Nueva York – El Black Friday llega este viernes a Estados Unidos en medio de una incertidumbre económica que hará que los consumidores sean más cautelosos este año y gasten un 4 % menos que en 2024, según estimaciones.
En busca de precios más bajos, el 82 % de los consumidores de EE.UU. tiene previsto comprar durante el Black Friday y el Cyber Monday, de acuerdo con una encuesta de la firma Deloitte publicada esta semana.
Por su parte, la Federación Nacional de Minoristas estima que 187 millones de personas comprarán este fin de semana, contando desde ayer (Día de Acción de Gracias) hasta el Cyber Monday.
No obstante, el contexto económico actual, marcado por aranceles y una persistente inflación, preocupa a los consumidores, y el 57 % de los encuestados por Deloitte espera que la economía se debilite en los próximos seis meses.
Este temor se refleja en que los compradores planean gastar de media 622 dólares entre el 27 de noviembre y el 1 de diciembre, un 4 % menos que en el mismo periodo del año anterior, según la entidad.
Aranceles y estrategias de empresas
En el plano corporativo, los comercios minoristas se han visto especialmente afectados por los aranceles que el presidente estadounidense, Donald Trump, impuso a China, muchos de los cuales siguen vigentes, aunque algunos han sido suspendidos temporalmente o cuentan con excepciones según el tipo de producto.
Muchas pequeñas empresas recurren a fabricantes chinos debido a su rentabilidad y capacidad de producción a gran escala, explica DCL Logistics en una nota.
Es el caso de Loftie, una marca que fabrica despertadores inteligentes y lámparas en China. Matt Hasset, director ejecutivo de la empresa, cuenta a EFE que a principios de año se vio obligado a detener la producción «porque no tenía sentido trasladar el inventario cuando los aranceles eran tan altos como el 180 %».
«Nos hemos centrado en desviar nuestras ventas fuera de Estados Unidos», apunta.
Según DCL Logistics, entre los artículos más perjudicados por los gravámenes a China se encuentran los productos electrónicos, la ropa y el calzado y los artículos del hogar.
De cara al Black Friday, los aranceles de Trump «han afectado más a las pequeñas empresas que a los grandes minoristas» porque estos últimos «se abastecieron con antelación», explica a EFE Arora Punit, profesora asociada de Economía en la Universidad de la Ciudad de Nueva York.
Punit subraya que, para afrontar este contexto económico, la mayoría de compañías está recurriendo a la conocida como “inflación de precios”, que consiste en reducir el tamaño o la cantidad de los productos sin modificar el importe que paga el consumidor.
Un Black Friday que ha perdido significado
Mientras la incertidumbre económica se apodera de consumidores y empresas, el Black Friday ha ido perdiendo con el paso de los años su significado original.
A finales de los 80, los comerciantes empezaron a usar este término para referirse a un impulso positivo en las ventas minoristas después de haber operado durante todo el año con pérdidas.
Sin embargo, para muchas empresas actuales, este día «ha perdido importancia debido a la presión del Cyber Monday», ya que las rebajas «duran más tiempo, hasta una semana o incluso más en algunos casos», apunta Punit.
La importancia del Black Friday también varía según la compañía: para algunas representa una parte significativa de sus ventas anuales, mientras que otras dependen menos de estas jornadas, agrega la profesora.
El papel de las redes sociales y la IA
Internet también ha transformado el Black Friday, pues si antes era común ver largas filas de gente esperando para entrar en tiendas abarrotadas, ahora las compras se realizan mayoritariamente en línea.
Esta tendencia se ha visto reflejada este año durante el Día de Acción de Gracias, celebrado ayer, cuando los consumidores de EE.UU. gastaron 6.400 millones de dólares en compras en línea, un 5,3 % más en términos interanuales, según datos preliminares de la firma Adobe Analytics.
El panorama también ha cambiado debido a la inteligencia artificial (IA) y las redes sociales: Deloitte apunta que es más probable que los jóvenes recurran a ‘influencers’ (74 %) y a la IA (43 %) para inspirarse y descubrir productos en estas fechas.
Según la consultora, de entre todos los consumidores, el 33 % planea usar IA generativa esta temporada navideña, más del doble que en 2024.
Algunas empresas aprovechan esta oportunidad y, desde esta semana, ChatGPT de OpenAI puede generar guías de compra personalizadas según las preferencias del usuario con la información de los sitios web de los propios vendedores. EFE
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