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Tras intento de golpe de Estado en Guinea, el primer ministro afirma que su gobierno sigue trabajando



Dakar - El primer ministro de Guinea, Ahmed Tidiane Souaré, afirmó hoy que sigue en su puesto y que el gobierno está preparando los funerales del presidente Lansana Conté, cuyo fallecimiento, ayer, lunes, fue seguido la pasada madrugada por un intento de golpe de Estado por parte de un sector del Ejército.
 

"El gobierno no está disuelto", declaró Souaré en una entrevista a "Radio France Internacional", en la que atribuyó la intentona golpista a "un grupo minoritario de jóvenes oficiales y soldados.

El jefe del Gobierno guineano afirmó que la gran mayoría de los efectivos del Ejército "son leales a la legalidad constitucional" y manifestó su optimismo de que la situación se "normalice rápidamente".

"Hacemos un llamamiento a la comprensión de todos los guineanos, especialmente los militares, mientras tratamos de solucionar esta cuestión de importancia nacional", dijo Souaré, que puntualizó que quienes anunciaron la disolución del Gobierno y la suspensión de la Constitución no han utilizado la fuerza.

Souaré se declaró favorable a una "transición pacífica", aunque comentó que "los militares leales, que desean el respeto de la Constitución, deben hacerse oír".

El Ejército guineano está profundamente dividido en grupos rivales, de los cuales destacan las promociones de jóvenes oficiales formadas en la década de los 90 en academias militares occidentales.

El capitán Moussa Dadis Camara, portavoz de los golpistas, que anunció por la radio y televisión estatales la creación de un Comité Nacional para la Democracia y el Desarrollo (CNDD, consejo nacional interino integrado por civiles y militares para hacerse cargo del Gobierno), recibió formación militar en Alemania, al igual que varios miembros de su grupo.

Según versiones que contradicen las afirmaciones de Souaré, los protagonistas del golpe cuentan con el apoyo de amplios sectores de las Fuerzas Armadas y oficiales de alto rango, incluido el jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Diarra Camara.

Los protagonistas del golpe, que han decretado la prohibición de cualquier actividad política y sindical, anunciaron un periodo de cambios, "paso previo a la devolución del poder a los civiles tras la convocatoria de nuevas elecciones", pero sin facilitar más detalles sobre la duración del proceso.

El grupo golpista dice actuar debido a "la situación económica catastrófica sin precedentes que vive Guinea y la profunda desesperanza de la población, consecuencia de la anarquía en el seno del aparato estatal".

Denunciaron también "la corrupción generalizada y la impunidad con la que dirigen el país los miembros del Gobierno".

Lansana Conté, de 74 años y enfermo de diabetes, murió tras una larga enfermedad que le había llevado incluso a suavizar un poco su estilo de gobernar, que ejerció de forma autoritaria durante 24 años, a pesar de su aparente cambio de rumbo hacia la democracia durante los años 90 y el liberalismo económico de la última década.

La Constitución de la República de Guinea prevé que tras la muerte del Jefe del Estado, el presidente de la Asamblea Nacional asume el poder de forma interina y convoca elecciones presidenciales en un plazo de sesenta días.

Por este motivo, altos cargos del Gobierno se reunieron anoche para tratar de organizar los próximos comicios.

Sin embargo, la historia parece repetirse en Guinea con este nuevo golpe de Estado, ya que el fallecido Conté llegó al poder de la misma forma, el 3 de abril de 1984, tras la muerte de Ahmed Sekou Touré, primer presidente del país tras la independencia de Francia, en 1958.

Tras retirarse de las Fuerzas Armadas y formar el Partido de la Unidad y del Progreso (PUP), Conté legitimó su régimen con elecciones, las cuales ganó sistemáticamente desde 1993, aunque la comunidad internacional denunció falta de transparencia en varias ocasiones.

Pese a que Conté promulgó una ley de partidos que consagró el pluralismo político el 3 de abril de 1992, las fuerzas de seguridad y el Ejército tuvieron que enfrentarse a varias revueltas populares lideradas por la oposición.

El Consejo de Paz y Seguridad de la Unión Africana (UA) ha manifestado su preocupación por la situación en Guinea y ha convocado una reunión de urgencia para examinar la crisis abierta por el fallecimiento de Conté y la subsiguiente asonada militar.


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