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Amílcar vivió horas de terror secuestrado por sanguinario cártel mexicano

Tegucigalpa (Proceso Digital/Por Joel Perdomo) – “A mí me habían comentado que el camino hacia Estados Unidos (EE. UU.) era muy complicado, sin embargo, yo decidí irme en busca de una mejor oportunidad para vivir en ese país, pero nunca creí que ahí podría encontrar la muerte», dijo Amílcar, un joven hondureño que intentó irse de manera irregular en busca del mal llamado “sueño americano”.

El primer día del secuestro fue de terror, relata Amílcar, el joven intibucano que, junto a otros muchachos, vivió el horror de la tortura de sus captores, especialmente en las primeras 24 horas de haber permanecido cautivo.

Lo que era toda una quimera, se convirtió en una de las peores congojas para este joven de apenas 21 años, quien abandonó su humilde hogar, en El Portillo, San Juan, departamento de Intibucá; con la meta de llegar a EE. UU. por la ruta migratoria; entonces emprendió un largo y peligroso viaje, que pese al riesgo que representa, sigue siendo un camino común entre jóvenes de su edad.

Ese espinoso trayecto, es transitado diariamente por miles de niños, jóvenes, mujeres y adultos de Centroamérica. Para el caso de Honduras, donde muchos huyen de las miserables y precarias condiciones de vida, que afectan a cerca del 70% de la población. Solo durante la pandemia la pobreza se ha incrementado en el país 7 puntos mientras existen un millón de puestos de trabajo perdidos, según datos del Consejo Hondureño de la Empresa Privada, mientras el cementerio de MiPymes es de 40%.

Una cruel amenaza 

Amílcar estuvo varios días secuestrado en México.

Amílcar salió de El Portillo un 23 de marzo con una pequeña mochila en la que apenas pudo guardar un poco de ropa para el largo viaje hacia Norteamérica, además muchos sueños, mismos que fueron interrumpidos inesperadamente en México, tras ser secuestrado junto a ocho hondureños y un salvadoreño por el cártel de “Jalisco, Nueva Generación”.

Esta organización delictiva, se dedica al tráfico de drogas y armas; operan desde el 2007 y surgieron, como un grupo paramilitar opuesto al cartel de Los Zetas. Es una de las organizaciones criminales más peligrosas de México al par del cártel de Sinaloa.

Tanto Los Zetas, como un ala del cártel de Jalisco; consideradas las estructuras criminales temerarias, sanguinarias y potentes, han convertido a la población migrante, en su blanco perfecto para extorsionar.

Este hondureño, recuerda que cuando interceptaron, el grupo de 10 personas, pensaron que se trataba de quienes les ayudarían continuar su largo viaje hasta Estados Unidos, pero en cuestión de minutos se dieron cuenta que habían caído en las manos de un grupo criminal.

A más de una semana de haber salido de su casa, Amílcar fue secuestrado en Tenosique, Tabasco, por el grupo extorsionador, que, tras privarlo de su libertad, lo obligaron a grabar un video, en el que se observa cómo más de seis personas le apuntan al rostro con armas de grueso calibre, todo eso ocurre, mientras ellos lo entrevistan para que les brinde información sobre su familia.

Al borde de la muerte

El video trascendió más de lo esperado, posteriormente los secuestradores lo enviaron a un amigo y a la esposa de Amílcar, para exigirles 5 mil dólares por liberarlo con vida, la grabación circuló sin ningún tipo de sesgo por las redes sociales, pese a las violentas y desagradables imágenes que se logran observar, como si se tratase de una película de terror.

Sin embargo, ese doloroso secuestro graficado en un video es solo una de las múltiples y trágicas realidades que viven los migrantes en su trayecto por llegar a EE. UU.; esta vez el turno fue para Amílcar y su familia, ya que les tocó vivir en carne propia una situación de la que pensaron sería imposible salir bien librado.

Aida Patricia Perdomo, colaboradora en la recaudación de 5 mil dólares.

“Cuando me enteré lo que estaba pasando, pensé que iba a morir, porque sabía que mi esposa no tenía capacidad para pagar ese dinero, imaginé que jamás los volvería a ver”, recordó Amílcar, quien considera que esa decisión de viajar fue equivocada, “porque no se puede andar por la vida creyendo que todo es fácil, ha sido un momento duro”, afirmó.

Quería algo mejor para mi familia

“Pues dile a tu amigo y a tu esposa que se apuren a enviar ese dinero si no te va a llevar tu p… madre”, dice en tono amenazante uno de los secuestradores, mientras él y otras personas apuntan con su pistola a la cabeza de Amílcar, quien invadido por el miedo, les revela que en EEUU le espera un amigo y que su esposa, Reina, está en Honduras.

Amílcar, aterrorizado por lo que está pasando, les promete a los secuestradores hablar con su amigo, Federico y su esposa, para explicarles que ha sido secuestrado y que, para recuperar su libertad, se tienen que pagar cinco mil dólares, un poco más de 120 mil lempiras en Honduras.  

“Yo quería un mejor futuro para mí y mi familia, salí con un primo, nos encontraríamos con un amigo en Monterrey, pero ese encuentro no fue posible”, expresa Amílcar quien estuvo 12 días secuestrado y que hasta hoy no tiene más detalles del lugar donde fue prisionero y donde casi pierde la vida”.

Narró que estaba cautivo en una antigua casa construida a base de bloques, de donde no salieron de que fueron encerrados y que hubo días en que no les daban comida, “tampoco salíamos del lugar, nunca supimos dónde estábamos, un hombre entraba solo a darnos la comida”.

El primer día

Amílcar tras estar al borde de la muerte y el pago de una recompensa de 5 mil dólares pudo reencontrarse con su familia.

El primer día del secuestro fue crítico, relata Amílcar, ya que los pistoleros maltrataron a las víctimas sin ningún tipo de piedad, esto con el fin de lograr obtener la información de cada uno de ellos. “Todas las familias de los que estábamos ahí pagaron por el rescate porque de lo contrario no los liberaban”.

Es por ello por lo que Amílcar tras haber estado al borde de la muerte, considera que su futuro está aquí en Honduras, que ahora la vida le ha dado una segunda oportunidad y piensa aprovecharla para seguir cultivando su pequeña parcela, junto a su familia.

“No se vayan, la verdad que no vale la pena, no hay necesidad de sufrir así y de hacer sufrir así a nuestras familias, ese camino es más peligroso de lo que uno puede imaginarse”, exclamó.

Ese video conmovió a sus familiares, amigos cercanos y vecinos de su comunidad, quienes pusieron manos a la obra y salieron a las calles a pedir aportaciones para poder recolectar el dinero que exigieron los secuestradores en México “no creíamos que juntaríamos todo ese dinero”, comentó Aída Perdomo, una de las activistas en la maratón solidaria.

Jornadas de solidaridad

Las jóvenes, Aida Perdomo y Daira Hernández, fueron las encargadas de coordinar la maratón y como meta tenían recaudar 5 mil dólares; ellas se contactaron con la familia de Amílcar para decirles que estaban en la disposición de colaborar y, pero para ello proponen salir a las calles para pedir dinero.

La esposa de Amílcar aceptó la propuesta, y a esa iniciativa, unas 15 personas más se unieron, unos iban de casa en casa, mientras otros estaban en las principales carreteras del pueblo para apelar a la solidaridad comunal.

Aída, cuenta que solo en los primeros días, recolectaron más de 43 mil lempiras, ella considera que fue motivante poder ayudar a esta familia que se encontraba en serios problemas producto de la criminalidad que azota a México, un país que antecede geográficamente a Estados Unidos, el destino que tenía Amílcar.

Asimismo, la joven destacó y aplaudió la solidaridad de la población de esa pequeña comunidad del occidente de Honduras, así como la colaboración del alcalde de la localidad, Santiago Benítez, por contribuir a causas de esta naturaleza.

El sueño americano no existe

Esta es la modesta vivienda donde vive Amílcar y su familia en aldea El Portillo, San Juan en el occidente de Honduras.

“Hubo personas que nos dieron un lempira o 50, como otras que nos proporcionaron 20 mil, fue una jornada que valió la pena, porque se logró la meta, aun cuando todo parecía muy difícil de poderse alcanzar”, relató.

Es así que, tras varios depósitos de dinero a cuentas bancarias en el exterior, la solidaridad de un pequeño grupo y la bondad de los pobladores de San Juan y alrededores, finalmente Amílcar, logró recuperar su libertad, ahora se encuentra con su familia, tratando de salir adelante, pero sin pensar en emigrar hacia Estados Unidos.

Una vez pagado el rescate, Amílcar cuenta que “nos sacaron de la casa y nos dijeron que ya nos podíamos ir, nosotros dedujimos que alguien había pagado, ellos nos dieron dinero para pagar el bus de retorno y nos dejaron cerca de la estación para regresarnos a Guatemala y luego a Honduras”, concluyó dejando claro que el mal llamado sueño americano no existe para él. 

Secuestros al alza en México

El cártel nueva generación, secuestró a Amílcar y nueve hondureños más en México.

Los migrantes que cruzan México saben que ese país es uno de los más afectados por el fenómeno de los secuestros, una realidad que se refleja en el informe de la ONG “Alto al Secuestro”. Esta actividad delictiva, se incrementó en un 40% en relación con las cifras del año anterior; pues en 2020, se registraron 110 casos frente a 154 a marzo de este 2021, indica el estudio.

El dato contrasta con las cifras oficiales mexicanas, de acuerdo con las cuales, los secuestros han disminuido un 37,4% en ese país. Sin embargo, se siguen reportando muchos hondureños secuestrados, maltratados y asesinados por carteles en México.

La tasa de secuestros por cada 100 mil habitantes refleja que los estados con mayor incidencia son: Veracruz, Morelos, Zacatecas, Quintana Roo, Colima, Tabasco, Estado de México, Ciudad de México, Tlaxcala, Tamaulipas y Guerrero, muchas de estas zonas son transitadas por miles de migrantes centroamericanos, así como de otras regiones.

Camino de muerte

Hace poco, a mediados de abril de este año, la hondureña Patricia Estrada, residente en Estados Unidos denunció que su hijo de 25 años, quien buscaba llegar de manera indocumentada al país norteamericano, había sido secuestrado en Nuevo Laredo, México y que por su liberación, le están exigiendo 10 mil dólares “no tengo esa cantidad”, dijo la madre a la prensa.

El pasado mes de marzo, dos hondureños que iban camino a Estados Unidos, fueron asesinados brutalmente por un grupo armado en Coatzacoalcos, Veracruz y recientemente otros dos jóvenes también perdieron la vida producto de la criminalidad en Estado de Tabasco, México.

Unos 2 mil migrantes han sido reportados como desaparecidos, según    la Federación Mexicana de Organismos Públicos de Derechos Humanos (FMOPDH).

La desaparición de personas es un tema pendiente para las autoridades en México, ya que desde 1964; unas 86 mil 663 personas no han sido localizadas; indican registros de la Secretaría de Gobernación (Segob). JP

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