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La vida placentera de hija de “El Señor” del cartel de Cali



Imagen de María Fernanda, hija del que fuera líder del cártel colombiano de Cali, Miguel Rodríguez Orejuela. Imagen de María Fernanda, hija del que fuera líder del cártel colombiano de Cali, Miguel Rodríguez Orejuela.
Autor del artículo: Proceso Digital / Crónica tomada de El Mundo

Tegucigalpa – Salió de la Lista Clinton y vive en La Costa de El Sol con todas las prebendas de la clase pudiente. Tiene una “familia feliz” y hasta la fecha ha permanecido inmune frente a la justicia.

Es maría Fernanda, de 44 años, hija del supremo “Señor” del cártel de Cali, Miguel Rodríguez Orejuela.

Su padre y su tío Gilberto, “El Ajedrecista, fueron los máximos líderes de la organización criminal que usó la chequera para neutralizar políticos, policías, empresarios y a todos los que fuera necesario.

Miguel Rodríguez, de los capos que llegó a acuerdos con los Estados Unidos donde purga 30 años de condena de los cuales ya ha cumplido poco más de dos terceras partes, acordó con las autoridades estadounidenses su colaboración a cambio de inmunidad para sus familiares, 28 en total.

La derrama del beneficio abarcó a María Fernanda y por eso el periódico El Mundo de España se ha ocupado de elaborar y publicar una crónica que, respetando sus créditos, compartimos con los lectores debido a la importancia del tema en Latinoamérica:

La hija inmune de 'El Señor' del cártel de Cali que vendía bikinis en Marbella

- Su padre, su tío y toda su familia son protagonistas ahora de la tercera temporada de Narcos. En la Costa del Sol, donde reside con su marido, hijo de joyeros, se ganan la vida alquilando casas de lujo por Airbnb.

- María Fernanda es una de los 28 familiares de los capos del cártel que salieron de la llamada lista Clinton y obtuvieron inmunidad de EEUU a cambio de que los 'jefes' aceptaran 30 años de cárcel y entregaran bienes y dinero a las autoridades.

El mundo

Ignacio (45) y María Fernanda (44) conforman un matrimonio feliz. Llevan la misma vida que cualquier familia acomodada de la exclusiva zona marbellí de Guadalmina: comidas hasta el atardecer en el beach club El Ancla, cenas románticas en el bistrot Casani del Casco Antiguo, conciertos en el Starlite o días de desconexión en la piscina infinity de un coqueto hotel de Tarifa.

El negocio de Ignacio y María Fernanda de alquilar villas de lujo en Marbella a través de Airbnb va viento en popa y les permite vivir a escasos metros de la residencia veraniega de Aznar y matricular a sus dos hijas en un colegio bilingüe. Él hace de perfecto anfitrión: atiende con una sonrisa profidén a esos huéspedes que pagan en agosto 1.295 euros la noche, promociona sus impresionantes dominios en las redes sociales y responde a sus escasos clientes críticos en Twitter como si fuese el community manager de una empresa del Ibex 35, intercalando mensajes de apoyo a «una España unida» en vísperas del 1-O.

Ella se encarga de decorar las viviendas con clase, ayuda a Ignacio a confeccionar los anuncios inmobiliarios y diseña unos bikinis que ha llegado a vender en un mercadillo nocturno en la Milla de Oro. En las descripciones de las casas que ofrecen incluyen todo lujo de detalles: desde una sauna XXL hasta una smart tv de 80 pulgadas con Netflix donde se puede seguir la tercera temporada de Narcos, la serie del momento. La misma que curiosamente recrea la vida del padre de María Fernanda... detalle que Ignacio no menciona cuando enseña a sus huéspedes cómo usar la televisión. Hacerlo sería un problema para su negocio porque su suegro no es que fuese el bueno de la historia, sino todo lo contrario.

Era el todopoderoso Señor del cártel de Cali, Miguel Rodríguez Orejuela. El mismo que lideró en los 80 y 90 la cruenta guerra contra Pablo Escobar por el control del mercado de la cocaína y que ahora permanece aislado en una prisión de Carolina del Sur (EEUU). Lleva ya 22 años entre rejas, los primeros encerrado en un sótano a 13 metros bajo tierra. Él era la mano de hierro de la organización criminal, el jefe operativo, y Gilberto, su hermano mayor, el más estratega, de ahí que fuese conocido como el Ajedrecista.

Aunque ahora vive del alquiler de villas, vendió bikinis que ella diseñaba en un mercadillo de Marbella.

Gilberto fue quien convencería a Miguel de que el negocio no había que cimentarlo con bombas y plomo al estilo Escobar sino comprando a policías y políticos. Miguel fue detenido el 6 de agosto de 1995 en un apartamento al oeste de Cali, cuando estaba acompañado por la madre de María Fernanda, la panameña Amparo Arbeláez. Ella había sido su segunda mujer. La primera fue Gladys Abadía, con la que tuvo en 1964 a William Rodríguez, abogado que llegó a traicionar a su padre y a su tío Gilberto a cambio de favores de la justicia estadounidense. Después llegó Amparo, a quien Miguel conoció en 1969 en Panamá y con la que tuvo tres hijos: María Fernanda, economista y protagonista de este artículo, Juan Miguel, ingeniero, y Carolina. Todos viven en la provincia de Málaga. La panameña no sería su última pareja, pues el narco tendría tres hijos más con Fabiola Moreno y una hija con la miss Martha Lucía Echeverri.

Amparo se tragó seis años en prisión por su relación con el cártel, pero su hija María Fernanda no tuvo que pasar por ese trance. Su padre pidió a EEUU que le diesen inmunidad como a otros 27 familiares y que la sacasen de la lista Clintondonde figuraban los narcos «especialmente señalados». A cambio, aceptó una condena de 30 años y entregar 287 empresas y bienes a las autoridades norteamericanas por un valor estimado de 12.000 millones de dólares.

Las amistades de María Fernanda e Ignacio desconocen esto. «¡No jodas! Si son de lo más normal y hacen la pareja perfecta», resume uno de sus amigos malagueños cuando se le revela el pasado del padre.

De Nacho, como le conocen en Marbella, es cierto que lo sabían todo dado su carácter dicharachero: que es hijo de una adinerada familia de joyeros, que tiene un currículum intachable relacionado con el mundo de las start ups y que vende productos de segunda mano por Wallapop. De ella, nada: que es colombiana y es una buena madre. Desconocen sus raíces. Información que tanto Ignacio como María han preferido preservar en su ámbito familiar. Por razones obvias. Ser públicamente la hija o el yerno del que fuera responsable del cártel de Cali dificulta el acceso a la jet set.

Maria Fernanda2La detención de 'el señor'. Miguel Rodríguez fue detenido en Cali (Colombia) en agosto de 1995. Fue condenado en 1998 a más de 15 años de prisión, que se redujeron por buena conducta. El 11 de marzo de 2005, fue extraditado a EEUU, donde era reclamado por tráfico de drogas y blanqueo de capitales. Acordó 30 años de prisión a cambio de lograr inmunidad para su hija María Fernanda y otros 27 familiares.

Flechazo en Madrid

Ambos se conocieron a finales de los 90 en Madrid, según una amiga de la pareja.Nacho era el manager de ventas de la multinacional informática IBM que había conseguido doblar su facturación en España de los 1,5 millones a los tres millones de euros, según expone en su LinkedIn. Se movía bien por los círculos de poder de la capital con su don de gentes y la red de contactos que había tejido gracias a su formación en el instituto suizo de Florimont; en Icade, donde estudió Administración de Empresas con mención internacional (E4) y en la escuela de comercio de Reims.

Era un joven ambicioso con hambre de triunfar en la vida y lejos de enamorarse de una mujer de familia de toda la vida de La Moraleja, lo hizo de la bella colombiana que había llegado a Madrid a gestionar algunas empresas de sus parientes. No eran compañías cualquiera.

Según el Departamento del Tesoro de EEUU, las firmas eran tapaderas controladas «directa o indirectamente» por los líderes del cártel de Cali, Miguel y Gilberto Rodríguez. Los hermanos Rodríguez, siguiendo la filosofía del padrino Vitto Corleone, intentaron legalizar desde un primer momento el ingente dinero que les entraba de la droga (llegó a controlar el 80% del tráfico mundial), abrir empresas para blanquear capitales y «tratar de mantener a la familia en los negocios legales», tal y como recuerda Camilo Chaparro, uno de los periodistas colombianos más especializados en la materia. Los Rodríguez no querían ver a sus hijos implicados en un negocio tan sucio y sangriento como el de las sustancias estupefacientes y, a su vez, los convirtieron en las herramientas perfectas para ponerlos al frente de sus empresas.

Empresas en España

A María Fernanda le tocó ser administradora única de, entre otras compañías, Inversiones Española Femcar S.L., y consejera y secretaria de Customer Network S.L. Estas dos sociedades tenían sede en la capital y, por ello, se desplazó a vivir a Madrid en los años 90, según una amiga. Su tío Gilberto había vivido allí y, de hecho, fue detenido en Madrid en 1983 y extraditado a Colombia, donde volvería a quedar en libertad hasta su arresto en un lujoso apartamento de Cali en 1995.

María, más discreta que su tío Gilberto a la hora de exhibir su tren de vida,frecuentó ambientes de la alta sociedad madrileña y allí conocería a Nacho. Se enamoraron locamente sin importarle al joven quién era su suegro. No tanto a una parte de su familia tradicional que no vio con buenos ojos su boda en el año 2000. La implicación de Nacho en su atípica familia política era tal que llegó a ser administrador único, presidente y liquidador de Customer Networks (una de las empresas que puso EEUU bajo sospecha por su relación con el cártel), según consta en el Registro Mercantil.

Aquello le costaría un disgusto. Ver cómo su nombre aparecía en la prensa española vinculado a la organización criminal. Según informó Cinco Días, el Departamento del Tesoro estadounidense comunicó en 2003 a las fuerzas de seguridad españolas que Washington había incluido en la lista negra de traficantes de narcóticos especialmente designados a 10 compañías afincadas en Madrid y a dos ciudadanos españoles. Uno de ellos era Ignacio.

Por aquellos años, el empresario había puesto en marcha una compañía de venta de productos informáticos por internet llamada Pecenet.com, vendía joyas online y comenzó a gestionar el alquiler de dos villas de lujo cercanas a Puerto Banús. Chalés de varios millones de euros y que, según fuentes inmobiliarias, no son de su propiedad.

La hija de Miguel, María Fernanda, también fue incluida en el listado, aunque en 2006 se conoció que salió del mismo tras el acuerdo al que llegó su padre para dotarla de inmunidad a cambio de aceptar su condena de 30 años. Otros 27 familiares directos corrieron la misma suerte e Ignacio pudo salir del listado tras demostrar su inocencia.

Este suplemento contactó con Ignacio, pero rehusó hacer cualquier declaración sobre él o su mujer. Ésta, a pesar de ser declarada inmune por los EEUU, fue enjuiciada el año pasado en Colombia acusada de «blanqueo de activos», según recogió el diario colombiano El País. La Fiscalía cree que fue utilizada en la empresa Drogas La Rebaja como testaferro por su padre para lavar el dinero de procedencia ilícita. Aquello fue un golpe para un matrimonio que llevaba una vida apacible en Marbella, alejado de las preguntas de los periodistas que la situaban «en Argentina o en Miami».

María espera sentencia, aunque no tiene restringidos sus movimientos. Por ello, puede seguir disfrutando de la Costa del Sol y seguir cuidando de las villas que su marido alquila con éxito. Aparecen relucientes como esos palacetes que tenía su padre en el elitista barrio de Ciudad Jardín de Cali. Aunque ahora estos inmuebles están comidos por la maleza y el óxido... muy lejos de ser alquilados a través de Airbnb.

Maria Fernanda3Imagen del encuentro entre Maradona (segundo izda.) y el capo (segundo dcha.). Le ofreció tres millones de dólares.


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