerla, utilizando ilegalmente al INE capacitado solo para realizar encuestas. El objetivo era tirar al retrete la Constitución y parir una a la medida, que llegaba agazapada dentro de una caja con un letrero que decía: “Cuarta Urna”. “Los alcaldes se reeligen, los diputados se reeligen ¿por qué los presidentes no van a poder reelegirse también?”, encandilaba “Mel” al auditorio para que la comunidad internacional se fuera familiarizando con los cambios políticos y sociales que el Socialismo del Siglo XXI traía para Catrachilandia.

“Mel” tiene el mérito de haber dividido la sociedad en “pueblo y “antipueblo”, cuando en la Plaza de la Libertad subidos en el escenario junto al dictador Chávez, el gobierno saltaba exultante al grito populista de ¡Pitiyanky quien no salte! Mientras que la Policía Nacional era penetrada transversalmente por el crimen organizado y la narcoactividad, y a las FFAA eran relegadas a los cuarteles y enviadas a vigilar los bosques, el Partido Liberal ocupaba las jefaturas de los tres Poderes del Estado. ¿Qué hacían las autoridades del Poder Ciudadano para darle seguridad al pueblo? ¿Cuántos carteles de la droga desarticularon? ¿Cuál fue la política gubernamental para impedir que las prisiones fuesen centros de operaciones de las bandas criminales? ¿Cuántas cárceles de máxima seguridad construyeron? ¿Cuál fue la estructura de inteligencia para combatir la extorsión y las maras?

En política la ignorancia es peligrosa, pero puede corregirse con humildad y estudio. Contra la estupidez no se ha descubierto aún la cura. Pero si nos topamos con próceres ignorantes, estúpidos, y también soberbios estamos perdidos.

Reflexionemos. El Reino Unido, o Israel, nunca tuvieron una Constitución, mientras Alemania y Japón llevan setenta años con la misma. En Latinoamérica, ¡Venezuela lleva 26!, Ecuador 20, Bolivia 16, Nicaragua y Honduras ¡14!, y Perú 12, por ejemplo. ¿Es casualidad que países penetrados por el socialismo chavista lideren la lista? Constituciones que no trajeron más democracia y bienestar a los pueblos sino mayor control y prebendas para las clases dominantes. Las Constituciones son cambiadas por el interés de castas político-empresariales que las utilizan como cementerios donde enterrar sus responsabilidades por mantener a los pueblos en el subdesarrollo.

Nuestro problema no se encuentra en la Constitución, nunca escrita en piedra. Estamos en crisis desde el 2009 porque políticos y empresarios coludidos buscaron el becerro de oro del poder y la riqueza amparados en la impunidad. No tenemos un marco legal obsoleto sino un corazón podrido y eso no se soluciona con una nueva Constitución cual genio de la lámpara. ¿De qué sirve pintar el sepulcro por fuera si la podredumbre sigue dentro? ¿Qué liderazgo saldrá de estas aguas fecales, como el profeta Moisés del Nilo, para librarnos de la oscuridad espiritual y esclavitud intelectual que padecemos?

“No se establece una dictadura para salvaguardar una revolución; se hace una revolución para establecer una dictadura”. -George Orwell-

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