Tegucigalpa – La cofundadora de la Coalición Ambiental de Honduras (COAH), Ana Velásquez, señaló que mientras la presidente Xiomara Castro se presentaba al mundo como un éxito en la conservación, en Honduras las comunidades se enfrentaban al gobierno para defender bosques y biodiversidad.
La bióloga afirmó que cuando el gobierno de Xiomara Castro asumió el poder, prometió un cambio profundo: proteger los bosques. “La realidad, sin embargo, ha sido opuesta. Durante su administración, la crisis ambiental se ha agudizado y profundizado, dejando un país en riesgo, comunidades vulnerables y organizaciones técnicas desgastadas”, aseguró.
Velásquez aseguró que el año 2024 se convirtió en uno de los peores en incendios forestales de la historia reciente de Honduras.
Según el Sistema de Información para la Gestión y Monitoreo Forestal (SIGMOF) del Instituto de Conservación Forestal (ICF), se reportaron 3 mil 170 incendios, lo que representa un incremento del 114.6 % en la última década, que consumieron más de 296 mil 789 hectáreas de bosque, según análisis de la COAH con datos del ICF y los anuarios estadísticos forestales.

“Estas cifras superan cualquier registro de los últimos cien años”, lamentó la especialista en vida silvestre al cuestionar los resultados de la Estrategia “Cero Deforestación al 2029”.
Velásquez dijo que la estrategia anunciada con fanfarria, apenas ha cumplido 5 de sus 18 acciones previstas (ASJ, 2025), dejando la mayoría de los compromisos críticos sin resultados concretos ni impacto tangible en los territorios.
“Mientras tanto, la fauna silvestre continúa abandonada y en riesgo. Los programas de protección o recuperación de especies en peligro prácticamente no existieron, como lo evidencia la situación de los zoológicos nacionales, Rossy Walther y Joya Grande, que carecen de planes efectivos de conservación y es evidente el deterioro”, cuestionó.
La especialista refirió que el ICF ha reconocido, además, un drástico aumento del tráfico ilegal de vida silvestre en zonas como Roatán en los últimos años y señaló que territorios clave como La Mosquitia y la Biosfera de Río Plátano siguen perdiendo cobertura y hábitat a un ritmo alarmante, mientras las comunidades locales denuncian la falta de respuesta efectiva del Gobierno frente a esta crisis ambiental.
“El tema de políticas públicas esenciales, incluidos planes de manejo y estrategias de conservación, nunca fue atendido de manera adecuada, como lo evidencian las comunidades de la Zona Sur del país y Cayos Cochinos, este último enfrentando amenazas de un reality que degrada los ecosistemas, sin que el Gobierno ofreciera respuesta alguna”, recriminó.

Dijo que la mora administrativa es otro factor crítico. Miles de expedientes ambientales permanecen sin atender, paralizando la gestión y favoreciendo la posible impunidad. “Trámites que deberían ser herramientas de control y protección se han convertido en instrumentos de corrupción y retraso”.
Recordó que Honduras no ha ratificado el Acuerdo de Escazú, dejando a la ciudadanía sin los mecanismos de transparencia y justicia ambiental que este instrumento garantiza.
Finalmente, Velásquez observó que las organizaciones civiles, técnicas y de investigación como la COAH han sufrido un desgaste histórico al hacer frente a la lucha por la conservación frente a una amenaza ambiental institucional. Y enfatizó que los proyectos dentro de áreas protegidas como Islas del Cisne, Mocorón, El Tablón y el tren interoceánico representan amenazas directas a ecosistemas frágiles y a territorios comunitarios.
“Al finalizar el gobierno de Castro deja una deuda ambiental monumental, resultado de negligencia, corrupción y descoordinación institucional. Su gestión se caracterizó por la improvisación, los discursos vacíos que profundizan la crisis ambiental del país y la mentira a la comunidad internacional respecto a la realidad ambiental de Honduras”, apuntó. VC







