Roma – En los Museos Capitolinos de Roma, hogar de los mármoles de la colección Albani desde hace casi tres siglos, irrumpen visitantes inesperados: las joyas de Cartier. La «maison» francesa cruza por primera vez el umbral del museo más antiguo del mundo para dialogar con Afrodita, Dioniso, Apolo o Heracles.
Un diálogo que se plasma en la exposición «Cartier y el mito en los Museos Capitolinos», abierta hasta el 15 de marzo de 2026 y que lleva la joyería al templo de la estatuaria clásica con oro, platino y piedras preciosas.
El director artístico italiano Dante Ferretti, ganador de tres premios Óscar, abre el recorrido con una proyección cinematográfica en la escalinata que guía al visitante a la exposición. Perfumes diseñados por Mathilde Laurent y una banda sonora completan la experiencia.
La muestra, que la institución define como «inmersiva», parece que será un éxito: solo en la primera semana ha recibido más de 10.400 visitantes, según datos del museo.
Pero más allá del montaje, el corazón de la exposición está en el diálogo de las joyas con el mito: desde Afrodita a Medusa, desde motivos geométricos pitagóricos hasta la sección áurea, pasando por reinterpretaciones de objetos venerados desde el siglo XVIII.
Cartier frente al mito, una historia larga y personal
Para Bianca Cappello, historiadora especializada en joyería y una de las comisarias de la muestra, la relación entre Cartier y el universo clásico es profunda y antigua.
«Roma era la ciudad ideal y los Museos Capitolinos, el cofre perfecto» para esta iniciativa, explica a EFE Capello quien añade que «sus esculturas inspiraron creaciones desde el siglo XVIII hasta hoy: Cartier supo escuchar ese lenguaje».
La «maison» incorporó el vocabulario clásico desde su nacimiento en 1847, influenciada por el auge de la arqueología, la colección Campana y figuras como el orfebre Alessandro Castellani.
El gran giro llegó en el siglo XX, cuando Louis Cartier y Jeanne Toussaint dieron una nueva fuerza a la estética clásica, «siempre reinterpretada de forma innovadora, nunca hay copia literal» recalca la curadora.
De Livia a Medusa: las piezas que cuentan historias
La muestra expone piezas históricas de la «Cartier Collection», creada en los años setenta, y compuesta actualmente por más de 3.500 piezas.
La tiara de espigas de trigo de Cartier se expone junto al busto de Livia-Ceres, cuyo tocado agrícola refleja un diseño moderno; un colgante inspirado en el mosaico de las «palomas de Plinio» recrea en piedras preciosas un motivo replicado durante siglos; y el collar de torque celta del Gálata Capitolino encuentra eco en los primeros diseños de Cartier, que transformó ese símbolo antiguo en lenguaje moderno.
Cappello destaca un collar «lavalier» del primer cuarto del siglo XX con una Medusa tallada en coral «peau d’ange», inspirada en la del Perseo del Belvedere, «una miniatura poderosa y delicada a la vez. La mujer que la llevaba mostraba cultura, fuerza interior y un gusto exquisito», asegura.
El vínculo entre joyas y esculturas
Eloísa Dodero, responsable del Servicio de Exposiciones del museo, subraya a EFE en una entrevista que el vínculo entre joyas y esculturas es más natural de lo que parece.
«Muchas estatuas antiguas llevaban joyas, algunas tenían elementos en bronce o incluso oro, otras pendientes reales hoy perdidos. El vínculo entre joyas modernas y esculturas antiguas habla de una continuidad en la manera de exaltar la belleza», explica.
Con esta exposición, dicen sus organizadores, Cartier quiere reivindicar que la Antigüedad no es solo historia para contemplar, sino que es una fuente de inspiración viva que sigue reinventándose. EFE








