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Benedicto XVI finaliza en Cuba su segundo viaje a América Latina

La Habana- Al despedirse de Cuba, el papa Benedicto XVI concluyó hoy también el que ha sido su segundo viaje a América Latina y el primero a países de habla española de la región, que comenzó el 23 de marzo en México.
 

El pontífice inició este miércoles el viaje de regreso a Roma, después de tres días en la mayor de las Antillas, donde ofició dos misas multitudinarias en las principales ciudades del país (Santiago y La Habana), se reunió con el presidente Raúl Castro y vio también a su hermano Fidel, el líder de la Revolución cubana y retirado del poder desde 2006.

En Cuba, Joseph Ratzinger dejó mensajes en defensa de las libertades, reclamó más espacios para la Iglesia católica, criticó el bloqueo de Estados Unidos contra la isla y, sobre todo, abogó por la reconciliación de los cubanos de dentro y fuera del país.

«Que Cuba sea la casa de todos y para todos los cubanos». Esta fue una de las frases más destacadas del discurso con el que se despidió en La Habana.

El papa Ratzinger llegó como «peregrino de la Caridad» al celebrarse en 2012 el Año Jubilar por los 400 años del hallazgo de la imagen de la patrona del país.

Durante su estancia en la isla, el pontífice no mantuvo encuentros con la disidencia interna, que denunció más de 150 detenciones y acusó al régimen cubano de aumentar las acciones represivas contra opositores a propósito de la visita papal.

Además, una flotilla de embarcaciones con activistas exiliados a bordo zarpó el martes desde Cayo Hueso, extremo sur de Florida (EE.UU.), hacia aguas internacionales, para mostrar su apoyo a la oposición interna frente a las costas de Cuba coincidiendo con la estancia del papa en la isla.

Antes de dejar Cuba y delante de Raúl Castro, el papa pidió que en la tarea de construir una sociedad renovada nadie se vea impedido «por la limitación de sus libertades fundamentales».

Aunque el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, se encontraba en La Habana para recibir un tratamiento de radioterapia contra el cáncer, no se reunió con el pontífice, según el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi.

Ratzinger llegó a la isla el 26 de marzo, procedente de México, país donde brindó un mensaje de paz y esperanza a un pueblo que sufre la violencia del crimen organizado, defendió la libertad religiosa y exigió el respeto a la vida desde el momento de la concepción.

La visita incluyó tres ciudades del estado de Guanajuato: León, Silao y Guanajuato capital.

En esta última ciudad se celebró el acto culminante de la gira mexicana del papa con una multitudinaria misa celebrada el domingo 25 de marzo ante unos 640.000 mexicanos y en la que advirtió contra la fe «superficial y rutinaria, a veces fragmentaria e incoherente» y exhortó a los cristianos a superar «el cansancio» de la fe.

En su estancia en el país de habla española con mayor número de católicos del mundo, Benedicto XVI pudo constatar el fervor de los mexicanos y su devoción a la Virgen de Guadalupe.

También se reunió con el presidente Felipe Calderón. El Gobierno de México y la Santa Sede acordaron trabajar más estrechamente en «la necesidad de lograr un tratado internacional sobre comercio de armas pequeñas y ligeras», cuya proliferación «ha favorecido la acción criminal de la delincuencia organizada».

«México no olvidará nunca a su santidad», dijo Calderón momentos antes de la partida del papa, a quien le agradeció su afecto con las personas a quienes había consolado en su «pobreza, marginación o violencia».

Benedicto XVI realizó en 2007 su primera visita a América Latina, concretamente a Brasil para presidir en el santuario de Aparecida la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano (CELAM).

El de México y Cuba ha sido el vigésimo tercer viaje de Joseph Ratzinger en casi siete años de pontificado.

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