Washington – La Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la CIDH condenó hoy el asesinato del periodista Israel Zelaya Díaz en San Pedro Sula, Honduras, y reiteró su preocupación por la «grave situación del periodismo» en ese país.
 

En un comunicado, la relatora de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Catalina Botero, recordó que, junto al asesinato de Zelaya Díaz el pasado 24 de agosto, suman ocho los periodistas fallecidos de manera violenta en lo que va de año.

Denunció, además, que todavía se desconocen las causas o la identidad de los autores de esos asesinatos, así como las medidas adoptadas por el Estado para proteger a los periodistas en riesgo.

Según pudo constatar la Relatoría en su última visita a Honduras, estos hechos y la ausencia de investigaciones efectivas y completas respecto de los mismos «mantienen en un estado de permanente zozobra al gremio de periodistas».

De acuerdo con la CIDH, Israel Zelaya fue encontrado muerto con heridas de bala el martes en una plantación de caña.

Ninguna de sus pertenencias fue robada.

Tres meses antes su casa fue dañada por un incendio cuya causa no pudo ser determinada.

Según la Relatoría, Zelaya trabajaba en un programa de noticias locales en Radio Internacional, de San Pedro Sula, y acostumbraba a denunciar asuntos de interés público.

Para Botero, es motivo «de enorme preocupación la persistente situación de riesgo en la que se encuentran los periodistas hondureños, así como la ausencia de medidas adecuadas para protegerlos y para juzgar los crímenes cometidos».

Por ello, ha instado al Estado a crear cuerpos y protocolos especiales de investigación, así como mecanismos de protección destinados a garantizar la integridad de quienes se encuentran amenazados por su actividad periodística.

Para la CIDH, el Estado hondureño debe investigar urgentemente y de forma completa, efectiva e imparcial los crímenes cometidos contra los periodistas e identificar, procesar y sancionar adecuadamente a los responsables.