Managua – El arzobispo de Managua, Leopoldo Brenes, advirtió hoy que permanecer «mucho tiempo» en el poder, al final siempre resulta en «una cosa negativa» y que, a su juicio, es mejor dejar que los militares activos «se desarrollen a plenitud».
 

«Estar mucho tiempo en el poder siempre es una cosa negativa», declaró el prelado al Canal 12 de la televisión local al ser consultado sobre la propuesta de reforma constitucional que permitiría la reelección perpetua presidencial y mayores facultades al Ejército.

«Es bonito dar oportunidad a otros, aunque sea del mismo partido», agregó.

El pleno de la Asamblea Nacional de Nicaragua conocerá este miércoles de manera formal una propuesta de reforma constitucional impulsada por el oficialismo.

La enmienda a la Carga Magna, presentada el viernes pasado por el grupo parlamentario del gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), que tiene mayoría absoluta en el Congreso, elimina la prohibición de la reelección presidencial, lo que permitiría a Daniel Ortega aspirar a su cuarto mandato en los comicios de 2016.

Entre otras reformas contempladas en la propuesta está que el presidente de la República pueda ser electo con la mayoría relativa de votos, es decir con la mitad más uno de los sufragios, dicte decretos ejecutivos con fuerza de ley y nombre a militares en servicio activo para ocupar cargos en instituciones del Estado.

Sobre ese último punto, el arzobispo de Managua dijo que «para ocupar cargos en el Gobierno hay tanta gente» y que «a lo mejor sería bueno que al militar lo dejen que se desarrolle a plenitud».

«Y cuando ya se retire, pueda optar a algún cargo» en el Estado, añadió.

Es posible que la Conferencia Episcopal de Nicaragua, que se reunirá en los próximos días, emita un pronunciamiento sobre la propuesta de reforma constitucional, confirmó Brenes.

Las reformas parciales constitucionales en Nicaragua requieren ser aprobadas en dos legislaturas y con al menos el 60 % de los 92 diputados que integran la Asamblea Nacional, es decir con 56 votos.

La Asamblea Legislativa está controlada por los sandinistas con 63 diputados que les dan mayoría absoluta, suficientes para reformar la Constitución sin la necesidad de aliados ni la oposición.