Aníbal, El Barbero, y Bukele

Oscar Flores

Tres años después, vuelvo a cortarme el pelo con Aníbal, el barbero salvadoreño que atiende en Valle de Ángeles. “Siempre con la dos, ¿verdad? Y arriba, solo medio tocadito”.

“Arriba me pone de injerto lo que vaya cortando… Cada vez me queda menos”, respondo. Aníbal se ríe.

Es de noche y en la barbería solo quedamos dos clientes. Cuando pasé, a las tres de la tarde, estaba full. El negocio va bien.

Conocí a Aníbal durante la pandemia. En Valle de Ángeles, a diferencia de Tegucigalpa, uno podía andar libremente, sin mascarillas, sin miedo, sin permisos especiales.

Aníbal comienza a trabajar y yo aprovecho para preguntarle cómo ve la gestión de Nayib Bukele, el presidente de su país.

“Una amiga acaba de ir a El Salvador para el concierto de Shakira y regresó maravillada. ¿Usted hace cuánto no va a su país?”. Aníbal corta y escucha, Aníbal corta y responde: “Fui en octubre”.

—¿Y cómo ve al gobierno de Bukele? ¿Qué le dicen sus familiares? —le pregunto.

—De eso estuvimos platicando largo y tendido con mi papá. Hoy es otro El Salvador, comenzando por la seguridad. Hay gente que dice: “Pero solo es seguridad”… Claro, no saben lo que era vivir en un país en el que había extorsión, asaltos, secuestros y balaceras a cada segundo. Una vez que la casa está en orden, se puede atraer la inversión, invertir en educación, en salud, en generar empleo. Yo estoy pensando en regresarme a El Salvador.

—“Nombre”, ¿en serio?

—Sí, se lo digo muy en serio.

Aníbal también cortaba pelo en El Salvador, pero no se conformó con un solo negocio y después abrió una pupusería y, más tarde, comenzó a vender quesillo. Aquellos eran buenos tiempos, hasta que la extorsión tocó la puerta…

—Solo el que no ha vivido con el temor de morir en cualquier momento puede decir que lo que Bukele ha hecho en El Salvador es malo. Habría que preguntarles a las madres, abuelas, hermanos, tíos o amigos de los que murieron asesinados porque no pudieron ajustar la tarifa que les exigían.

—¿A usted cuánto le cobraban?

—Doscientos dólares a la semana. Le estoy hablando de hace veinte años. Para un emprendedor, eso es demasiado.

Asfixiado por la presión de los antisociales, Aníbal tomó una decisión: cerrar sus negocios y largarse a Honduras. Primero llegaría a La Ceiba; más tarde, a Valle de Ángeles.

—He escuchado que Bukele solamente ha alcanzado logros en seguridad…

—¿Y eso les parece poco? No hay nada como vivir en paz, sin temores. Lo que pasa es que hay gente que es haragana y no prospera bajo ningún sistema. Si hay violencia, está jodida; y si hay paz, también. Hay que buscarles el lado a las cosas, hermano, no quedarse de brazos cruzados.

Ningún gobierno es perfecto. Parece, sin embargo, que el de @nayibbukele se ha desmarcado de la incompetencia y mediocridad que han prevalecido históricamente en el continente, y son más las cosas positivas que las negativas.

Aníbal corta y habla, Aníbal corta y sueña en regresar a su país. Será una lástima si se va, pues siempre se las ingenia para dejarme “bonito”…

spot_img

Lo + Nuevo

spot_imgspot_img