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Gobierno cobra L. 35 de impuesto en gasolina súper, 28 en regular y 20 en diesel, según exministro Raudales



El exministro de Planificación Julio Raudales. El exministro de Planificación Julio Raudales.
Autor del artículo: Proceso Digital

Tegucigalpa - El presidente del Colegio de Economistas de Honduras (CEH), Julio Raudales, reveló que el gobierno cobra fuertes impuestos en el precio de las gasolinas porque por otra parte no lo hace con los artículos de la canasta básica.

- Los gobernantes responsables deben valorar entre el costo y el beneficio de tomar una medida.

El también exministro de Planificación en el gobierno de Porfirio Lobo (2010-2014), reveló que buena parte del precio de los combustibles se debe a impuestos que cobra el gobierno.

Para el caso, por el galón de gasolina súper el consumidor paga 35 lempiras de impuesto, es decir que de los 99.32 lempiras que se paga actualmente; por la gasolina regular que se paga a 91.33 lempiras el impuesto es de 28 lempiras.

Mientras por el galón de diesel que se cancela en la bomba a 84.06 lempiras, el impuesto que cobra el gobierno es de 20 lempiras.

Ver precio de las gasolinas
en Tegucigalpa y SPS

Reflexionó que “si el gobierno decidiera renunciar a estos impuestos, por supuesto que todo el mundo sería feliz porque en vez de pagar 99 lempiras pagaría 64 lempiras por la gasolina súper”.

A renglón seguido, el exministro Raudales aseveró que “Honduras decidió en su política fiscal cobrar un impuesto fijo a la gasolina y al diesel porque renunció el gobierno a cobrarle el 15 por ciento de Impuesto Sobre Venta (ISV) a la canasta básica. Por ejemplo, Guatemala y El Salvador, que tienen la gasolina mucho más barata que Honduras es porque los impuestos allá son bien bajos, pero el 100 por ciento de la canasta básica paga resultados porque de alguna manera hay que financiar a todas las escuelas del país, hospitales y otros”.

Continuó que “si el gobierno dice hoy que nadie pagará más de 70 lempiras por el galón de gasolina, yo feliz, pero qué pasa con los costos, eso tiene un costo en términos que posiblemente los sacrificios lo tengan que hacer los gasolineros que van a tener que asumir ese precio porque al final somos tomadores de precios internacionales. Entonces, estos empresarios van a proceder a esconder la gasolina y se provoca la escasez”, arguyó.

Ejemplificó que cuando el gobierno decide llevar computadoras a las escuelas primarias del país, la medida tiene un beneficio porque los niños tendrán acceso a la tecnología, sin embargo también tiene un costo que se traduce en el cobro de impuestos a las empresas y ciudadanos comunes.

“Hay otros costos explícitos porque al poner las computadoras en las escuelas, se está renunciando a comprar más vacunas para la gripe H1N1, es decir compra una cosa, pero deja de comprar otra”, reforzó.

Raudales concluyó que un gobierno responsable hace una valoración de los costos implícitos. “Toda inversión, al igual que las políticas públicas, tiene un costo y un beneficio”.


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