Tegucigalpa- El analista Carlos Cálix aseguró que la percepción ciudadana refleja una creciente expectativa no cumplida sobre la gestión gubernamental, especialmente en temas como seguridad, economía y salud, áreas que continúan encabezando las principales preocupaciones de la población.
-El analista comparo el gobierno con un avión lleno de combustible en la pista, pero aun sin despegar, pero aún están a tiempo de dar un golpe de timón dejándose de politiquería.
Según Cálix, la inseguridad dejó de ser un tema de percepción para convertirse en una realidad palpable para los hondureños. “Cuando se enciende la radio o la televisión y se observan 20 muertes en un lugar y seis en otro y otros más ya no es una percepción; es un tema de vida o muerte. La gente se queja porque ve las muertes, la inseguridad, los asaltos y también problemas relacionados con la ciberseguridad”, expresó.
El analista señaló que la situación se vuelve aún más evidente en departamentos como Olancho y Copán, donde, según afirmó, la población percibe que grupos criminales mantienen control sobre amplias zonas. “Mientras se siguen implementando estrategias fracasadas, continúa muriendo gente.
En ese sentido, cualquier esfuerzo por atraer inversión al país se diluye porque existe un ambiente de inseguridad”, indicó.
Cálix comparó la situación del Gobierno con “un avión cargado de combustible en la pista, pero que todavía no despega”, una percepción que, a su juicio, continúa vigente entre la ciudadanía, que sigue esperando resultados concretos.
A criterio del analista, los dos grandes desafíos que enfrenta el país son la seguridad y la economía. Recordó que durante los primeros seis meses de gestión existían altas expectativas y niveles importantes de esperanza entre la población, pero el paso del tiempo sin soluciones visibles ha impactado negativamente en la opinión pública.
Asimismo, afirmó que los principales reclamos ciudadanos siguen concentrados en tres áreas clave: economía, seguridad y salud, sectores donde la población espera respuestas efectivas y mejoras tangibles.
En materia de salud, cuestionó las condiciones que enfrentan diariamente los usuarios del sistema público. “Los funcionarios deberían comprobar por sí mismos si lo que dice la población es cierto o falso. Podrían llevar a sus hijos o a sus padres a hacer filas en los hospitales públicos y centros de salud, sin comprar medicamentos en farmacias privadas, para que vean las falencias existentes”, manifestó.
No obstante, aclaró que los problemas del sistema sanitario y los demás temas estructurales no son exclusivos de la actual administración, sino el resultado de deficiencias acumuladas durante años. Sin embargo, consideró que aún existe margen para realizar cambios significativos.
El presidente (Nasry Asfura), todavía tiene la oportunidad de hacer un cambio. Uno de los primeros puntos de reflexión debería ser colocar al frente de la Secretaría de Salud a una persona capacitada, idónea y especialista, porque en Honduras existen profesionales con la preparación necesaria, sostuvo.
El analista también señaló que la falta de avances visibles durante los primeros meses de gestión y algunas decisiones que generaron cuestionamientos públicos han influido en la percepción negativa reflejada en diversos sondeos de opinión.
Finalmente, consideró que el Gobierno aún está a tiempo de corregir el rumbo. “Junio, julio y agosto pueden ser meses decisivos para dar un golpe de timón. Vale la pena que se asesoren correctamente con los técnicos y se deje a un lado la politiquería… Una mejora en los resultados de seguridad y economía podría generar un cambio positivo en la opinión pública durante los próximos meses”, concluyó.LB












