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Vida después de la muerte



Otto Martin Wolf 2015Por: Otto Martín Wolf

Sin duda el más grande misterio de todos los tiempos: qué hay después de la muerte?

En algunos lugares, como India, hay quienes creen en la reencarnación y que la muerte es sólo un paso más en un proceso que incluye muchas vidas en busca de “la perfección del espíritu”. Suena muy lindo pero, hasta la fecha, nunca se ha podido comprobar que alguien haya reencarnado.  Ni siquiera se sabe a cabalidad qué es o si existe una cosa llamada el espíritu. (Es lo mismo que el alma?)

Que conste, en ningún manicomio de categoría falta  gente que se cree Napoleón, Cleopatra y hasta Jesucristo, pero nada que ver.

Hay algunos que están seguros que después de la muerte hay otra vida, que los “buenos van al cielo y los malos al infierno”. En mi opinión son tan ilusos como los de la reencarnación.

Hay otros que dicen haber estado muertos y que ven una luz y otras cosas. En mi opinión nunca estuvieron muertos porque los muertos no resucitan. Perder el conocimiento durante cinco  minutos no es nada.

La única manera en que yo creería en la resurrección es que se aparezca alguien que ha estado muerto cinco años -o cinco meses- pero no cinco minutos, eso se llama desmayo y lo que “ven” se llaman alucinaciones.

Dónde queda el cielo?

Ahora, con los modernos instrumentos de exploración espacial, que escudriñan a la perfección y con todo detalle el cosmos, nadie ha podido ver el cielo, por lo tanto no queda “arriba”, donde nos lo han pintado siempre.  

Y el infierno mucho menos, excepto el que se siente cuando llegan los de la SAR a revisar los libros o cuando la suegra se mete en lo que no…

La verdad es que nadie sabe qué hay después de la muerte, como tampoco nadie sabe dónde estábamos antes de ser concebidos.

A propósito, antes de que el óvulo reciba al espermatozoide, existía el alma de la criatura o ésta se forma en el momento de la concepción?

El alma, entonces, es de fabricación sexual?

Los que creen en cosas mágicas,  por muy fanáticos que sean de su religión, deberían de hacerse preguntas como esas, sin miedo a descubrir la verdad, aunque ésta no sea lo que le han inyectado en la mente desde niño.

Los egipcios creían que si embalsamaban a sus muertos los preparaban para la otra vida. Todas esas momias sólo sirvieron como base para películas de miedo y para enriquecer a los sacerdotes embalsamadores, no muy diferente a los sacerdotes, pastores y apóstoles actuales, dedicados a explotar las creencias de la gente, el miedo a la muerte y el convencimiento egoísta de que tenemos una cosa llamada “alma”, que es inmortal.

De plano, no creo que haya nada después de la muerte, ni cielo ni infierno ni nada.

Como tampoco existen cielo o infierno para los animales y vegetales que comparten con nosotros el planeta. Tampoco ellos tienen alma, al igual que nosotros sólo son criaturas vivas y nada más.

Es bonito pensar o creer que tenemos una parte de nosotros que es inmortal y que recibe un premio al final de la vida; pero no es así por más que lo deseemos o que nos lo traten de vender los mercaderes de la religión.

No hay vida después de la muerte y mucho menos premio o castigo;

sólo un enorme, gigantesco y eterno misterio que sólo la ciencia ha podido resolver: nada, no hay nada.

Y claro, millones de vividores que, en nombre de su dios, venden el mejor producto jamás diseñado: un lugar que nadie ha visto al que se llega si se paga bien y del que - en todo caso-  nadie regresa para reclamar su dinero de vuelta.

Una última pregunta: Cuál es el propósito de la vida?

Respuesta: Reproducirnos para conservar la especie y pasarla bien mientras tanto.

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