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Cultura democrática de derechos humanos en Honduras



H. Roberto Herrera Cáceres
Comisionado Nacional de los Derechos Humanos

En nuestra Constitución de la República, el artículo 59 es el más importante para la vida de todas y todos los habitantes, porque de su cumplimiento depende nuestro bienestar y prosperidad.

Ese artículo constitucional dispone, en su parte inicial, lo siguiente “La persona humana es el fin supremo de la sociedad y del Estado. Todos tienen la obligación de respetarla y protegerla. La dignidad del ser humano es inviolable…”. El Estado de Honduras debe cumplir ese fin supremo, asegurando a sus habitantes el goce de la justicia, la libertad, la cultura y el bienestar, tal como lo ordena el artículo 1 de nuestra Carta Fundamental.

Ello evidencia que, como República libre, democrática e independiente, es necesario que nuestro Estado y sociedad se legitimen, día a día, poniendo todos sus recursos y capacidades al servicio equitativo de los habitantes. A ello responde la necesaria orientación hacia la cultura democrática y la educación en derechos humanos para el pleno desarrollo de la personalidad humana y la capacitación de todas las personas en su participación efectiva en una sociedad libre, pacifica, inclusiva y solidaria, en la cual todas y todos comprendamos que la dignidad de la persona humana es la fuente de donde proceden sus derechos humanos y que estos deben siempre ser protegidos, respetados y promovidos.

Está reconocido que la cultura democrática y la educación en los derechos humanos es esencial, como proceso para la realización de todos los derechos y las libertades fundamentales de las personas, pues contribuye significativamente a promover la igualdad; capacitar para ejercer todos los demás derechos humanos; prevenir los conflictos y las violaciones a los derechos humanos; y fomentar la participación democrática en los asuntos públicos.

Todo con el fin de asegurar vida digna y seguridad humana en nuestros municipios a todos los hondureños y hondureñas, así como a los extranjeros que residan en nuestro país o se encuentren temporalmente en nuestro territorio. Se trata de construir solidariamente el bienestar en comunidades en las cuales se valore y respete a los seres humanos, sin discriminación.

De ahí se desprende la importancia de la cultura y la educación como instrumento para que cada persona, desde su niñez y a lo largo de las diferentes etapas de su vida, pueda reconocer y fortalecer progresivamente el sentido de su dignidad individual, respetar la de los demás, así como la de su comunidad local y nacional.

Me permito volver al artículo 59 de la Constitución de la República, cuya parte inicial ya compartimos, y recordar ahora su parte final, en la cual se declara lo siguiente: “Para garantizar los derechos y libertades reconocidos en esta Constitución, créase la institución del Comisionado Nacional de los Derechos Humanos…”

Por lo anterior, el Plan de Acción de la institución CONADEH “Vanguardia de la Dignidad Humana” 2014 – 2020 (cuyo objetivo general es garantizar el respeto, la protección y promoción de la dignidad humana de todos los habitantes y migrantes) tiene como primera línea estratégica, la de promover la cultura democrática y educación en derechos humanos, así como su práctica cotidiana en las comunidades municipales y en el ámbito nacional.

El CONADEH como institución estatal debe velar por el cumplimiento, por parte del Estado de Honduras, de su responsabilidad de fortalecer, sostenida y durablemente, al sistema educativo nacional, con ese componente social vital o fundamental que constituye la teoría y práctica de la protección, respeto y promoción de la dignidad humana. En esa dirección, estamos velando por la aplicación de la recomendación del Programa Mundial de las Naciones Unidas para la Educación en Derechos Humanos ( aprobado por la Asamblea de la ONU en su Resolución 59/113 de 10/12/2004), para fortalecer las capacidades de las personas de todas las edades como agentes de cambio hacia condiciones que aseguren su desarrollo personal y el desarrollo sostenible de su comunidad local y nacional, con la realización efectiva de los derechos humanos para todas y todos los habitantes.

De ahí, la recomendación perseverante del CONADEH, desde el 2014, al Gobierno de la República, sobre la inclusión de la Educación en Derechos Humanos en la malla curricular de las escuelas y colegios del país. Hoy es de reconocer la aceptación gubernamental de esas recomendaciones, por medio de la Secretaría de Estado en el Despacho de Educación, habiéndose avanzado con la cooperación de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) en la preparación del anteproyecto de Plan Nacional y la política respectiva.

En nuestro reciente Informe Nacional se incluye mi recomendación al Estado de aprobar el Plan Nacional de Educación en Derechos Humanos y adoptar la política pública que incluya la cultura democrática y educación en derechos humanos a lo largo de toda la vida, en especial, en el currículo nacional de la educación pre básica, básica y media de las escuelas y colegios del país; y de lograr también la inclusión correspondiente en la enseñanza superior y en los programas de capacitación y formación en cultura democrática y educación en derechos humanos para maestros y educadores.

En reciente reunión con el Rector de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), doctor Francisco Herrera, le planteé la necesidad impostergable de incluir la educación y cultura democrática en derechos humanos en el nivel superior. Dicha educación debe evidenciar un enfoque holístico de la enseñanza y el aprendizaje que refleje los valores y derechos humanos, en todo el sistema de enseñanza superior. La UNAH lo ve positivamente para una educación superior de calidad.

En nuestro Informe Anual 2018, sobre la situación de los derechos humanos, también recomendé la necesidad de revalorizar instituciones sociales como la familia y la escuela e integrar toda la educación nacional en un sistema coherente de calidad con enfoque de cultura democrática y derechos humanos, para contribuir ciertamente al mejoramiento de la vida de las personas y al desarrollo sostenible de Honduras.

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