Acechan a “El Diablo” y a su mano derecha, mientras 19 miembros del cártel guardan prisión 

Tegucigalpa (Proceso Digital)  – Una investigación desarrollada por la Dirección Policial de Investigaciones (DPI), a través de la Unidad Nacional Antisecuestros (UNAS), permitió documentar la estructura, operaciones y principales responsables del grupo delictivo organizado conocido como Cártel del Diablo, al que las autoridades consideran actualmente “operativamente debilitado”, aunque mantienen la búsqueda de sus principales cabecillas, a las que tienen cada vez más reducidas en su operatividad, informó a Proceso Digital una fuente que trabaja en la investigación.  

Se trata de los señalados oficialmente como principales cabecillas, al referirse a Esteban Gumercindo Ferrera Rodas, alias “El Diablo”, y Yonatan Levi Estrada Villanueva, alias “JT”, considerados los responsables de dirigir las operaciones criminales, coordinar el abastecimiento de armas, el tráfico de drogas y ordenar diversos hechos violentos atribuidos a la organización.

“El Diablo”,  que ha trasladado su “escondite” a las montañas entre Olancho y el norte de Francisco Morazán ha incluso  intentado vulnerar comunidades indígenas en la zona. Pese a su sagacidad, el cerco policial le estrecha su accionar significativamente, dijo la fuente.   

Gumercindo Ferrera Rodas, alias “El Diablo”.

Mientras que Estrada Villanueva, alias “JT”, es considerado operador cibernético y un peligroso brazo de “El Diablo”.  Él es considerado creador de contenidos y espacios en redes sociales para el cártel , que utiliza los mismos métodos de comunicación que sanguinarias organizaciones criminales mexicanas.

Las acciones investigativas y operativas ejecutadas durante varios meses han permitido la captura de 19 integrantes de la organización, quienes permanecen con medida de prisión preventiva por delitos como secuestro agravado, tráfico de drogas, extorsión, asociación para delinquir, tenencia ilegal de armas, entre otros.

La investigación establece que el grupo criminal mantenía operaciones principalmente en los municipios de Sulaco, Victoria y Yorito, en el departamento de Yoro, con presencia además en sectores de Orica, Marale, El Porvenir, San Ignacio, en Francisco Morazán, y San José del Potrero, Comayagua.

La fuente indicó que, el Cártel del Diablo posee una estructura jerárquica dividida en tres niveles: cabecillas, líderes operativos y miembros activos encargados de ejecutar asesinatos, secuestros, extorsiones, tráfico de drogas, robo con violencia, lavado de activos y otras actividades ilícitas.

Las autoridades identifican como principales cabecillas a Esteban Gumercindo Ferrera Rodas, alias “El Diablo”, y Yonatan Levi Estrada Villanueva, alias “JT”, considerados los responsables de dirigir las operaciones criminales, coordinar el abastecimiento de armas, el tráfico de drogas y ordenar diversos hechos violentos atribuidos a la organización.

Las investigaciones también permitieron establecer presuntos vínculos de varios integrantes con secuestros de alto impacto, homicidios, femicidios y atentados registrados en los últimos años en la zona norte y centro del país.

Entre abril y mayo de 2026, la DPI ejecutó una serie de operaciones que derivaron en la captura de varios de los principales operadores del grupo, incluidos presuntos encargados de la logística, sicarios, responsables de extorsiones y administradores financieros de la organización.

Capturan a hermano del líder del “Cartel del Diablo”

Como parte de esas acciones fueron detenidos, entre otros, Eduin Eraldo Palma Banegas, Carlos Daniel Palma Murillo, Modesto Murillo Gutiérrez, Jarol Alexander Rodríguez Hernández, José Luis Ferrera Rodas, Ruth Dalila Martínez Amaya, Leonel Mejía Cruz, María Ramona Ferrera Rodas y otros miembros señalados por distintos delitos.

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Durante las operaciones también fueron decomisadas armas de fuego de uso permitido y prohibido, municiones, drogas, explosivos, equipo utilizado por la organización e indumentaria con la que el grupo buscaba fortalecer su identidad criminal y ejercer control e intimidación mediante publicaciones en redes sociales.

El Ministerio de Seguridad atribuye estos resultados al trabajo de inteligencia e investigación desarrollado por la DPI, especialmente por la Unidad Nacional Antisecuestros, que permitió identificar la estructura interna del grupo, documentar la participación de sus integrantes en diversos hechos delictivos y sustentar los procesos judiciales contra los capturados.

Pese al debilitamiento de la organización, las autoridades continúan las acciones para capturar a Esteban Gumercindo Ferrera Rodas, quien mantiene órdenes de captura pendientes por secuestro agravado y tráfico de drogas, así como a Yonatan Levi Estrada Villanueva y otros integrantes que permanecen prófugos.

Un informe policial indica que la organización intenta reorganizarse mediante el reclutamiento de nuevos miembros; sin embargo, sostiene que la desarticulación de buena parte de su estructura operativa representa uno de los golpes más significativos propinados recientemente por la DPI contra grupos delictivos organizados que operan en el país.(PD).

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