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Políticas antiinmigrantes y “zetas”, agudizan calvario de migrantes hondureños



Tegucigalpa - “Cada semana envían cientos de deportados centroamericanos…la cosa está cada vez más difícil” … narra decepcionado uno de los 120 hondureños que llegaron al aeropuerto Toncontín en uno de los vuelos especiales enviados por el gobierno estadounidense y conocido como “el avión blanco”, un aparato parecido a un tiburón por sus líneas y quizás por su objetivo.
 

Los que llegan en el vuelo son parte de los cerca de 2 mil deportados que en lo que va del año han llegado de Estados Unidos. La cifra es considera por los expertos como alarmante.


Solo en enero, el Servicio de Inmigración de los Estados Unidos deportó en enero pasado unos 1.343 hondureños indocumentados, según cifras del Centro de Atención al Migrante Retornado (CAMR), en Tegucigalpa.


La directora del CAMR, Valdette Willeman, dijo que de los deportados en enero, el 98 por ciento son hombres y el resto mujeres.

Los 1.343 hondureños repatriados llegaron en seis vuelos del Servicio de Inmigración de los Estados Unidos, indicó Willeman, quien recordó que la mayoría de los inmigrantes hondureños que por miles abandonan el país cada año, exponiendo su vida en el trayecto, lo hacen en busca de un trabajo en la nación del norte.

Willeman, una religiosa brasileña de la orden scalabriniana cuya labor en el país asciende a seis años de servicio, expresó que el 98% de los retornados son adultos en un rango no mayor a los 35 años de edad de estos, una cifra significativa son varones menores de edad, a los cuales se les brinda alimentación y asistencia especializada para impedir que se dediquen a trabajos ilícitos.


Algunas son mujeres o madres solteras que se aventuran a otros destinos en busca de mejores oportunidades para ellas y sus familias. #


#Abuelas jefas de familia, tocadas por la pobreza una y otra vez



Estas mujeres en general dejan sus hijos al cuidado de sus madres (abuelas de sus hijos) quienes por un tiempo indefinido, que muchísimas veces es de años o por siempre, vuelven a criar a generaciones enteras.


Ellas forman parte de las abuelas jefas de familia, una modalidad que poco a poco va tomando mayor vigor en un país donde las mujeres mayores vuelven a enfrentar un roll que les ubica ante los desafíos de una sociedad donde la limitación de oportunidades les toca sus vidas una y otra vez.



Ángela María Licona es el ejemplo de una abuela cuidadosa con sus pequeñas nietas de 8 y 9 años de edad; y nos dice asistirlas en todo momento y mantener la comunicación a distancia con su hija. Conversa con Proceso Digital y nos manifiesta que aún recuerda como si fuera ayer, el día que “los zetas” le llamaron por teléfono ordenándole pagar el rescate de su hija para “pasarla al otro lado con vida”.


#Los Zetas el talón de Aquiles para los que cruzan México

“Los Zetas”, una banda del crimen organizado que opera en México y se ha extendido a Centroamérica, es también parte de las pesadillas que ahora desafían a los que buscan llegar al norte de América y que en su travesía por México dejan sus vidas, son sometidos a vejaciones, integrados forzadamente a bandas criminales, prostitución y un sinfín de violaciones a su más intima dignidad.



No hace un año cuando este país centroamericano se estremeció al recibir docenas de cuerpos de hondureños que fueron masacrados en México.

Las víctimas de la masacre de Tamaulipas llegaron a Tegucigalpa en ataúdes sellados. Eran hombres y mujeres jóvenes que fueron recibidos como héroes, con todas las honras de Estado. Paradójicamente nadie supo cuando se marcharon y cuantos más abandonaban Honduras en esos preciosos instantes. Mario Canahuatti, el canciller hondureño, elegante, mustio y ceremonioso, entregó sus cuerpos a las familias y les brindó atenciones en medio de un despliegue periodístico de grandes magnitudes.



#Niños andantes desafían las fronteras



Cifras oficiales de la Organización Internacional para las Migraciones, OIM, revelan que en el año 2010 más de mil niños hondureños fueron deportados de Estados Unidos y México. Muchos de ellos huyendo de situaciones peligrosas, tras sus progenitores o en busca de mejores oportunidades de supervivencia y contribuir con sus familias.


Para el caso, el estudio 2010 de la OIM-México denominado “Niños, Niñas y Adolescentes Migrantes Centroamericanos en Poblaciones del Sur de México”, refleja testimonios de menores hondureños que trabajan en granjas, como empleados domésticos o vendedores ambulantes, dejando al descubierto numerosas situaciones de abusos físicos, verbales y de explotación a los que son sometidos.


El informe indica que sólo en el año 2009, 561 niños hondureños fueron atendidos en el albergue temporal para menores “Viva México”. Se trata de pequeños que fueron interceptados por agentes migratorios en la frontera de México hacia Estados Unidos, para reunirse con uno o ambos progenitores; o lo que es peor en busca de trabajo que les permita enviar dinero a sus madres o hermanos en sus ciudades de origen.


La Secretaría de Relaciones Exteriores de Honduras dispone de políticas para la protección al migrante hondureño y su familia, pero la asistencia es insuficiente o tardía. Las víctimas o sus familias denuncian constantemente la falta de una atención efectiva por parte de los órganos de gobierno.


La cancillería cuenta con un fondo de asistencia que cubre hasta un 100% de gastos de repatriación en caso de fallecimiento; instancia legal en México a víctimas por delito (hombres de 20 a 30 años de edad) y el programa de Migración Laboral Temporal suscrito junto a la Secretaría de Trabajo y Seguridad Social y la OIM.


En el caso de los Centros de Atención al Migrante Retornado ubicados en Tegucigalpa y la zona norte desde Agosto 2010 cuentan, según Sor Willeman, con presupuesto asignado para brindar mayores oportunidades a los hondureños que retornan sin ninguna posibilidad de subsistencia y propensos a delinquir. Se estima que la inversión será escasamente de un millón de lempiras.



#Ellos, los peregrinos sin destino


El “avión blanco” trae en uno de sus vuelos a Carlos García, él tiene 26 años de edad; vivió 9 años en Nueva York. Su trabajo era diariamente la mecánica de autos. Afirma que su entrega fue voluntaria, luego que la policía al que calificó de “racista” lo detuviera tras chocar su vehículo con el de un americano para posteriormente ponerlo a la orden de los tribunales del condado; tiene deseos de regresar pero por la vía legal aunque no sabe con acierto cuándo será ese día.


Víctor Linares es originario de Cortés; vivía en Missouri, con su pareja y la hija de ambos. Deportado y llevado a prisión desde hace un mes, narra como una pesadilla el momento de su detención: “nos enchachan de manos y pies sin dejarnos dormir” cuya dieta, asegura, es a base de arroz y frijoles sin sal “y el sándwich tradicional de jamón y mantequilla que nunca les falta”. Asegura desistir en el camino de retorno.



Así Proceso Digital conversó con docenas de repatriados, algunos expresaron palabras breves, parcos en su hablar otros se refierieron a sus trabajos temporales en la construcción, la jardinería, oficios domésticos, el campo, en mecánica automotriz o mantenimiento en general, cuyo salario diario por hora superaba los 10 dólares en compañías americanas o industrias independientes.


No faltaron quienes dijeron dedicarse a la enfermería, vigilancia o cuidados de ancianos; laboran para servicios de carga, hospedaje y restaurantes, mantenimiento y reparación o avicultura.


Sobre su detención, explicaron razones varias. No faltó quien dijo ser detenido por haberse cruzado la autopista con semáforo en rojo, , accidentes automovilísticos o sorprendidos por Migración en sus viviendas, en puntos de reunión de trabajares temporales, en restaurantes y parques.


A su regreso, víctimas, según declaraciones de ellos mismos, de toda clase de insultos, vituperios, “pésima alimentación”, maltrato psicológico y físico y la condición por escrito de no volver nunca más a ‘territorio ajeno’.


Cuando concluyeron su registro en las oficinas del aeropuerto. Llegó entre ellos la hora de despedirse; los abrazos y los apretones de mano no se hicieron esperar; viajan solos o en compañía de amigos o familiares.


Iban rumbo a su lugar de origen: unos hacia el sur del país (Choluteca, Valle), otros a oriente (El Paraíso), la costa norte y occidente (Choloma, Yoro, Cortés, Ocotepeque e Intibucá) parecían conocerse de toda la vida. Se separaron y cada uno de nuevo debía prepararse para enfrentar los retos de un país donde el desempleo supera el 40 por ciento de la Población Económicamente Activa y la pobreza toca a por lo menos 70 por ciento de la población.



#Leyes antiinmigrantes les colocan ante nuevos destinos


Estos peregrinos de la vida han ampliado sus rutas debido a las fuertes medidas antiinmigrantes que les sacuden en los Estados Unidos así como en su travesía por llegar a ese país.


Van a nuevos países con la firme idea de concretar sus aspiraciones salariales ahora en naciones como Canadá,%26nbsp;España, Italia, Alemania e inclusive Noruega, con la diferencia que en Europa muchos logran vivir con visa de trabajo temporal.



Europa también ha iniciado la puesta en vigencia de normas antiinmigrantes pero aún así los hondureños están viajando por millares a Cataluña y Madrid así como a regiones de Italia.


Arriba


#Los migrantes en cifras

En 2010 Honduras registró unos 46.000 hondureños deportados de EE.UU. y México, por vía aérea y terrestre.

De los 46.000 deportados, 22.861 vivían de manera ilegal en los Estados Unidos, mientras que el resto residían en México, según el CAMR.

La Secretaría de Relaciones Exteriores calcula que un millón de hondureños viven en EE.UU. entre residentes legales e indocumentados.

Los inmigrantes hondureños que viven en los Estados Unidos enviaron en 2010 a su país remesas familiares por unos 2.300 millones de dólares, que representaron el 25 por ciento del producto interno bruto (PIB) de Honduras.


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