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El timo del balotaje milagroso



PG NietoPor: Pedro Gómez Nieto

La semana pasada escribía sobre la “ingeniería del conocimiento”, la manera de inducir estados de opinión sin que los afectados perciban que están siendo manipulados. Explicaba que es más rentable contaminar a los líderes que a la manada, porque modificando el pensamiento del cabecilla quedan afectados los seguidores.

 

Confundimos al líder con el liderazgo, ambos atributos no siempre confluyen en una persona, si es político menos. El líder ocupa una posición de responsabilidad. Se le sigue por obligación, necesidad, sesgo manada… El liderazgo no depende de la posición en la estructura. Se le sigue por vínculo emocional, convicción y modelo a imitar. El liderazgo se admira, al líder se cuestiona.  

Balotaje, procede del francés, significa «segunda votación», la segunda vuelta que la oposición ha elevado al «trending topic». El pensamiento inducido que inoculan es el siguiente: El balotaje es la manera de sacar del gobierno a la dictadura (democrática) nacionalista. Si el oficialismo se niega a conceder la segunda vuelta es porque quiere mantenerse en el poder. Por tanto, con el balotaje es imposible que el Partido Nacional vuelva a ganar las elecciones.

¿Les suena el mensaje? Similar al utilizado por los próceres en el pasado proceso: El Partido Nacional no puede ganar las elecciones / Si las gana es que hubo fraude / ¿Las gano? / Eso prueba que hubo fraude”. Estrategia que contaminó la opinión publica generando un estado de opinión “antiJOH”, que los próceres alentaron y mantuvieron en el tiempo, mientras juraban que tenían las pruebas del fraude… Al final confesaron que nunca las tuvieron, nunca las vieron, y que perdieron por el voto rural y la inestabilidad de Nasralla. Pregunta, ¿qué pasaría si, implementada la segunda vuelta, el próximo candidato nacionalista vuelve a ganar las elecciones? Pues seguiremos despertándonos cada mañana en “el día de la marmota”, donde los políticos fracasados, resentidos y conspiradores mantienen encadenado al pueblo hondureño.

Escucho declaraciones de la sociedad civil defendiendo el balotaje: “La segunda vuelta está presente en 14 de los 20 países de Latinoamérica”. “Fortalece la democracia, evitando las confrontaciones que generan los triunfos por estrecho margen”. “La segunda vuelta resuelve el problema de la legitimidad”… Esto es «mentir por ocultación», exponiendo solo aquellos datos que favorecen sus posiciones, ocultando los negativos. Reparemos en algunos inconvenientes del balotaje:

  • En los comicios se vota para presidente por el candidato deseado. Es una falacia decir -por ejemplo- que, si el vencedor obtuvo un 38% de los votos tiene en contra al 62% del electorado. Eso es manipular los hechos maliciosamente porque cada elector vota a favor de un candidato, no en contra de nadie, lo que sí ocurre en la segunda vuelta.
  • Para el balotaje los candidatos tienen que hacer concesiones, entregando cuotas de poder a cambio del apoyo de otras formaciones políticas. Es demagogia decir que la segunda vuelta fortalece la democracia porque es lo contrario, fomenta la corrupción y produce gobiernos débiles.
  • El electorado observa la corrupción ideológica del candidato, que incumple promesas a cambio del apoyo en las urnas, lo que desanima a las bases, sintiéndose traicionadas. El balotaje fomenta el abstencionismo. Ejemplo, Guatemala, en las elecciones hubo un 25% de abstencionismo, para el balotaje subió al 46%. El electorado llega a someterse a tres votaciones: internas, generales y segunda vuelta. Hay cansancio, desmotivación, incluso rechazo.
  • El balotaje no certifica que el perdedor acepte los resultados, máxime si es por un estrecho margen. ¿Entonces? La democracia se fortalece con un proceso confiable, transparente y auditable. Con unos candidatos que acepten los resultados sean cuales fueren, por ética y sentido de estado.
  • Si los partidos acuden a los comicios en dos alianzas, y ningún candidato alcanza el mínimo de votos requerido, ¿repetimos las elecciones -balotaje- con las mismas estructuras? Esto no es serio…

Para los que dicen que el balotaje fortalece la democracia, una propuesta: que las elecciones internas sean sufragadas por cada partido político con recursos propios, cuotas de afiliados, etcétera. El TSE respaldaría solamente con infraestructura y fiscalización. El Estado destinaría ese coste económico al balotaje. Eso si fortalece la democracia solidaria y participativa.

El gueto de fracasados, tras un análisis de parvulario, dan por sentado que la segunda vuelta perjudica al Partido Nacional, pero sus argumentos se basan en emociones y deseos, no en hechos. ¿Y si fuera lo contrario y le beneficia? ¿Alguien alumbró ese escenario?

                                                                                        PG. Nieto.

                                                                                         Asesor y Profesor CISI. 

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