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Padres light, la nueva generación de padres



Isis RomeroPor. Lic. Issis Romero
Psicóloga clínica, sexóloga, 
terapeuta de pareja y familia.

En la escuela se enseña, en la casa se educa, podría sonar una frase bastante trillada, pero es tan necesario que todos los que somos madres y padres de familia no solo la introyectamos como nuestra y empecemos a ponerla en práctica en la familia, sino que comprendamos la profundidad del mensaje, hoy en día abundan quienes delegan la total y absoluta formación de sus hijos a las escuelas o colegios donde estudian sus pequeños, quedando el padre y madre de familia únicamente a cargo de ser proveedor y no formador de los mismos.

Queremos prácticamente bajarles el mundo y de ser posible crear para nuestros angelitos cajas de cristal donde podamos depositarlos para evitarles cualquier sufrimiento o inconveniente en el proceso de crecimiento tan normal y necesario para ellos, haciéndolos creer pequeños dioses merecedores de todo lo que anhelan sin el menor esfuerzo, los amamos “tanto” que no somos conscientes que ese tipo de amor los anula como personas, destruye su autoestima, distorsiona su personalidad.

A menudo vemos padres que llevan la mochila al niño hasta la puerta del colegio, padres que piden que no se premie a los mejores de la clase porque los demás pueden traumatizarse, padres que le hacen las tareas a los niños porque están cansados de su jornada escolar, padres que piden que no se les reprenda o se les llame la atención de manera enérgica por que el niño es muy sensible y eso puede herir su susceptibilidad, que acaso no son conscientes del daño que se le hace al menor al intentar resolver todo por él? no son realmente conscientes de que están creando un niño débil, malcriado, falta de carácter, o en su defecto altanero, sin mecanismos de defensa para enfrentar adecuadamente cualquier adversidad que se les presente.

Olvidamos que los rasgos del carácter son esas cualidades que nos engrandecen como personas: la resistencia, la empatía, la habilidad para trabajar con otros, enseñar humildad mientras se disfruta del éxito y capacidad de recuperación en el fracaso y es que cuando los padres no quieren que sus hijos pasen las dificultades que pasaron ellos, la paternidad se vuelve más cómoda, más light, alimentamos frases como “quiero ser el mejor amigo de mis hijos” pero no hay nada más errado que eso, en las primeras etapas de la infancia, la pubertad y la adolescencia nuestros hijos requieren de PADRES Y MADRES DE FAMILIA, formadores y educadores, que amen, pero que también pongan limites, que ejerzan disciplina, que eduquen en modales, que inculquen valores y principios morales que sean guía para los pequeños en su actuar y en su esencia humana.

La amistad con nuestros hijos se dará cuando ya sean adultos formados, mientras tanto tu deber como padre es corregir y comprender que el menor es como una bolita de plastilina que tomara la forma que tu como formador quiera darle. El punto es comprender que debemos crear el equilibrio entre disciplina y permisividad que un niño requiere para crecer sanamente.

Los padres exageradamente permisivos o denominados “Light” son presa fácil del chantaje emocional, a los que se les falta al respeto frecuentemente y ven tal acción como una conducta inocente del niño pues según ellos esta pequeño y no entiende lo que hace o justifican todo bajo la premisa de que el comportamiento corresponde a su edad, no pueden soportar que sus hijos se molesten con ellos, por eso les cuesta mucho trabajo poner límites y decir que no.

El problema es que sus hijos se dan cuenta de esto desde muy pequeños, y aprenden a utilizar su enojo como una herramienta muy efectiva de chantaje. Conforme el niño va creciendo, aprende a refinar esta conducta y está a la caza de cualquier cosa que pueda generarles culpa a sus padres, para usarla como argumento en su contra siempre que se le niegue algo.

El menor siempre tiene el control, y lo lamentable de esto es que los estamos incapacitando para que ellos aprendan a desarrollar mecanismos de afrontamiento sanos que les abra puertas en su andar por la vida, porque aunque nos duela aceptar no siempre estaremos al lado de ellos para limpiar los obstáculos que se les presenten o para lograr que los demás los acepten, respeten y quieran como nosotros a ellos, esas son virtudes que tus hijos deberán desarrollar y ganarse, cosa que ante este tipo de paternidad es cada vez más difícil lograrlo.

Ahora comprendes porque esta generación de niños y jóvenes a veces insensible, indiferente a lo que sucede a su alrededor, groseros, etcétera, pues estamos siendo padres demasiado permisivos, tolerantes y sobreprotectores porque estamos criando con culpa, con miedo y compensamos nuestra falta de tiempo con cosas materiales o con actitudes que lejos de impulsar a nuestros hijos para ser mejores personas, detenemos o alteramos el proceso.

Todavía estamos a tiempo de retomar el control de ellos, comprendamos que la familia es la base de la sociedad y que son los padres y madres los encargados de lograr seres humanos útiles a la sociedad. ¿Qué tipo de persona estas entregando tu a la sociedad?

Lic. Issis Romero
Honducare 2203-0635
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