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Nuevas y viejas rutas del narco



Nuevas y viejas rutas del narco
Autor del artículo: Especial Proceso Digital

Tegucigalpa.- Los últimos golpes a la narcoactividad efectuado por las autoridades hondureñas, en especial por el Ministerio Público, develan el mantenimiento y opulencia en que continúan desenvolviéndose viejas rutas como la de occidente, los pequeños emporios en los llamados ex territorios cachiro y las nuevas rutas que se desplazan hacia el sur del país como parte de una nueva estrategia del narcotráfico hacia el Pacífico de Centroamérica.

Las secuelas de viejos y potentes grupos de transportistas de droga como el clan de los Valle Valle y Los Cachiros, siguen vigentes, unas operando como tal con sus relevos generacionales y otras desperdigadas en pequeños rescoldos dispuestos a recomponer viejos imperios y conexiones con sus socios del Caribe colombiano o los vínculos con los carteles mexicanos.

El occidente hondureño sigue siendo un territorio de disputa y reacomodos. Ahí el llamado cartel de los Valle Valle, sigue operando con sus relevos generacionales. La segunda generación ha empezado a recomponer lo dejado por los hermanos Luis Alonso y Miguel Arnulfo Valle Valle, últimos que fueron extraditados a Estados Unidos y han confesado ante un tribunal sus delitos de narcotráfico y las conexiones con personajes de la política y la estructura gubernamental en Honduras desde hace varios años.

En sus testimonios ante los tribunales, los hermanos Valle Valle habrían logrado reducción de penas en sus condenas a cambio de una colaboración eficaz, al grado que una gran parte de sus testimonios son fragmentos que han sido clasificados por la justicia y entrado en la figura de reserva por seguridad nacional.

De la versión pública de su relato que ha salido en los medios de comunicación, los hermanos Valle Valle han confesado que en sus operaciones para el trasiego de droga de sur a Norteamérica participaron desde autoridades policiales, algunas ya en tribunales de Estados Unidos, nexos políticos y hasta integrantes de las Fuerzas Armadas para custodiar la droga en alta mar, último que ha sido negado por los militares hondureños.

Se estima que Los Valle introducían mensualmente más de diez toneladas de cocaína a EEUU.

Reactivan operaciones

Los Valle Valle son un grupo de transportista de droga que sigue en el negocio en el occidente del país y sus conexiones han estado vinculadas a carteles de la droga mexicanos y colombianos. Dentro de los mexicanos destaca  el cartel de Sinaloa que lideró en su momento Joaquín “el Chapo” Guzmán.

Digna Valle, una de las hermanas del cartel de los Valle Valle, fue sentenciada en Estados Unidos y ya se encuentra en libertad tras cumplir parte de su pena, trascendió. Valle era considerada una de las administradoras del cartel de Sinaloa en Centroamérica y se cree que la reducción de pena fue a cambio de información privilegiada que habría proporcionado a las autoridades federales estadounidense.

Las operaciones del cartel de los Valle Valle, sin sus máximos líderes, fue reflejado recientemente en el marco de la operación Alicanto II, efectuada por las autoridades del Ministerio Público, al desestructurar una banda denominada “Los Kristoff”, compuesta por varios hermanos, que operaban en el Caribe hondureño.

Los hermanos Kristoff, según se informó, estos pertenecen a una estructura criminal que apoya al transporte de droga y al lavado de activos.

La captura de los hermanos Kristoff, que habían dividido sus operaciones de presunto blanqueo de capitales y de droga en regiones claves como La Ceiba, Tocoa y el departamento de Cortés, fue un golpe a los Valle Valle, pues se presume eran sus socios en el trasiego de droga procedente de Colombia.

La banda de los Kristoff  integrada por Nicolás de Jesús Kristoff Urbina y Luis Miguel Kristoff Urbina, entre otros, operaban en los departamentos de Gracias a Dios, Atlántida, Colón, Cortés, Yoro, Santa Bárbara y Copán, era uno de los brazos de transportistas que trabajaba de la mano con los Valle Valle, según las autoridades.

Les fueron incautados numerosos bienes muebles e inmuebles, entre viviendas, sociedades mercantiles, embarcaciones, 30 vehículos y varios negocios. La banda de los Kristoff tenía en Colombia uno de sus socios de narcotráfico, los cuales fueron desmantelados el año pasado por las autoridades colombianas que alertaron a sus pares hondureñas y se inició el rastreo y seguimiento a este grupo criminal.

La banda de los KristoffLa banda de los Kristoff se les supone responsables de los delitos de lavado de activos y tráfico ilícito de drogas agravado en perjuicio de la economía y de la salud de la población del Estado de Honduras.

Las huellas cachiro

Los Kristoff en Honduras se encargaban de la logística para mover la droga desde el Caribe hasta la zona de occidente donde entregaban la mercancía al grupo de transportistas de droga de los Valle Valle, quien la movía a México y de ahí a Estados Unidos. Junto a la droga se encargaban también del blanqueo de capitales, según las acusaciones hechas por el Ministerio Público.

Pero no solo los Kristoff operaban desde el atlántico hasta el occidente hondureño, también se encontraba operando en esa zona, especialmente en la región de Santa Rosa de Copán, el empresario hondureño Joaquín Meléndez Bonilla, ligado al desarticulado cartel de Los Cachiros, que operó por más de dos décadas desde la región de Tocoa, en Colón, expandiendo un imperio que poco a poco empieza a conocerse a medida que avanzan los operativos antidroga del Ministerio Público.

Allanan viviendas de empresario copaneco Joaquín Meléndez acusado de lavado de activos considerado testaferro de Los Cachiros.

El empresario Joaquín Meléndez—prófugo de la justicia—montó desde hace más de ocho años negocios comerciales en la zona y se construyó, como pocos, una especie de palacio al norte de la ciudad de Santa Rosa de Copán, valorado en más de 30 millones de lempiras.

La fiscalía asegura que Meléndez efectuaba desde su negocio conocido como “El Zapatazo”, operaciones de lavado de activos y se le consideraba un testaferro de Los Cachiros.

Meléndez, un empresario de bajo perfil, llegó a Santa Rosa de Copán, procedente del departamento de Lempira, de donde es oriundo, según los lugareños, y poco a poco montó sus negocios y su imperio fue floreciendo y de acuerdo a las autoridades fiscales, en la operación en su contra se incautaron varios bienes y un promedio de 3.5 millones de lempiras.

Del negocio del abigeato y la venta de marihuana, el cartel de Los Cachiros construyó a lo largo de dos décadas en Honduras una estrategia de penetración del Estado

La ruta del Pacífico

El cartel de Los Cachiros, a diferencia del de los Valle Valle, no dejó relevos generacionales evidentes, eran una familia bastante cerrada y en las negociaciones de sus líderes-Devis y Javier Rivera Maradiaga—estos negociaron sacar a sus familiares más cercanos del país para evitar ser parte de una cacería y luchas territoriales de control que siempre precede a la desarticulación de una estructura criminal.

En la llamada lucha antidroga, las autoridades hondureñas y estadounidenses han detectado que no solo las viejas rutas del narcotráfico—Caribe, atlántico y occidente—hondureño siguen operando, sino que también ahora se han desplazado hacia el sur del país, en especial Nacaome y Choluteca, en vista que gran parte de las redes de narcotráfico transnacional se están desplazando hacia la zona del Pacífico.

En el caso de Honduras, el Pacífico hondureño es clave por los puntos ciegos en sus fronteras que puede permitir el trasiego de droga hacia El Salvador y de éste hacia Guatemala, además de las ventajas que les puede representar el Golfo de Fonseca. Poca autoridad, muchos pasos ciegos y también mucha pobreza en la zona, son condiciones propicias para las operaciones del narcotráfico, que entre sus objetivos se encuentra también el lograr legitimidad social con proyección social.

Así, los palacios o mansiones seguirán floreciendo en el occidente hondureño, los otros pequeños reinados podrán ser descubiertos y desmantelados en los territorios ex Cachiros, pero en el sur de Honduras, si las políticas antidroga no son efectivas y se aplican a tiempo, otro emporio hará sentir su peso con conexiones fortalecidas en la otra franja que compone el Triángulo Norte de Centroamérica: la frontera del Pacífico.


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