spot_img

Aura García-Junco: «Hay una tendencia a hacer menos la violencia machista»

Por:

Compartir esta noticia:

Ciudad de México – La novelista mexicana Aura García-Junco lamentó este domingo en entrevista a Efe la tendencia de personas con poder a minimizar los abusos machistas en su país, donde más de 10 mujeres son asesinadas cada día.

«Hay una tendencia a hacer menos la violencia machista, como si fuera algo secundario», aseguró la escritora, que acaba de publicar «Mar de piedra» una obra publicada por Planeta que toca de manera humana el tema de las desapariciones y también se refiere a otros tipos de violencia, no exclusivos de los varones.

El nuevo libro de la autora, nominada por la revista Granta como una de las mejores narradoras de su generación, es una distopía, en la que la avenida Madero de la Ciudad de México es asiento en 2025 de numerosas estatuas que pueden interpretarse como personas petrificadas o desaparecidas.

García-Junco considera negativa la indiferencia de muchos políticos mexicanos para quienes no es prioritario acabar con la violencia contra las mujeres, entre ellos el propio presidente Andrés Manuel López Obrador, quien afirmó hace meses que nueve de cada 10 denuncias de abusos son falsas.

«Ha habido una cadena de líderes políticos indolentes que, según ellos, tienen problemas más grandes que solucionar y consideran que no es prioridad en su agenda detener la violencia machista; para algunos los feminicidios se van a solucionar solos y no es así», opina.

Un alcohólico que lucha por recuperarse, una maestra de universidad y una joven enojada son los protagonistas de una obra que recrea algunas de las realidades más crudas de la sociedad mexicana. Aunque puntualiza en la violencia de los hombres, también las mujeres de la obra tienen actitudes egoístas.

«Una mujer puede ser violenta y replicar parámetros machistas, racistas y clasistas. Las mujeres son tan susceptibles a ejercer violencia como los hombres, aunque en la cadena de actos están más abajo y son más vulnerables a la violencia», opina.

Historias inventadas para recrear verdades

En 2025 se ponen de moda los ‘mattangs’, mapas que revelan el destino a quienes sepan descifrarlos. En uno de ellos la profesora Sofía da con la huella de una amiga desaparecida; la historia forma la trama de una ficción en la que Aura recrea verdades.

«La ficción permite crear personajes desde el interior, desde la subjetividad. En el caso de la novela tenemos a Sofía, quien vivió una desaparición 10 años antes del inicio de esta novela y es a partir de quien vemos los mecanismos sicológicos que se generan para lidiar con la ausencia de Eloísa, su amiga», reconoce la autora.

«Mar de piedra», novela alejada de la tiranía de los géneros, es un viaje de 265 páginas que habla con símbolos del dolor.

«Para mí la metáfora de las estatuas tenía tanto poder porque una estatua de un desaparecido está ahí, pero no refleja a la persona que ya no está. Es un poco lo que pasa con las desapariciones; aunque la persona no está, su presencia sigue; el que desaparece sigue habitando el mundo como un fantasma sin cuerpo», cuenta.

García-Junco lamenta que las espeluznantes cifras de violencia hayan acostumbrado a la sociedad a lidiar con el dolor como algo de todos los días. «Coexistimos con la violencia, los hechos nos provocan picos de furia y después desechamos», asegura.

Más allá de los egos

La escritora reconoce que los egos no ayudan, dice que hay una manera machista de ejercerlo, pero los problemas van más allá.

«Hay una forma masculina de ejercer el ego, dirigida a subyugar a quienes están debajo. Lo vemos en personas con poder, sobre todo en hombres poderosos en la política, en el narcotráfico. Tiene que ver con la manera de concebir el mundo, más como un motor de producción y menos como de comunidades y apegos», explica.

Los egoísmos son la causa de la crisis ambiental, las guerras, la hambruna y las desigualdades que a veces hacen pensar que el mundo no es un buen lugar. La escritora reconoce los hechos dolorosos, pero cree que, a pesar de ellos, hay razones para el optimismo.

«En Latinoamérica y en México estamos en sociedades tan cruzadas por la violencia que a veces nos preguntamos cómo podemos seguir aquí, qué nos une y qué podemos rescatar todavía. Aunque la realidad no da motivos para el optimismo, creo que hay cosas que podemos reconstruir y rescatar», concluye.  AG

spot_img
spot_img

Lo + Nuevo

spot_imgspot_img